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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
(C) Sí, Daimyō-sama
Sama-sama Sin conexión
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Permítanme hacer una pausa en esta historia para retroceder varias horas atrás, a la habitación de un noble palacio donde ocurrió un suceso trágico. Pues a veces, las historias de los que dejamos atrás son también importantes.

Aquél misterioso hombre que apuñaló a Yota consideró su vida un fracaso, pero ninguna vida está condenada al fracaso mientras quien la posee se aferra a ella. A veces, ocurren los milagros. Y aquella noche ocurrió un milagro. Retrocedamos pues a donde dejamos a nuestro querido amigo y vecino arácnido. Imagináos el momento. Aquella sombra sin nombre apuñalándolo, una y otra vez. Abriendo la ventana. Arrojándolo al vacío.

Bien. ¿Ya están? Vamos allá.

Yota, malherido y sangrante, perdió la consciencia. Su cuerpo cayó al tejado, y se deslizó lentamente hasta el borde del siguiente piso. Rodó en el aire, pero la fortuna dictó que su tan colorida indumentaria, a la que acababan de insultar y despreciar, se enganchase en la rama de uno de los frondosos árboles de Tane-Shigai.

Dicen que los milagros no existen. En realidad, los milagros sólo son un cúmulo de circunstancias, que se alinean y revierten una tragedia que normalmente sería inevitable. En ese preciso instante, esas circunstancias se habían alineado en torno a Yota.

Lo del árbol había sido un golpe de suerte. Lo de la piscina del Señor Feudal justo debajo de él ya era escandaloso. Así que cuando la rama rajó su camiseta, él se sumergió en el agua.

Un perro negro aulló desde la terraza-jardín. Ladró a la mancha de sangre que se extendía en el agua. Y se lanzó presto a ayudarle. A pesar de la manía que el can había demostrado tenerle, al final, supongamos que el Señor Feudal tenía razón, y que Yomi era un buen perro.

Un muy buen perro que aquél día le salvó la vida a un genin. O quizás aquél perro representaba al propio infierno, honroso a su nombre. Y todavía no había aceptado a Yota.

¿¡Qué pasa, Yomi-chan!? ¿Hay alguien a...? ¡Oh, dioses! ¡AYUDA, AYUDA! ¡UN MÉDICO, QUE VENGA UN MÉDICO!


· · ·


Por supuesto, milagro de por medio o sin milagro de por medio, cuando te daban cinco puñaladas estabas más del otro barrio que del tuyo. Eso mantuvo al muchacho sin consciencia hasta prácticamente el amanecer del día después. Y tal era la cantidad de calmantes que llevaba encima que cuando despertó, con todo el abdomen vendado y enganchado a un gotero, apenas podía moverse. Era casi peor que el veneno de aquél cabrón.

Una mirada amable le sonrió. Era un médico del palacio, uno de los que ya le había tratado cuando llegó, un par de días antes, mordido por el propio Yomi.

¡Shinobi-san! Al fin has despertado. Te recomendaría que no te movieras mucho. Tienes las heridas en muy mal estado todavía. ¿Puedes decirme cuántos dedos ves? —El hombre le mostró tres dedos extendidos.

A partir de ahora, sólo postea Yota. Hasta nuevo aviso.

;D
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Sasagani Yota Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 15
Exp: 6 punto
Dinero: 570 ryō
En cualquier película, en cualquier situación real, en cualquier... mente realista tras recibir todas aquellas puñaladas y ser arrojado al vacío, el desenlace hubiera sido el mismo. Una muerte segura e inevitable. Recordaba vagamente la difusa imagen de ese hijo de la gran puta, recordaba cómo trató de hacernos entender que éramos escoria shinobi y, aunque desconocíamos los motivos que le impulsaban, no hacía falta ser un avispado para hacerse una idea. Los Generales tenían que esta detrás de todo aquello.

No recuerdo como fue el impacto, ni siquiera soy capaz de recordar sis e produjo o no... La única certeza tangible es que había fracasado de manera estrepitosa en las dos misiones que estaba llevando a cabo. La que me había llevado hasta el palacio de Tane-Shigai y la de proteger al jinchuriki de mi puta aldea.

Pero desperté.

Se hizo la luz y, nunca mejor dicho. Me encontraba rodeado de blanco, casi todo era blanco pero todo dolía como mil demonios y no dolía a la vez. Estaba vivo para que pudiera apreciar la furia de Kusagakure sobre mi cabeza de gennin inútil.

«Joder, es que... ¿a quién en su sano juicio se le ocurriría encomendarme la guardia de un jinchuriki?»

Por fortuna o por desgracia no se trataba de un simple jinchuriki, sino de mi amigo, aquel que haces cuando eres pequeño y con el que lo compartes todo, ese que siempre está ahí y todavía me jodía más el hecho de que los últimos días producto de un berrinche no habíamos hecho más que discutir. Y ahora debía estar muerto. Por mi culpa. Debí darme cuenta de la trampa. Tenía...


¡Shinobi-san! Al fin has despertado. Te recomendaría que no te movieras mucho. Tienes las heridas en muy mal estado todavía. ¿Puedes decirme cuántos dedos ves?

Parecía que aquel lugar era la enfermería y, aunque traté de incorporarme, me sentía imposibilitado para aquello.

— ¿Qué? dejate de contar deditos, joder. Necesito que avises a Yamauchi-dono. Es importante, tiene que venir hasta aquí

Yo mismo estaba flipando, en medio de todo aquello estaba siendo capaz de analizar un poco las cosas. Tal y como yo no había muerto, esperaba que Jurete estuviese ganando todo el tiempo posible y se mantuviese con vida sin descontrolarse. Si se había obrado el milagro para que yo estuviese vivo, ¿por qué no podía pasar lo mismo con Juro?

Una lagrima descendió por la mejilla, desembocando en la sabana de la camilla que rápidamente sequé.


«Más te vale estar vivo maldito cabrón»
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Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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Sama-sama Sin conexión
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El médico, nervioso, apartó la mano como si temiese que Yota fuera a cercenársela con algún tipo de técnica ninja. Se levantó sin mediar palabra, retiró el biombo y salió a trompicones por la puerta de la enfermería. Al cabo de un par de minutos, la señora Yamauchi apareció con rostro sombrío. Acercó una silla y la colocó al lado del genin.

¿Qué ha pasado? Genin-san. Ten cuidado con lo que digas ahora si te cruzas con Gyou-sama. Está muy enfadado porque se ha quedado sin su torneo.
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Sasagani Yota Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 15
Exp: 6 punto
Dinero: 570 ryō
El tipo no hice preguntas ni insistió en lo de los dedos, simplemente abandonó el lugar donde me tenían postrado y enchufado a varios goteros, los cuales hacían su labor como sedantes, de forma que me sentía como si estuviese en una especie de nube. Pero al rato vi a Yamauchi, denotando que el enfermero o el médico, o lo que fuese ese hombre, me hizo caso.

— Qué alegría volver a verla, Yamauchi-dono

¿Qué ha pasado? Genin-san. Ten cuidado con lo que digas ahora si te cruzas con Gyou-sama. Está muy enfadado porque se ha quedado sin su torneo.

Sí, ya me suponía que debería estar hecho una furia. Para alguien que disfrutaba de todas las comodidades de ser un Daimyo y, básicamente, ser el dueño y señor de todo un país, debería resultar, como poco, frustrante que se colaran en tu propio castillo y te boicoteasen tu propia fiesta. Pero tampoco era plato de gusto para mí. Hubiese preferido tener que hacer aquel show estúpido que tener que vivir lo que nos tenía preparado el destino.

— Siento mucho todo lo que ha ocurrido, de veras. Nos atacaron en la habitación. A mí me apuñalaron y me arrojaron por la ventana, aunque no tengo recuerdos de lo que sucedió después, supongo que el golpe y la pérdida de sangre me dejaron inconsciente — relataba tratando de recordar lo que sucedió — Pero está claro que se han llevado a Juro. Y si mis cabalas no son erróneas se trata de una organización mundial muy peligrosa y la principal amenaza de Oonindo. Necesito contactar con el Morikage y por eso te necesito, Yamauchi-dono. Necesito que me ayudes a llegar a Kusagakure o que hagas venir al Morikage o... ¿existe algún tipo de comunicación instantánea con Kusagakure desde aquí?

Trataba de lanzar ideas como si me ardieran en la boca, escupiendolas de unen una a gran velocidad. El tiempo apremiaba. La vida de Juro corría peligro y con ello, Kurama podría estar a disposición de un bijuu más.

«Si puedo evitarlo no se saldrá con la suya...»
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Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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Yubiwa Sin conexión
Sexto General de Kurama
¡BOOM!

Lejos de allí, en una caverna entre cataratas, una enorme explosión levantó una gran polvareda e hizo arrastrar a un extraño hombre de cabello azul unos metros. Levantó su mirada, roja e iracunda, y la clavó en Ju...

¡¡Chōmei!! ¿¡Qué significa esto!?

Juro tenía un aspecto casi monstruoso. Sujeto a cuatro patas, enarbolaba cinco colas y dos alas a la espalda, y observaba detrás de un yelmo de escarabajo a Kurama-Yubiwa con una sonrisa macabra.

Se te ha acabado la suerte, Kurama —rio—. ¡Has pervertido las palabras de padre! ¡Y te propones a crear más guerra, más muerte, exactamente igual que los humanos!

»¡Acabaremos con tu patético ejército!

¡¡CÓMO TE ATREVES!! —bramó Kurama. «¿Qué hacemos, señor? ¡No atiende a razones! ¡A este paso...!»—. Chōmei, por favor. Atiende a razones, Hermano. ¡Estamos destinados a gobernar!

Pero el control ya no era de Chōmei, sino de Juro.

«¿Recuerdas el Examen de Chuunin? ¿Recuerdas lo que hizo Kokuō, Juro-kun?»

«Dale fuerte. Sin piedad. ¡Bájale esos humos!»


· · ·


El rostro de Yamauchi iba palideciendo a medida que Yota iba explicándole lo que había sucedido en la habitación. Conforme terminaba de hablar, la mujer le enseñaba las palmas de las manos, pidiéndole un poco de respiro.

Calma, calma, ya me he encargado de contactar con el Morikage —dijo—. Conté el incidente tal y como parecía haber ocurrido: fuisteis asaltados en la habitación. Encontramos tres vasos con té envenenado. Supongo que no era letal, o no estaríamos hablando.

»Caíste en la piscina de Gyou-sama. Yomi-kun te escuchó caer y ayudó al Señor Feudal a sacarte del agua a rastras. Al parecer no le caíste tan mal —sonrió.

Turno libre para vosotros dos de nuevo.

Felicidades, Juro. Tienes el favor completo del bijuu. Puedes rolearlo a voluntad, a partir de ahora te corresponde a ti su control. Confío en que, dada la actitud mostrada por Choumei hasta aquí, sepas llevarlo perfectamente sabiendo qué haría y qué no haría. Tienes mi beneplácito total.

Que siga el espectáculo.
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Eikyuu Juro Sin conexión
Jōnin de Kusa
Jounin de Kusa
Nivel: 18
Exp: 17 puntos
Dinero: 610 ryō
Durante unos momentos, no supo qué estaba pasando. ¿Había regresado a su cuerpo? ¿Continuaba con el Bijuu? Hubo un fogonazo. Después, una gran humareda de polvo. Casi por casualidad, sintió como las esposas que antes le atenazaban se rompía. Su cuerpo se movía.

¿Era él quién estaba moviendo su cuerpo? No. Algo más ocurría.

« ¿Qué... es... esta sensación? » — De repente, había sido imbuido por un extraño poder que había recorrido todo su cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de sus dedos. Su cuerpo había sido recubierto por una enorme masa de chakra verde y morada. Ya no caminaba a dos patas, sino a cuatro. Dos alas habían surgido de su espalda, revelándose contra la naturaleza de su humanidad. Cinco colas ondeaban a través del polvo y la ceniza. Su cabeza ahora estaba protegida por un yelmo de escarabajo.

El chakra puro saliendo de su cuerpo había destruido las cadenas que le ataban, igual que el suelo y sus alrededores, en una gran explosión. Yubiwa-Kurama había retrocedido unos metros, por la fuerza del impacto. Por su fuerza .

Ahora Juro no controlaba su cuerpo. Era el bijuu quien lo hacía. Chōmei .

Comprender esto no hizo que sintiera sintió miedo, ni asco. Era... incluso agradable. Como una fuente enorme de calor abrazando su cuerpo constantemente. Se sentía agobiado ante aquella nueva sensación, abrumado por un poder que nunca había creído posible tener. Pero también capaz. Mucho más capaz de lo que había sido nunca. Tenía el poder de una de las nueve criaturas más poderosas del mundo. Sentía que podía hacerlo. Desde que aquel mercenario y Yubiwa se había impuesto hacia él. No, incluso antes. Desde que había sabido de la existencia de los generales había decidido esconderse. Pero ahora, ahora...

« Puedo derrotarle. No. Podemos derrotarle »

Kurama se alzó ante ellos, primero furioso, luego, negociante. Trataba de que Chōmei recapacitase y se uniese a él. Pero él no lo haría. Juro no necesitó escucharle, lo sabía, igual que sabía que ahora estaban unidos por más que un sello.

Y entonces, sintió que su cuerpo le pertenecía otra vez.

«¿Recuerdas el Examen de Chuunin? ¿Recuerdas lo que hizo Kokuō, Juro-kun?»

«Dale fuerte. Sin piedad. ¡Bájale esos humos!»

Lo recordaba. Lo sabía. Nadie nunca le había enseñado a hacerlo, pero no hacía falta. Nadie enseñaba a los pájaros a volar. A los peces a nadar. A los humanos a respirar. Todo su ser lo sabía. Él, ser humano y parte Bijuu, iba a oponerse contra el imperio de Kurama. A quel sería el disparo de la rebelión.

Juro abrió sus fauces repletas de dientes afilados como cuchillos, a través del casco de escarabajo. Una ingente cantidad de chakra comenzó a surgir del ambiente: en forma de bolas blancas y negras que se comenzaron a arremolinar a su alrededor. Sus colas se movieron al son, juntando aquella enorme masa, que poco a poco, comenzaba a tomar la forma de una bola compacta y perfecta. Un proyectil capaz de destruir villas, montañas y ciudades.

Por un momento, Oonindo entero se sumió en el silencio. Pronto, la destrucción de una bestia y la furia de un shinobi se llevarían una pequeña porción de aquel hermoso mundo.

La criatura se tragó la bola. Entonces, observó a la persona que tenía delante. Puede que solo fuera un peón de Kurama, pero era el que recibiría su odio. El causante de que todo aquello hubiera pasado. De que Yota fuera asesinado. De que todo hubiera acabado de esa manera. Puede que él hubiera perdido su humanidad en ese momento, pero sabía que aquella persona que tenía delante era el verdadero monstruo de la cueva.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! — Gritó con frustración y rabia, soltando todo lo que su corazón había estado aguantando desde que había visto a su mejor amigo caer desde una ventana, como un vulgar muñeco. El suelo se hundía a sus pies y el aire parecía arremolinarse y volar en plena locura, pero no le importaba: la naturaleza acompasaba a la tormenta que había en su interior.

Una esfera salió disparada en forma de bala. Era negra y llenaba en su creación el símbolo de la más pura destrucción. Juro la dirigió hacia Yubiwa, por primera vez, dispuesto a matar a un hombre a sangre fría.

Estado de Juro

PV:

240/240


CK:

200/200



640/1000

-
360


Daños de la Bijuudama: 600[/b] PV

Datos extra: Proyectil de 6 metros de diámetro y explosión de 200 metros.

Fuerza: 50 (+ 20 por capa V2)
Resistencia: 70 (+ 20 por capa V2)
Aguante: 70 (+ 20 por capa V2)
Agilidad: 65 (+ 20 por capa V2)
Destreza: 60
Poder: 65 (+ 20 por capa V2)
Inteligencia: 50
Carisma: 30
Voluntad: 40
Percepción: 40



¤ Capa de Chakra (Versión 2)
- Tipo: Apoyo, Ofensivo
- Requisitos: Ninguno
- Gastos: 27 CK por onda de chakra
- Daños:
  • 12 PV por contacto
  • 40 PV por coletazo
  • 40 PV por mordisco
  • 45 PV por onda de chakra
- Efectos adicionales: - Velocidad: Muy rápida (onda de chakra)
- Alcance y dimensiones: -
El chakra del bijū se convierte en una forma humanoide que concede al jinchūriki una enorme ventaja en el campo de combate sin liberar por completo a la bestia. Usando el cuerpo del jinchūriki como una especie de endoesqueleto, una capa de chakra puramente verde y morada lo envuelve. Las manifestaciones físicas del correspondiente bijū que son apenas apreciables en la primera capa se vuelven mucho más nítidas en esta versión, reproduciendo una especie de versión de la bestia en miniatura: la masa muscular se incrementa, y la cornamenta y las colas están claramente definidos ahora. Aunque, dado que el velo de chakra se atañe a la forma del cuerpo de su jinchūriki, las características físicas de este son aún distinguibles.

Al entrar en la versión dos de la capa de chakra se produce una masiva cantidad de chakra que es capaz de formar cráteres por debajo de su cuerpo y destruyendo en el proceso cualquier tipo de restricción que pudiera haber estado impidiendo sus movimientos previamente. Nuevamente se incrementan sus capacidades y la capa actúa como una especie de protección frente a ataques externos.

Entrar en esta etapa, para un jinchuuriki que no ha controlado a su bijuu, significa terminar por cederle el control de su propio cuerpo. Durante este estado, el jinchuuriki no puede utilizar técnicas de su repertorio. A cambio, puede lanzar ráfagas de chakra muy poderosas y acceder a la técnica más destructiva de los bijuu: la Bijuudama.

En el momento en el que el jinchūriki le concede el total control de su cuerpo al bijū, su capacidad de distinguir entre amigos y enemigos se desvanece y atacará a cualquier cosa que se interponga en su camino hacia su objetivo. Esta forma acarrea numerosas consecuencias para el mismo jinchūriki también, ya que las propiedades corrosivas del chakra queman su piel. Las habilidades regenerativas garantizan que los daños se vayan curando, pero con el tiempo se va acortando su esperanza de vida por la masiva destrucción y creación de células. En el caso de que el jinchūriki controle a su bijū no sufrirá ninguno de estos daños, y se mantendrá consciente.

Para el jinchuuriki de Nanabi que no ha controlado a su bijuu, a medida que va perdiendo el control de su cuerpo, van creciendo en su espalda las tres últimas colas. De formarse la última cola, el usuario moriría y el bijuu saldría al exterior.


¤ Bijūdama
¤ Esfera de Bestia con Cola

- Tipo: Ofensivo
- Requisitos: Capa de Chakra versión 2 o Forma Bijū Liberada
- Gastos: 0.6*X CK
- Daños: X PV
- Efectos adicionales: -
- Velocidad: Muy rápida
- Alcance y dimensiones:
  • La bomba ocupa X/10 decímetros de diámetro, y la explosión abarca X/3 metros de tamaño.
  • El láser ocupa de ancho el doble de la esfera y el doble de la explosión hacia delante.
La Bijūdama es la técnica definitiva de un bijū. Para formar el ataque, el usuario concentra chakra positivo negro y chakra negativo blanco, lo reúne en una esfera y lo comprime dentro de su boca. El chakra necesita ser balanceado en una proporción 8:2, respectivamente, o será contraproducente. Para finalizar, puede dispararlo en forma de una enorme explosión de energía hacia delante en proporción a su tamaño (mucho más grande en la forma completa de la bestia) o en forma de bala de color oscuro que provoca igualmente una enorme explosión al impactar contra algo. La bijūdama es increíblemente densa y pesada, y el jinchūriki se puede ver hundido en la tierra en el proceso de creación. Usada cerca de otros bijū, puede ser combinada aumentando drásticamente su tamaño y su poder destructivo.

Hablo / Pienso

Avatar hecho por la increible Eri-sama.

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Sellos implantados: Hermandad intrepida
  • Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60
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