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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Conociendo las termas
Aburame Mei Sin conexión
Genin de Uzushio
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#91
Miré a Ranko por varios segundos, esperando a que respondiese algo, pero parecía seguir en sus debates internos, así que dejé de presionarle con mis ojos.

. E-está bien. Ha… ¡Hay otras cosas por hacer todavía! ¿N-no, Mei-san?

—Sí, claro, me gustarí- — Y entonces hizo la sugerencia —. ¿Cenar?— dudé un momento, en mi mente lo que realmente quería hacer era reposar en el cómodo colchón de la habitación —. Está bien,¿A don-

La Coneja salió corriendo de la piscina por el empedrado, advertí un movimiento peligroso, al parecer estaba empapando la cerámica y la vi más de una vez deslizarse —¡Cuidado te caes!— grité desde el agua para luego acercarme al borde y salir también, no sabía exactamente el porqué, sino que lo hice por puro instinto.

En un santiamén mi compañera puso estaba de vuelta con mi bata en su mano, y dispuesta a ponermela, me pareció un poco raro, pero lo dejé pasar y entonces levanté mi brazo y luego el otro, dejando que la tela corriese por mi cuerpo, y esperaría para ver sí me anudaba el nudo ella misma o sino lo haría yo.

—Y... ¿Para dónde vamos? — dije mientras caminaba directo hacia los vestuarios.
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Sagiso Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
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#92
"¡Ranko decidida! ¡Ranko decidida!"

Mei aceptó cenar en ese momento, y salió del agua al pensar que Ranko caería, cosa que no sucedió, para alivio de ambas. La Uzujin siguió el gesto de la Kusajin y se colocó la bata.

"¿Debería atársela también? ¿No será muy raro?" pensó por un instante. "¡No! ¡Ranko decidida!"

Se colocó frente a ella y anudó con tímidas manos el cinto de la prenda. Se irguió, buscando sus ojos con los propios. Eso que se había roto dentro de sí comenzaba a repararse solo.

Ahm… Creo… —Intentó recordar si Owatatsumi tenía restaurante, o si sólo ofrecían desayunos. "Aunque podríamos buscar un lugar fuera… ¡Esta noche es el festival!"P-podríamos ver el ahm… eso de los Perros y los Gatos, tal vez encontremos u-un buen sitio para comer…

"Aunque es muy probable que haya MUCHA gente. Aaagh..."

Pensó entonces que ella se encontraba muy bien, físicamente. A pesar de que hubiese estado relativamente tensa en las aguas, su cuerpo se había recuperado del combate previo, mas no estaba segura de si Mei estaría en iguales condiciones.

S-si a Mei-san así le gusta… —Ranko, después de dedicarle una temblorosa reverencia a la anciana y a sus nietas a modo de despedida, había comenzado a encaminarse hacia los vestuarios. Mei había dejado su yukata allí, pero Ranko no traía más que la bata —. A-aunque debo ir primero a nuestra… nuestro cuarto. A cambiarme.

"No debí de haber roto mi yukata…"

Esperaría pacientemente a que Mei se cambiara en los vestidores, mientras intentaba mantener la vista fija en el suelo para no incomodar a la chica (aunque internamente supuso que le afectaría mucho echar una ojeada, se contuvo).

"Ranko decidida, creo que tienes que decidir algo. ¿Qué cosa? Bueno... ¿Cómo te sientes? Quieres irte, pero quieres seguir pasando tiempo en esta villa tan bulliciosa. Te alivia haber salido de las termas, pero te arrepientes horriblemente de haber arruinado un momento especial. Creo que Ranko decidida debe de pensar qué siente acerca... No, qué siente por... ¿Por una casi desconocida?"

Ranko tragó saliva. Intentaría estar sonriente y no mostrar su estado pensativo, aunque alguna sombra de duda aparecería en sus ojos.

La sorpresa vendría después de eso, al llegar a la habitación, pues habría alguien esperándolas. Una pelirroja de baja estatura, con una máscara de gato echada hacia atrás, estaba sentada con las piernas y brazos cruzados frente a la puerta, intentando balancear un palito de dango sobre su labio superior. Había dos paquetes envueltos en papel de regalo a su izquierda.
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Genin de Uzushio
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#93
Sentí las manos de Ranko acomodar la gruesa bata blanca y luego su presencia en mi cintura me hizo saber que realmente se estaba esforzando, sus dedos realizaron un nudo perfecto, cuando sus luceros chocaron con los míos sonreí —. Gracias, muy atenta.

—¡Claro! Seguro habrá muchas comidas típicas e incluso ya deben estar terminando de decorar y demás, y sino... Bueno nos puede servir para curiosiar por ahí, tú que no has visto mucho de la villa— concordé con ella, me encontraba relajada, muy relajada, tan relajada que podría volver a quedarme dormida, pero ahora con los ojos abiertos.

Imité a Kusajin para despedirme del trío, la seguí con pasos lentos, bostezos y parpados pesados —. Si, yo también quiero pasar por la habitación— dije con tono suave. Una vez en el vestuario, tardé unos cuantos segundos en encontrar mi, sobre todo porque mi visión estaba nublada, aunque efectivamente Ranko se encontraría sumergida en su mundo mental, no reparé en ello; me aseguré de estar totalmente seca, retiré mi bata y entonces me dispondría a vestirme cuando mi ropa resbaló de mis manos y cayó a mis pies, justamente en dónde Sagiso tenía los ojos, por lo que sí reaccionaba ante aquel estímulo vería lo que habría estado evitando toda la noche, mi feminidad en su máximo esplendor. Miré la prenda por un par de segundos y con flojera la recogí y me la puse.

—Vamos~

Todo transcurrió en un pacífico silencio hasta llegar a pieza, tras abrir la puerta lo primero que mis ojos se toparon fue a La Gata Pelirroja, sí a la hermana de Ranko, a Kuu-chan, como le había oido decir a La Coneja, no obstante, a pesar de nuestro percance, me adentré sin temor ni duda, recordé que debía demostrarme cordial —. Pensamos que te habías perdido, o ido, como no te vimos más...— dije con el mismo tono de voz suave —. Sí me disculpan— sin esperar respuesta, me adentré en el baño.

Me acerqué al lavamanos y abrí el grifo, uní mis palmas y agarré agua y la eché en mi rostro, a diferencia de la de las termas, había abierto el agua fría, estaba bastante refrescante, necesitaba alejar a Morfeo de mi, sobre todo porque la noche era joven y prometía. Pero mis esfuerzos por mantenerme despierta fueron en vano...

«Tendré que recurrir a aquello» me dije sabiendo que no era ni bueno, ni sano, pero tendría poco tiempo antes de desplomarme del sueño.

Desde el exterior del baño, escucharse un ruido similar a un chispazo, nada de que alarmarse hasta que la puerta se abrió y un ligero olor chamuscado inundó la habitación, cuando salí me encontraba más despierta, más activa, con muchas energías y con mi ropa un poco tostada —. A la final yo también tendré que cambiarme, hubo un pequeño incidente, pero nada de que preocuparse— les regale una sonrisa amplia a las dos.

«Espero que ya hayan hablado y que no se presenten más problemas»
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#94
Ranko no pudo evitarlo. O mejor dicho, sí habría podido, pero, como se daría cuenta tiempo después, no quiso evitarlo. Vio caer la ropa de Mei y sus ojos siguieron la estela invisible hasta la dueña de las prendas. Por hermosos eternos segundos, pudo ver a la chica de manera plena.

"Ella tenía razón" pensó, incapaz de moverse. Si alguien podía inventar un nuevo tono de rojo, ésa era Ranko y sus mejillas. Cualquier otra persona habría visto poco más que vapor en el aire, pero los ojos de Ranko captaron brillo, polvo de estrellas y diamantes, burbujas arcoiris y mariposas etéreas, todo rodeando a Mei, "Es en verdad Mei-hime. Es la Princesa de los ins… No, la Princesa de las Mariposas. Eso suena mucho más apropiado. ¡Oh, Ranko decidida! ¡Parece que ya has decidido!"

Las piernas de Ranko parecían estar hechas de gelatina. A pesar de poder llevarla a la habitación, parecía que iban a colapsar en cualquier momento. La tensión regresó a ellas cuando vio a Kuumi.

¿Kuu-chan? ¿Qué…?

Oi.

La pelirroja saludó con la mano a ambas, aunque Mei pasó de ella y fue al baño. Kuumi frunció los labios y se encogió de hombros.

Bueno, como sea.

Kuumi, yo…

No —La pelirroja, poniéndose de pie, alzó el índice derecho para callar a su hermana, quien se sorprendió —. No digas nada aún. No me vayas a hacer cambiar de opinión. Quería… ehm… quería disculparme —Los ojos de Ranko brillaron intensamente, y una ancha sonrisa apareció poco a poco en su rostro. Kuumi reforzó el silencio de la castaña al alzar el índice de nuevo —. ¡Espera! No he terminado. Llevo un buen rato ensayando esto, si se me olvida será tu culpa. Como decía, fue una manera tonta de reaccionar, aunque en un inicio fuese sensata. ¡No es común que alguien sea amable de la nada, Ranko! Pero debí de haber confiado en ti. Veo… Veo que estás bien, y que Mei no es una asesina de hermanas. Lamento haber estallado así.

Los ojos de Ranko se perlaron con lágrimas. Se acercó a su hermana y la abrazó. ¡Era lo único que faltaba para mejorar la noche! Kuumi le devolvió el abrazo, aunque un tanto incómoda. Se separaron en lo que Ranko se enjugaba las lágrimas de alegría.

Pero hay una cosa que quiero saber. Bueno, dos. Primero: ¿Te aseguraste de que no fuese un Genjutsu?

¡Kuu-chan! —La más alta se cruzó de brazos brevemente mientras le dirigía una mirada fulminante a su hermana.

¿Qué?

Mmm… Bueno, sí. Lo… Lo comprobé. Tuvimos un pequeño combate amistoso. ¡Y no era un Genjutsu! Era todo real, digo… Mei-san es muy habilidosa… Y muy fuerte, y… ¡Y tiene técnicas muy interesantes! Y luego fuimos a las termas y… y… —Pero la voz de Ranko se apagó tímidamente.

Kuumi asintió varias veces, con la mano en el mentón.

Ran-chan, todo esto suena un poquitín extraño. ¡No, déjame acabar! Me refiero a que… Es la primera vez que te veo hablar de alguien… así. Dime ¿te gus…?

Pero un chispazo proveniente del baño la interrumpió. Las hermanas se acercaron rápidamente, sólo para ser recibidas por un olor a quemado y una Mei con vestiduras tostadas.

¡Mei-san!

Woah, ¿Qué pasó? ¿Intentaste planchar tu ropa sin quitártela? —Kuumi suspiró y fue a buscar los paquetes envueltos —. Bueno, creo que igual debo hacerlo contigo —Se inclinó un poco ante Mei mientras le tendía uno de los paquetes y hablaba en voz monótona. Sonaba a que la estaban obligando a hacerlo, aunque en realidad ella se estaba obligando a sí misma —. Siento haberte dicho eso tan horrible. Aunque tenía mis dudas, no debí de haber insinuado eso. Te compré esto a modo de disculpa. Soy buena con las tallas, así que te debería de quedar bien. Pruébatelo. Si quieres, claro.

Si Mei desenvolvía el paquete, encontraría un magnífico yukata negro con patrones de mariposas blancas y ramas de cerezo rosas. Se sentía bastante cómodo y ligero al tacto. Parecía que Ranko había tenido razón: Kuumi había ido de compras. Tal vez eso le había aclarado la mente.

Qué conveniente, ¿No? Ya que no sabes planchar —rió brevemente —. También hay uno para Ran-chan.

Totalmente sorprendida, Ranko aceptó y agradeció el regalo, y lo desenvolvió. Se trataba de un yukata rosa que se degradaba a un tono más oscuro en su base, con detalles de flores de distintos tipos. Una sonrisa enorme iluminó el rostro de Ranko.
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#95
¡Mei-san!— vociferó Ranko a penas salí

Woah, ¿Qué pasó? ¿Intentaste planchar tu ropa sin quitártela? — dijo Kuumi en tono burlón, pero luego se puso seria —. Siento haberte dicho eso tan horrible. Aunque tenía mis dudas, no debí de haber insinuado eso. Te compré esto a modo de disculpa. Soy buena con las tallas, así que te debería de quedar bien. Pruébatelo. Si quieres, claro.

Recibí el paquete con una sonrisa protocolar, no podría olvidar tan rápidamente las palabras que había usado conmigo, pero no podía enemistarme aún viendo que ella pedía disculpas al respecto —. De cuerdo, acepto tu regalo como presente de buena fe— desenvolví el empaque con delicadeza para no dañar la envoltura y entonces descubrí una hermosa pieza de tela negra con un contraste entre marrón, blanco y rosado debido al estampado del árbol de cerezo y mariposas, nada más tocar el yukata podía sentir su suavidad y su brillo, era una pieza de calidad —.Gracias, está muy lindo, en verdad.

«Creo que nadie se dio cuenta...»

—Melo pondré ahora mismo, así podremos salir— volví al baño, pero esta vez tardé menos que antes en salir, vestía el yukata que me había entregado Kuumi, entraba perfectamente en mi cuerpo, por lo que la salir di un pequeño giro sobre mi eje para presumirlo, al hacerlo un aroma a rocío me acompañaba.

«¿Deberíamos invitarla?» dudé.
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#96
Mei aceptó la ofrenda de paz, lo que alivió a Ranko e hizo sonreír a Kuumi. En lo que la Uzujin regresaba al baño para cambiarse, la pelirroja se acercó a su hermana.

¡Están realmente lindos, Kuu-chan! ¡Gra…! —intentó decir la más alta, pero la otra la cortó.

Sí, sí, no hay problema. Ranko. Fueron a las termas ya, ¿Verdad? ¿Qué pasó allí?

La chica balbuceó un instante y su rostro retomó el carmesí por enésima vez.

A-ahm… P-pues… N-nos… Nos ba-bañamos… Y-y pasamos un bonito rato y… y… —La imagen del rostro de Mei tan cerca del suyo seguía bastante fresca. Podía conjurar sus orbes esmeraldas, y verlos cerrarse, acercarse, prepararse… Podía sentir todavía el cuerpo húmedo de la chica. Y lo de los vestidores… —. U-u-un he-hermoso rato…

Ajá. —Kuumi la observaba con expresión de sospecha y brazos cruzados.

Entonces, Mei salió del baño portando el yukata. Kuumi alzó las cejas en aprobación, mientras que Ranko dio pequeños aplausos silenciosos. Ante sus ojos, se veía magnífica, y no podría haber mejor prenda para ella. Las mariposas de la tela parecieron aletear mágicamente cuando ella giró. Y su aroma… ¿Era diferente?

¡Le queda hermoso a Mei-san! ¡E-es muy preciosa! ¡Precioso! ¡U-un yukata muy precioso!

Ranko había comenzado a sudar ante la presión de los ojos de su hermana, quien asentía lentamente.

Ya… Ya veo… Ran-chan, ¿Y si te cambias? Parece que saldrán de nuevo, ¿No? ¿Juntas?

Ehm… s-sí. Ya… ya voy…

Ranko asintió, tomó el atuendo y fue al baño. Sintió un olor a quemado al entrar.

Mientras tanto, Kuumi se quedaba a solas con Mei de nuevo. La pelirroja se sentó en el borde de una de las camas y se inclinó hacia atrás, apoyándose con las manos. No habló mas que al final, pero sí le dirigió varias miradas de vez en cuando. Ranko tardó un poco más que Mei, pues aprovechó para peinar su larga trenza.

Entonces… ¿Qué tal se portó Ran-chan en las termas? ¿Acaso…?

Pero fue interrumpida de nuevo, pues Ranko salió, vistiendo el yukata rosa.

E-estoy lista. Creo.

Woah, te queda exquisito, hermana. ¿No, Mei? —Kuumi miró de reojo a la chica, esperando su comentario.

La pelirroja era la única que no estaba lista para salir, aunque no parecía tener ganas de ello. Aunque se le notaba más tranquila, mucho más que en la tarde, y parecía tolerar más la presencia de Mei.
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#97
Tras hacer mi salida del baño, ambas chicas quedaron deslumbradas con mi belleza natural, una de ellas asíntia con las cejas y la otra aplaudía silenciosamente, una más emocionada que la otra, pero tenían en común que les encantaba como lucía.

«Y eso que ando sencilla, podría arreglarme un poco más, unos detalles por aquí, unos retoques por allá y estaría despampanante» sonreí complacida, en mi mente me veía con un peinado más elaborado y accesorios extravagantes, unas getas «Sí, definitivamente mañana me dedicaré a mi figura»

—Gracias, gracias— dije aún entre sonrisas y sonrosada.

Ya… Ya veo… Ran-chan, ¿Y si te cambias? Parece que saldrán de nuevo, ¿No? ¿Juntas? Inquirió con insistencia Kuumi.

Ranko volvió a tener aquel tono dubitativo, asinsitó y se metió en el baño. Ahora me encontraba a solas con la pelirroja, hubo un silencio un tanto incómodo, por mi parte me volteé y busqué el espejo de la habitación, me paré al frente de él y empecé a agarrarme el cabello y lo subía, lo bajaba, lo movía para la izquierda y derecha, intentando ver que podría hacerme para cambiar mi imagen, el reflejo del cristal delataban las miradas de La Gata.

—Y tú... ¿Ya cenaste?— pregunté repenintamente en una de las veces que sentí su mirada en mi, sobre todo porque me parecía descortes salir a cenar sin saber sí ella había comido.

Y entonces...

Entonces… ¿Qué tal se portó Ran-chan en las termas? ¿Acaso…?— Ranko abrió la puerta del baño interrumpiendo la pregunta de su hermana, volteé a verla con celeridad.

—Sí, le sienta muy bien el rosa— asentí con la cabeza, luego miré a Kuum, esperaba que la presencia de su hermanita no le cortara el rollo en preguntar —. ¿Acaso...?
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Sagiso Ranko Sin conexión
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#98
"Me… Me sienta muy bien… el rosa." Las palabras no sólo reverberaron en la mente de Ranko, sino que se grabaron con fuego en su memoria. El rosa pasaría a ser su color favorito a partir de entonces.

Oh, no, sólo preguntaba si acaso habían tenido algún problema. Ya sabes, Ran-chan… En un lugar público como ése… Pero parece que no. Y sí, ya cené, justo antes de comprar sus yukatas, de hecho. —Se dio unos toquecitos en la panza y giró entre sus dedos el palillo de dango con el que había estado jugueteando hacía unos minutos.

Mei había estado peinándose, aunque parecía no decidirse por su estilo. La atención de la Kusajin alta se desvió brevemente de la Uzujin hacia su hermana.

Kuu-chan… —Quiso reclamarle el que mencionara la probabilidad de haber tenido un problema, pero agradeció que se preocupara por ella —. Vamos… Vamos a cenar y a ver e-el festival de los gatos y los perros, y…

Dudó un momento y le dirigió una breve mirada a Mei. Como siempre, estaba dividida: una parte de Ranko quería invitar a su hermana a pasar el rato con ellas, mientras que a la otra le emocionaba más estar a solas con Mushihime.

"O Chōhime. Mmm... No me decido cuál suena mejor. ¡Mei-hime! ¡Sí! En fin, a solas con una multitud de gente, por supuesto… Además, ¿Qué pasó con Ranko decidida? ¡Decide!"

Pero antes de que alguien pudiese decir algo más, Kuumi respondió.

¡Genial! El ambiente se veía muy alegre cuando vine, debe de ponerse más avivado cuando llegue el momento. Iría con gusto, pero… Caminé mucho para encontrar atuendos lindos para ustedes, así que pasaré esta vez. Tal vez me duerma temprano.

La pelirroja se estiró y luego se recostó en la cama. La mirada de la castaña fue de Kuumi a Mei, y luego de regreso. Ranko no se creía las palabras de su hermana del todo, pero se obligó a tragarse un "¿Estás segura?" alegremente.

E-está bien, Kuu-chan —Luego le sonrió a la Uzujin. No recordaba alguna otra ocasión en que estuviera ansiosa por ver que alguien terminara de arreglarse —. ¿Está lista Mei-san?
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