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Un encuentro explosivo - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País de la Tormenta (https://ninjaworld.es/foro-pais-de-la-tormenta) +--- Foro: Valle del Fin (https://ninjaworld.es/foro-valle-del-fin) +--- Tema: Un encuentro explosivo (/tema-un-encuentro-explosivo) |
RE: Un encuentro explosivo - Tsukiyama Daigo - 17/07/2021 Haciendo gala de un improvisado trabajo en equipo, Yota consiguió inmovilizar a Zaide apenas el tiempo suficiente para que las esposas de Daigo llegasen a impactar directamente en su cráneo. Entonces, como si hubiese querido felicitar al boxeador por un trabajo bien hecho, Zaide se apartó de su camino y fue a darle una palmada. Una palmada la mar de extraña, cabe decir, pues haciendo gala de una destreza superior, el Uchiha acabó forzándolo a realizar un sello manual juntos. «¿Cómo ha...?» Un torbellino golpeó a su compañero por la espalda, mandándolo a volar en su dirección, mientras Zaide se alejaba y lanzaba un rayo que zigzaguearía a través del torbellino para impactar a Daigo también. ¿Que qué estaba haciendo Tsukiyama Daigo entonces? Lo único que podía hacer una persona en su situación. Huir... hacia adelante. —¡USHI! —Gritó mientras se avalanzaba hacia el Uchiha para golpearlo en toda la cara (50 PV, ¤ Ushi no Totsugekii). No se giró para comprobar el estado de su compañero ni por un instante, ni siquiera para comprobar su estado. No porque no le importase cómo se encontraba, sino porque sabía que, para salvarlo, no podía distraerse ni por un segundo. RE: Un encuentro explosivo - Uchiha Zaide - 18/07/2021 Oh, aquel chico… Aquel chico había optado por el mismo camino que un toro optaría. No retrocedía, solo avanzaba. Evadió el rayo por el camino, mas aquello no era un esquive, tan solo un ataque que resultaba haber eludido una amenaza como efecto colateral. Todavía no sabía ni cómo se llamaba, pero le cayó bien al instante. Su Sharingan pudo leer, como a un libro abierto con letra grande, su movimiento (Percepción 100 vs Agilidad 50). Dejó de suministrar chakra a la planta de sus pies y se hundió, dejando que el puño y cuerpo del chico pasase como una estela por encima de él al mismo tiempo que su diestra, afianzada a un nage ono recubierto ya de electricidad, le golpeaba con el filo en el costado como si fuese un leño que pretendiese partir. Su zurda, cargada de chakra, se apoyó en la superficie del agua y se impulsó hacia un lado. Acto seguido tocó con los pies de nuevo el lago y dio dos rápidos saltos hacia atrás, con la intención de mantener la distancia y el campo visual con los tres. Ahora la estatua del Morikage estaba a su espalda, y los dos kusajines junto con la araña formaban un semicírculo a su alrededor, a una distancia de unos cuatro metros cada uno. Uno de ellos le volvió a preguntar por sus intenciones. —¿Qué busca una presa cuando sigue el rastro de sus depredadores? —replicó, devolviéndosela. Tomó dos píldoras de su portaobjetos y se las tragó de una sentada—. ¿Quizá solo busca morir deprisa y acabar con la angustia, huh? ¿Podríais hacer eso por mí, ninjas del Bosque? ¿Podríais matarme? Para que tuviesen una mejor idea de a lo que se enfrentaban, dejó que el poder fluyese por su ser. El aire se cargó de electricidad estática, y de su cuerpo empezó a emanar un aura dorada de la que surgían chispas y relámpagos. Era el Raiton no Yoroi, y era mucho más que eso. Soltó el hacha con el filo ensangrentado y acarició el mango del otro nage ono. Ambos quedaron suspendidos en el aire. Giraban sobre sí mismas y danzaban entre sus piernas, alrededor de sus brazos y dando vueltas por su torso como si él fuese un Dios y las hachas sus más fervientes discípulos. En cierto modo, así era. Soltó una carcajada seca. Si alguien había oído alguna vez a un diablo reírse, probablemente fuese una muy parecida a aquella. Carisma 100 + 20 (bono Poder) = 120, +40 de diferencia contra Voluntad 40 y 80 de Yota y Daigo.
Intimidación: Se considera que una diferencia de 20 puntos ya otorga una pequeña ventaja, pero si el Carisma supera a estos atributos en al menos 40 puntos, el efecto es abrumador. —¡Vamos, aún os veo con opciones! Quizá no pisaros el uno al otro como una pareja de colegiales en su primer baile ayudaría. —Por sugerirles algo—. Tú eres el de mayor rango, ¿no? Imponte un poco, cojones. Dirige al novato —le espetó al rubio. Luego añadió, al peliverde:—. Tú me caes bien. Un consejo: abandona el taijutsu conmigo. No puedes vencerme en ese terreno. Quizá un Hyūga, el mejor de su clan, podría. Y hasta de eso tengo dudas. RE: Un encuentro explosivo - Sasagani Yota - 19/07/2021 No obstante, Tsukiyama Daigo hizo caso omiso. ¿Para qué escuchar cuando puedes dar una hostia? ese debía de ser su lema porque solo le hizo falta medio segundo para volver a cargar chakra en su cuerpo y lanzarse a por Uchiha Zaide. Lo único cierto de ese cabrone s que íbamos descubriendo su repertorio de jutsus y trucos a medida que pasaban los segundos y se las había arreglado para simplemente hundirse en el agua y agarrar al peliverde con su nage ono cargado de raiton. — ¡Joder, Daigo! — grité, entre rabioso e impotente. Afortunadamente, los daños no parecían ser demasiado graves en el cuerpo del kusajin, no como las dos embestidas que me había tragado yo. —¿Qué busca una presa cuando sigue el rastro de sus depredadores? ¿Quizá solo busca morir deprisa y acabar con la angustia, huh? ¿Podríais hacer eso por mí, ninjas del Bosque? ¿Podríais matarme? — Es por tu cruzada contra los daimyos, ¿verdad? Has venido a buscar al del País del Bosque, ¿cierto? «Si tan superior y fuerte eres, suéltalo de una puta vez, cabronazo» Y de pronto ocurrió algo. No sabría describirlo con palabras. Fue tan solo una sensación, pero qué sensación, como si el jodido mundo entero se me cayese encima y yo me sintiese todavía más pequeño de lo que ya era. Como si tan solo fuese un vulgar peón en aquel tablero que era Ōnindo. —¡Vamos, aún os veo con opciones! Quizá no pisaros el uno al otro como una pareja de colegiales en su primer baile ayudaría. Apreté la mano zurda mientras la derecha sacaba otro cascabel del portaobjetos y lo volvía a hacer sonar. Su particular tintineo volvería a inundar el valle. — Que qué cojones haces aquí te he preguntado Estado de Yotita
• PV: 30/220 • CK: 206/250 -16 – Sasagani no Hoyo activado –• PV Kumopansa: 60/60 • CK Kumopansa: 80/80 Daño recibido RE: Un encuentro explosivo - Tsukiyama Daigo - 19/07/2021 Como si lo hubiese visto venir desde kilómetros de distancia, Uchiha Zaide reaccionó de la mejor manera posible: con una contraofensiva por su parte que acabó con un corte feo en el costado del peliverde. No se quejó. No le daría ese placer, pero ya se estaba empezando a dar cuenta de la situación en la que se encontraban: su enemigo los superaba en clase y en potencia de fuego. Entonces ¿qué podían hacer? No podía hablar por su compañero, pero Daigo sabía que solo podía hacer una cosa: seguir adelante, como siempre hacía. ¿Qué busca una presa cuando sigue el rastro de sus depredadores? —Zaide tomó unas píldoras y se las comió. Daigo hizo lo mismo—. ¿Quizá solo busca morir deprisa y acabar con la angustia, huh? ¿Podríais hacer eso por mí, ninjas del Bosque? ¿Podríais matarme? Entonces, por si les quedaba alguna duda de la diferencia que había entre ellos y Zaide, el Uchiha decidió mostrárselo. El aire se cargó de electricidad y de Zaide empezó a emanar un aura dorada de la que salían chispas y relámpagos. Además de sus hachas, que estaban flotando alrededor suyo, amenazando con ser lanzadas en cualquier instante. Pero lo peor de todo era esa maldita risa. Ya no estaban peleando con una persona. ¡Era un demonio! Tsukiyama Daigo, por primera vez en mucho tiempo, estaba aterrorizado. Estaba... Mérito activado: ¤ Fuente de inspiración «No puedo permitir que el miedo me controle. ¡No si quiero traer la paz a Oonindo!» Sonriendo. Estaba sonriendo de oreja a oreja, desafiante, mientras temblaba en una mezcla de miedo y emoción y realizaba un único sello manual y escuchaba los consejos de su enemigo a la vez que las preguntas de su compañero. No eran malos consejos, cabe decir. Ya se lo agradecería cuando lo capturase. Tres clones sombríos fueron creados a la vez. Dos de ellos, que no podían utilizar ninjutsu y por lo tanto tampoco caminar en el agua, se hundieron en el agua apenas aparecer, mientras que el tercero fue creado encima de sus hombros para saltar casi diez metros en el aire. —¡Capitán! —Le dijo a Yota, con su mirada puesta en Zaide—. Órdenes. RE: Un encuentro explosivo - Uchiha Zaide - 20/07/2021 «Aburrido», pensó del kusajin cuando volvió a sacar un cascabel. ¿De verdad se pensaba que podía joder a un ninja de alto nivel repitiendo el mismo truco? El sonido del cascabel chirrió en sus oídos, arrancándole una mueca, pero acto seguido una de las hachas que danzaba a su alrededor besó uno de sus antebrazos. Un corte limpio, no demasiado profundo, pero sí lo suficiente como para quebrar de nuevo la ilusión auditiva. — Que qué cojones haces aquí te he preguntado. Zaide levantó un dedo de la mano y lo movió de izquierda a derecha, en una clara señal de negación. No. No, así no era cómo se hacían las cosas. Si quería utilizar el mismo puto jutsu contra un ninja avanzado, al menos que se tomase la molestia de variar su ejecución. Podía tomar al propio Zaide de ejemplo, de hecho. Ahora mismo le estaba introduciendo en un segundo genjutsu, pero no estaba utilizando su ojo —ese al que ya no le miraban—, sino el propio dedo con el que negaba haciendo uso del Utakata, a la vez que su otra mano formaba el sello del carnero tras la espalda. Mientras tanto, el otro kusajin creaba tres clones. Dos buceaban —Zaide se imaginó que para situarse bajo él y pillarle por sorpresa—, y un tercero saltaba al cielo para sabe Susano’o qué. La araña, por el momento, se mantenía quieta. Le envió una de las hachas que flotaban a su alrededor para distraerla. El genjutsu de Zaide, en esta ocasión, también fue usado de manera distinta. En vez de paralizarle, le causó un estado de hipnosis profundo. El Uchiha no esperó a que cayese desplomado e inconsciente —o a que los clones bajo el agua llegasen a su posición—. De un movimiento ultrarrápido, gracias a una sobrecarga del Yoroi, llegó hasta el rubio en menos de un suspiro. Con una mano le agarró del pelo para evitar que se sumergiese; con la otra, le acercó el filo de un nage ono al cuello. Miró a la araña. Miró al peliverde. Con algo de sorna, dijo: —¿Alguna vez habéis jugado al juego de las estatuas? —Por si acaso, les explicó las reglas—. Si os movéis, le abro el cuello en canal. Si no hacéis lo que os digo, le abro el cuello en canal. Si os pasáis de listos, le abro el cuello en canal. Si por lo que sea me ponéis nervioso… »¡Bingo! Le. Abro. El. Cuello. En. Canal. Y eso sería una verdadera lástima. Le necesitaba vivo. RE: Un encuentro explosivo - Sasagani Yota - 21/07/2021 —¡Capitán! La voz de Daigo resonó mientras yo ejecutaba de nuevo la treta del cascabel. Órdenes. — Usar la cabeza Sencillo y conciso. No era tan difícil, teníamos una tarea que hacer allí y debíamos estar más unidos que nunca para llevarla cabo. Mientras tanto, Zaide estaba usando una de esas hachas para autodañarse y salir de la ilusión delante de mis ojos, como si le importase un pepino que estuviésemos allí plantandole cara. Su dedo se alzó y de forma irremediable captó mi atención. De nuevo erré, esos cabrones tenían trucos escondidos por todos lados. Y acto seguido el mundo se me hizo tremendamente pesado para empezar mi personal hundimiento. Y de pasó también una nueva humillación. — Mierda, ¿qué coño haces, tío? Kumopansa saltyó al notar que se iba a hundir conmigo si no ponía algún tipo de remedio y entonces, al girarse vio algo muy distinto. Vio la realidad como una tremenda hostia en la cara. De algún modo el Uchiha había logrado moverse hasta allí para tomarme de la trenza y amenazar la integridad física de mi gaznate con el mismo con el que hace un rato atacó a Daigo. —¿Alguna vez habéis jugado al juego de las estatuas? El arácnido busco la posición de Daigo. . Si os movéis, le abro el cuello en canal. Si no hacéis lo que os digo, le abro el cuello en canal. Si os pasáis de listos, le abro el cuello en canal. Si por lo que sea me ponéis nervioso… »¡Bingo! Le. Abro. El. Cuello. En. Canal. — Joder, Daigo, tienes que hacer algo — decía Kumopansa clavada en el sitio entre rabiosa e impotente la cual volvió la mirada a la zona de Yota y Zaide. — ¿Qué quieres? ¡Pídelo, joder! pero no lo mates La voz de Kumopansa sonaba desesperada. Estado de Yotita
• PV: 30/220 • CK: 206/250 • PV Kumopansa: 60/60 • CK Kumopansa: 80/80 Daño recibido RE: Un encuentro explosivo - Tsukiyama Daigo - 21/07/2021 — Usar la cabeza. —Claro y conciso, Daigo no necesitaba más. —Perfecto. Daigo se preparó, dispuesto para poner en marcha su pequeño plan. Ya tenía todas las cartas sobre la mesa y solo tenía que jugarlas en el orden correcto. Excepto que antes de que se hubiese dado cuenta, Zaide ya se había deshecho de las cartas, de la mesa y del juego entero. —¿Alguna vez habéis jugado al juego de las estatuas...? Kumopansa empezó a moverse hacia Daigo, mientras él le hacía una seña con la mano para que se esté quieta. Ahora estaban en una situación complicada. Zaide tenía a Yota de rehén y exigía que hicieran exactamente lo que les dijese, a menos que quisieran tener que volver a montar a su compañero. Daigo miró al Uchiha directamente a los ojos y allí mantuvo la mirada. Pensó que quizás podría hacer algo, pero también existía la posibilidad de que cortarse a Yota antes de que llegase. Necesitaba tiempo. —Muy bien. Tú ganas. —¡Splash! Su clon cayó al agua, pero Daigo no movió ni un músculo ni hizo el amago de hacer algo con él—. ¿Negociamos? Mientras hablaba, los clones se mantenían también cerca de su posición original, bajo Yota y Zaide, fuera de su vista. RE: Un encuentro explosivo - Uchiha Zaide - 21/07/2021 Zaide negó con la cabeza al que habían llamado Daigo. No, no había nada que negociar. Allí acataban sus órdenes como si él fuese el mismísimo Morikage, o su capitán sufría las consecuencias. —¿Tienes otras esposas? —aparte de las que le había lanzado a la cabeza, quería decir—. Si es así, póntelas y nada hasta el suelo. Si no las tienes, y no me mientas sobre esto, chico —le advirtió, con su Sharingan clavado en sus ojos—, camina hasta la tierra, pon las manos sobre la nuca y te tiras boca abajo. Como vea un solo pelo de uno de tus clones, por cierto… Bueno, ya sabes lo que pasará. Luego miró a la araña. —Y tú, araña. Colócate en la cabeza de Daigo y quietecita. Podrías darme tu nombre, y el de tu invocador. Me gusta saber con quién hablo. —Luego, para intentar relajar un poco el ambiente, añadió—. En cuanto hagáis lo que os digo, os haré unas preguntas. Vosotros me responderéis. Después yo me iré y todos podremos seguir con nuestras vidas. Fácil, ¿huh? RE: Un encuentro explosivo - Tsukiyama Daigo - 21/07/2021 —No tengo otras. —Respondió, sincero—. Haré lo que dices. Iré hasta allá. Se dio la vuelta y empezó a andar hacia la tierra, pero a penas dio su primer paso empezó a pensar, sin detenerse. Zaide le haría preguntas. La clase de preguntas que solo un ninja podría responder, pero a la vez la clase de preguntas que un ninja jamás debería responder. No le importaba ser capturado, sabía que podía resistir la tortura, pero si lo amenazaban con Yota... eso no era algo que llegaría a soportar. Dio otro paso, no se detuvo. Y escondiendo su mano con el balanceo de sus brazos al andar, realizó un único sello. A partir de entonces todo sucedió en un parpadeo, aunque para Zaide seguramente sería considerablemente más lento. Tanto Yota como el Uchiha fueron estirados repentinamente hacia un lado. Todo con la intención de desviar el corte hacia su rostro si se llegaba a producir. Si se llegaba a producir, sí, porque en un suspiro -y no sin previo aviso en forma de viento- Daigo corrió a toda velocidad para coger el filo del hacha con su mano desnuda, haciéndola sangrar. —Lo siento. No respondo preguntas. Su mano izquierda, igual que todo su brazo, había adquirido un tono verdoso y se había vuelto mucho más dura. Su mano derecha, mientras tanto, concentró una gran cantidad de viento afilado en la punta de sus dedos. Agitó la mano con fuerza y, como si de una afilada katana se tratase, Daigo utilizó el viento para intentar cortar el brazo de Zaide (80 PV). RE: Un encuentro explosivo - Sasagani Yota - 21/07/2021 Las directrices del Uchiha eran claras, muy claras. Y de hecho ya no es que tuviese la sartén por el manga, es que podía darse el lujo y el privilegio de mirarnos por encima del hombro y escupirnos tantas veces como quisiera. En el momento que él escogiese solo tenía que deslizar su arma sobre mi piel para que mi gaznate empezase a sangrar y con ello, todo ápice de vida en cuerpo. —No tengo otras. —Respondió, sincero—. Haré lo que dices. Iré hasta allá. — Vale, vale, tio. No nos pongamos nerviosos. Ya nos vamos pero no le hagas daño, joder El arácnido era un auténtico saco de nervios. Tantos años viviendo junto a Yota, como si fuese un hermano o su propia pareja. Sin perder más tiempo, empezó a moverse en dirección a la costa, escalando el cuerpo de Daigo hasta que... — ¡Ay! Aquello fue sorpresivo hasta para ella que tras el sunshin del genin cayó al agua de nuevo. Angustiada volvió a la superficie expulsando por sus fauces un chorrito de agua y buscando no solo a DAigo, sino también a zaide y al propio Yota. [color=color=springgreen]— ¡Mierda, puto gilipollas! —[/color] gritó al ver lo que estaba haciendo el peliverde. Siguió buscando a su compamero de aventuras. — ¿Yota? ¿Yota, estás bien? ¡YOTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
RE: Un encuentro explosivo - Uchiha Zaide - 21/07/2021 «Menudo necio». Y además de necio, lento como una mula. Si bien el Shunshin servía para ejecutar un movimiento instantáneo e imperceptible al ojo humano, aquel ninja era tan lento que incluso pudo ver su sombra emborronada recorriendo la distancia que les separaba. Le pilló por sorpresa la inconsciencia —o nula preocupación por su camarada—, mas no verlo frente a él. Sintió que algo tiraba de su pierna justo después de oír el agua chapotear. Pese a que eso era algo que ya había previsto, se vio desestabilizado. Aún así, tan solo necesitaba un giro de muñeca, un mero movimiento con la mano… … y el carmesí cayó en un reguero sobre el lago. Sus manos se abrieron, soltando pelo y nage ono, y se juntaron. El Sharingan le indicó que Daigo se estaba preparando para una técnica. Aquel bastardo había cometido tres errores en apenas un segundo: el primero, desobedecerle; el segundo, no esperar a hacerlo en tierra firme, donde quizá hubiese tenido alguna oportunidad; la tercera, pensarse que él iba a quedarse de brazos cruzados mientras él ejecutaba sabe Susano’o qué frente a sus narices. Daigo cargó su técnica. Zaide formó un sello. El destino de sus vidas, reducidos a un solo instante. Zaide lo saboreó como si fuese el último, porque bien podía serlo. (Carga de Daigo) 3 vs 1 (Sello de Zaide) (Inteligencia de Daigo) 50 vs 80 (Destreza de Zaide) —Lo siento. No respondo preguntas. —Dile eso a Izanami cuando la veas. ¿Qué técnica hubiese hecho el chico? Probablemente nunca lo sabría. Un taladro de agua nació tras los talones de Daigo y le golpeó en el centro de la cadera, justo por encima del culo. Se oyó un crack muy feo, y el torbellino empujó al chico hacia el cielo. Muy pronto, al torbellino se le añadió una corriente eléctrica que terminó de rematar al suicida. Acto seguido, Zaide atrapó la coleta de Yota justo a tiempo para impedir que se hundiese. La araña gritaba desesperada preguntando por él. —Deja de chillar —replicó, inclemente. Luego le levantó la cabeza para que la araña pudiese ver mejor—. ¿Ves? La sangre no era suya. —Sino de Daigo, que había puesto su mano en el filo del hacha—. Sigue vivo… Pero haz el favor de comportarte. No soy de dar segundas oportunidades. De hecho, no era de dar siquiera primeras. Antaño, hubiese rebanado el pescuezo de aquel kusajin sin pensárselo dos veces. Para él, todo aquel que llevase una placa con el símbolo de una villa defendía al feudalismo, y casi no había cosa que odiase más que eso. Pero quizá eso hubiese cambiado. Hanabi no le había mentido, aquel día en el estadio. Los rumores habían llegado hasta él: el nuevo Señor Feudal había sido eliminado; se hablaba incluso de que se estaban preparando unas elecciones. Democracia. Quizá fue por eso que su mano no se había movido. Quizá, ya tenía las manos lo suficientemente ensangrentadas. Quizá, simplemente fue porque lo necesitaba vivo. En aquel momento, no lo tenía claro ni el mismo Zaide. Su ojo sano buscó a Daigo, intentando ver si había sobrevivido a aquel golpe. Con aquel chico sí que no había tenido clemencia: si algo odiaba más que al feudalismo, eso era a los que ponían el deber por encima de sus compañeros. RE: Un encuentro explosivo - Tsukiyama Daigo - 22/07/2021 ¡CRACK! Daigo sintió un dolor punzante en insoportable en la parte baja de la espalda, que llegó y se fue antes de que pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando. Lo que estaba pasando era, por cierto, que la había cagado. Creía que podía vencer a Zaide y la había cagado. Creía que podía salvar a Yota y la había cagado. Creía que podía pelear como el resto de ninja y la había cagado. «Quiero vivir». Igual que cuando creyó que podía sobrevivir en el desierto, o cuando intentó detener a Ayame en el examen de chūnin, o cuando peleó con aquellos osos panda. Todas aquellas veces la había cagado, y sin embargo seguía aquí. «Quiero vivir». ¿Había sido suerte? ¿Le había caído bien a algún dios? ¿O simplemente se negaba a morir? Por algún motivo su mente orbitó a pensar en esas cosas mientras ascendía al cielo. Lástima que allí no encontró la respuesta. —¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! De pronto, el dolor volvió a él como un rayo, vaciando completamente su mente de todos los pensamientos, excepto uno. «Quiero vivir...» Y a ese pensamiento se aferraría durante lo que le quedaba de vida. RE: Un encuentro explosivo - Sasagani Yota - 22/07/2021 —Deja de chillar Zaide al aparecer no había acabado con su macabro espectáculo y para Kumopansa, por primera vez en mucho tiempo le resultaba difícil pensar con claridad qué hacer o dejar de hacer. Zaide volvió a levantar mi cabeza para que el arácnido comprobase con sus propios ojos que no había corte alguno en mi gaznate. — Entonces... —¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! . ¿Ves? La sangre no era suya. Era del inconsciente de Daigo y a juzgar por el grito no se estaba muriendo. Era el grito de alguien que está muy vivo. Alguien que se aferraba a un clavo ardiente pero incluso él se podría dar cuenta a estas alturas de la pelea que aquel día el vencedor iba a ser Uchiha Zaide. . Sigue vivo… Pero haz el favor de comportarte. No soy de dar segundas oportunidades. — Suéltalo de una vez. Querías hacer preguntas, ¿verdad? Hazlas y te responderé si conozco la respuesta pero no le hagas daño. Te lo suplico La mirada del animal seguía clavada en el cuerpo neutralizado del chūnin y Zaide pudo darse cuenta de que Kumopansa le decía la verdad. Era una de esas sensaciones en las que no hace falta ni chakra no dōjutsus ni ninjutsus ni cosas de esas. eRa una sensación real. La sensación de la desesperación. Mientras tanto, Daigo seguía lamentándose de haber hecho la estupidez de volverse en contra de Zaide una nueva vez cuando tenía la oportunidad de salir airoso y sin secuelas. RE: Un encuentro explosivo - Uchiha Zaide - 22/07/2021 Tomó aire por la nariz y dejó escaparlo por la boca, de forma controlada. Una, dos, tres veces. Desactivó el Yoroi y el Sharingan. Podía parecer que había tenido el combate controlado en todo momento, pero aquello no era más que una ilusión. En una pelea de verdad, como la vida misma, nunca podías asegurar nada. En cada maldito segundo podía salir un imprevisto, un error, un golpe de mala fortuna. Zaide estaba entero y tan solo con un par de rasguños, sí, pero para ello había tenido que emplear sus mejores tretas y se había quedado casi sin chakra. «Tengo que irme de aquí cuanto antes». Habían hecho demasiado ruido. Como un tercero en discordia hiciese acto de aparición en aquel momento, iba a tenerlo muy crudo para derrotarlo a él también. Se echó a Yota al hombro y formó un sello de clonación. A su lado, un Kage Bunshin corrió a cazar a Daigo en el vuelo. Luego corrió hasta tierra firme; su ojo puesto en la araña, que le pedía clemencia. Dejó a Yota en el suelo y le arrancó el portaobjetos. Abrió la bolsa y dejó que su contenido cayese. —Ah, ¡bingo! —Tenía unas esposas. Buen chico. Le cruzó las manos tras la espalda y le esposó. Luego tiró la llave al lago. También las ganzúas. El dinero que encontró se lo guardó en el bolsillo—. No creo que tú tengas las respuestas que busco, compañera —dijo, a la araña—. Desaparece en una nube y regresa a tu morada ancestral. En unos días, tendrás a Yota de vuelta. Has visto que pude matarlo y no lo hice. Matarlo ahora a sangre fría no va conmigo. Tienes mi palabra, si es que eso te vale de algo. El clon llegó poco después. Posó a Daigo en el suelo, boca abajo. Le levantó la camisa y puso mala cara. —Necesito tu botiquín… Esto tiene mala pinta. —Jo-der. —respondió el real, al verlo. Un moretón negruzco e hinchado había surgido en la cadera del chico. A ojos de cualquiera, aquello podía parecer un simple golpe de combate. Pero en la calle, cuando uno tiene que buscarse las habichuelas partiendo huesos y robando, ve muchas cosas. Zaide nunca había tenido un libro de primeros auxilios entre sus manos, pero había tenido que aplicar torniquetes y vendar a amigos y a sí mismo innumerables veces. Tener durante años una novia —Aiza— especializada en Iryo-nin también ayudaba. No, aquella no era una herida cualquiera. RE: Un encuentro explosivo - Sasagani Yota - 22/07/2021 Lo que pasó a continuación sorprendió sobremanera a Kumopansa. Sus dos compañeros de combate estaban fuera de juego, el caso de Yota ya lo conocíamos, pero ahora era Daigo quien había perdido el conocimiento. Zaide se había puesto a lomos al rubio mientras hizo un clon para cuidar también del peliverde. Clon y original llevaron a los dos shinobis hasta la orilla. Kumopansa seguía con atención los pasos del Uchiha que había bajado la guardia y había desactivado su sharingan. Vacío el contenido del portaobjetos en el suelo y esposó al chūnin, arrojando las llaves y las ganzúas al lago. — ¿Y ahora qué haces? Un par de telarañas salieron del trasero de aquel arácnido azabache para cazar al vuelo tanto la llave como las ganzúas. Del dinero que se estaba agenciando Zaide no pudo hacer nada al respecto. El animal puso sus patas sobre tierra firme, dejando las ganzúas cerca de los objetos de Yota. La llave de las esposas la colocó entre sus quelíceros. . No creo que tú tengas las respuestas que busco, compañera —dijo, a la araña—. Desaparece en una nube y regresa a tu morada ancestral. En unos días, tendrás a Yota de vuelta. Has visto que pude matarlo y no lo hice. Matarlo ahora a sangre fría no va conmigo. Tienes mi palabra, si es que eso te vale de algo. — Ponme a prueba y veremos si tengo las respuestas que buscas. Pero de aquí no me voy sin estos dos Aprovechando que zaide estaba liado con Daigo, accionó el mecanismo de las esposas e Yota con la llave, liberando al chūnin de aquella atadura. Justo en el preciso momento en el que parecía que empezaba a despertar. —Necesito tu botiquín… Esto tiene mala pinta. —Jo-der. — Define mala pinta — Joder... — dije a medida que me frotaba los ojos y notaba como mi cuerpo aun dolía. |