2/07/2016, 02:57
Había pasado ya casi la mitad de la hora de la Oveja, cuando la joven Hyuga cerró el libro del Sr Soko. Con cuidado, lo colocó frente a ella y se quedó mirándolo un instante en silencio.
No había parado de leer en toda la noche, jamás había devorado un libro con tanta ansia como lo había hecho con aquel y no por miedo a dormir, si no por obtener respuestas. Ahora que había acabado, se encontraba exhausta, casi al borde del desmayo... pero su corazón estaba inquieto, demasiado como para dormir. Debía de encontrarse con Hayashi Soko de nuevo, al menos una vez más, necesitaba oír todo aquello de lo labios de aquel refinado anciano. Necesitaba con toda su alma saber que su razonamiento no estaba equivocado, que había captado la esencia que impregnaba cada palabra de aquel texto. No podía ser casualidad, no era una mera coincidencia que aquello hubiese sido escrito y menos aún, que apareciese entre los libros que sacó de la biblioteca.
El destino había sido cruel y caprichoso, pero ahora todo comenzaba a tener un sentido. La caótica barbarie se iba perfilando a contraluz...
Mitsuki se apoyo en la mesa para poder levantarse, apenas podía elevar su propio cuerpo y retirar la silla a la vez.
Una vez en pie, notó como todo giraba un poco. Se frotó los ojos con su brazo izquierdo, pero no lograba enfocar correctamente.
"Quizás... un poco de agua..." hasta sus pensamientos se habían vuelto lentos y pesados, había gastado hasta su última gota de energía en aquella lectura sin pausa.
Se separó como pudo de la mesa, mantenía el equilibrio a duras penas, fue acercándose hasta la puerta de su dormitorio tambaleándose. Prácticamente se abalanzó sobre la puerta, antes de abrirla, para poder sostenerse antes de abrirla.
Traspaso el umbral de la puerta y se vio en el salón cocina de su pequeño apartamento, justo frente a ella estaba la barra americana donde se encontraba una botella de agua de la noche anterior. Se lanzó hacia delante tratando de alcanzarla pero le falló el equilibrio y cayó de bruces contra el suelo, el golpe fue lo suficientemente fuerte como para dejarla inconsciente, allí en mitad de su salón.
A pesar de todo, fue la primera vez en mucho tiempo que pudo dormir sin que le asaltasen las pesadillas.
Cuando volvió a abrir los ojos, una fuerte luz la cegó unos instantes aunque poco a poco se fue acostumbrando no pudo evitar taparse con la manta que la cubría.
"¡¿Una manta?!" se sobresaltó la joven "¡¿Lo último que recuerdo es que me desplome en el salón de casa?!" retiró de un tirón las sábanas para darse cuenta de que estaba en lo que parecía ser una habitación de hospital o al menos eso era lo que delataba el equipamiento que la rodeaba y la decoración "¿Cómo he llegado hasta aquí?" se preguntó un poco más tranquila mientras se acomodaba en la cama de nuevo "Me duele la cabeza... pero me siento descansada... creía que moriría de no dormir"
Después de aquello no tardaron demasiado el alta, aunque estuvo un día en observación pues desde que la encontraron hasta que se despertó habían transcurrido más de dos días y los médicos pensaban que ya llevaba al menos uno inconsciente antes.
Lo primero que hizo al entrar por la puerta de su casa la mañana de su alta, fue equiparse para viajar, no tenía más tiempo que perder. Necesitaba respuestas, necesitaba entrevistarse con Hayashi Soko de nuevo y eso solo ocurriría si iba a Yamiria de nuevo. Y eso era justo lo que iba a hacer.
No había parado de leer en toda la noche, jamás había devorado un libro con tanta ansia como lo había hecho con aquel y no por miedo a dormir, si no por obtener respuestas. Ahora que había acabado, se encontraba exhausta, casi al borde del desmayo... pero su corazón estaba inquieto, demasiado como para dormir. Debía de encontrarse con Hayashi Soko de nuevo, al menos una vez más, necesitaba oír todo aquello de lo labios de aquel refinado anciano. Necesitaba con toda su alma saber que su razonamiento no estaba equivocado, que había captado la esencia que impregnaba cada palabra de aquel texto. No podía ser casualidad, no era una mera coincidencia que aquello hubiese sido escrito y menos aún, que apareciese entre los libros que sacó de la biblioteca.
El destino había sido cruel y caprichoso, pero ahora todo comenzaba a tener un sentido. La caótica barbarie se iba perfilando a contraluz...
Mitsuki se apoyo en la mesa para poder levantarse, apenas podía elevar su propio cuerpo y retirar la silla a la vez.
Una vez en pie, notó como todo giraba un poco. Se frotó los ojos con su brazo izquierdo, pero no lograba enfocar correctamente.
"Quizás... un poco de agua..." hasta sus pensamientos se habían vuelto lentos y pesados, había gastado hasta su última gota de energía en aquella lectura sin pausa.
Se separó como pudo de la mesa, mantenía el equilibrio a duras penas, fue acercándose hasta la puerta de su dormitorio tambaleándose. Prácticamente se abalanzó sobre la puerta, antes de abrirla, para poder sostenerse antes de abrirla.
Traspaso el umbral de la puerta y se vio en el salón cocina de su pequeño apartamento, justo frente a ella estaba la barra americana donde se encontraba una botella de agua de la noche anterior. Se lanzó hacia delante tratando de alcanzarla pero le falló el equilibrio y cayó de bruces contra el suelo, el golpe fue lo suficientemente fuerte como para dejarla inconsciente, allí en mitad de su salón.
A pesar de todo, fue la primera vez en mucho tiempo que pudo dormir sin que le asaltasen las pesadillas.
Cuando volvió a abrir los ojos, una fuerte luz la cegó unos instantes aunque poco a poco se fue acostumbrando no pudo evitar taparse con la manta que la cubría.
"¡¿Una manta?!" se sobresaltó la joven "¡¿Lo último que recuerdo es que me desplome en el salón de casa?!" retiró de un tirón las sábanas para darse cuenta de que estaba en lo que parecía ser una habitación de hospital o al menos eso era lo que delataba el equipamiento que la rodeaba y la decoración "¿Cómo he llegado hasta aquí?" se preguntó un poco más tranquila mientras se acomodaba en la cama de nuevo "Me duele la cabeza... pero me siento descansada... creía que moriría de no dormir"
Después de aquello no tardaron demasiado el alta, aunque estuvo un día en observación pues desde que la encontraron hasta que se despertó habían transcurrido más de dos días y los médicos pensaban que ya llevaba al menos uno inconsciente antes.
Lo primero que hizo al entrar por la puerta de su casa la mañana de su alta, fue equiparse para viajar, no tenía más tiempo que perder. Necesitaba respuestas, necesitaba entrevistarse con Hayashi Soko de nuevo y eso solo ocurriría si iba a Yamiria de nuevo. Y eso era justo lo que iba a hacer.