23/11/2016, 20:22
Ni bien arrancaron con la tarea de poner en marcha el carrito, la kunoichi aprovecharía para comprobar la estabilidad de las capsulas y ser testigo con sus propios ojos de que no corrían ningún riesgo estando ahí dentro. Lo que pudiese llegar a pasar fuera sería otra historia, o no, dependía de las habilidades conjuntas de manejo de los genin.
De los labios de la peliblanca saldrían unas palabras que tomarían la forma de un halago, el cual sería bien recibido por parte del joven médico.
Gracias, lo cierto es que no tengo ninguna experiencia con los nudos...
Comentó para luego dejar escapar una pequeña risa. A lo mejor la chica si tenía conocimiento de nudos y esas cosas y podría haberse encargado ella de haberlo sabido, pero fue algo que no pensó antes y ya no tenía mucho caso de todos modos.
La calle a esas horas realmente no estaba tan activa, era temprano para el grueso de la muchedumbre que podría llegar a ulular en las calles de Amegakure. Seguramente muchos aun estarían durmiendo y muchos otros estarían yéndose a dormir después de haber hecho algún turno nocturno en algún local de trasnoche.
Llegando al primer lugar donde debían entregar un pedido, la muchacha no perdió oportunidad de señalar con precisión el inmueble particular y el nombre del producto.
Lazo rojo... Hmmm...
Mogura llevó su mirada hacía la serie de capsulas que contenían plantas de varios colores dentro. Haciendo de uso de algo que mucha gente parecía llegar a carecer, sentido común, fue descartando las capsulas que contenían colores que no fuesen el rojo. No se molestó mucho en buscar ramos multicolores o arreglos similares sino que fue directo a una capsula no tan grande que contenía unas flores un poco pequeñas pero que eran todas rojas.
¿Será este, Kato-chan?
Preguntó a su compañera. Ante todo deseaba contar con esa segunda opinión, después de todo estaban trabajando en conjunto, no tenía sentido ponerse en modo dictador y decidir todo él mismo.
De los labios de la peliblanca saldrían unas palabras que tomarían la forma de un halago, el cual sería bien recibido por parte del joven médico.
Gracias, lo cierto es que no tengo ninguna experiencia con los nudos...
Comentó para luego dejar escapar una pequeña risa. A lo mejor la chica si tenía conocimiento de nudos y esas cosas y podría haberse encargado ella de haberlo sabido, pero fue algo que no pensó antes y ya no tenía mucho caso de todos modos.
La calle a esas horas realmente no estaba tan activa, era temprano para el grueso de la muchedumbre que podría llegar a ulular en las calles de Amegakure. Seguramente muchos aun estarían durmiendo y muchos otros estarían yéndose a dormir después de haber hecho algún turno nocturno en algún local de trasnoche.
Llegando al primer lugar donde debían entregar un pedido, la muchacha no perdió oportunidad de señalar con precisión el inmueble particular y el nombre del producto.
Lazo rojo... Hmmm...
Mogura llevó su mirada hacía la serie de capsulas que contenían plantas de varios colores dentro. Haciendo de uso de algo que mucha gente parecía llegar a carecer, sentido común, fue descartando las capsulas que contenían colores que no fuesen el rojo. No se molestó mucho en buscar ramos multicolores o arreglos similares sino que fue directo a una capsula no tan grande que contenía unas flores un poco pequeñas pero que eran todas rojas.
¿Será este, Kato-chan?
Preguntó a su compañera. Ante todo deseaba contar con esa segunda opinión, después de todo estaban trabajando en conjunto, no tenía sentido ponerse en modo dictador y decidir todo él mismo.