24/11/2016, 23:12
La kunoichi no deseaba que su nombre fuese adornado con ninguna clase de honorifico, ni al principio ni al final. De igual manera tampoco quería que la llamasen por su apellido. ¿Qué pensarían sus ancestros si la escuchasen? ¿Sería lo correcto tomarse tal confianza con una persona de la cual sabía poco y nada?
Fuese como fuese, un tópico mas importante ocupó sus pensamientos en cuanto la muchacha se quiso disculpar por su colérica acción.
No hay necesidad de sentirlo...
Comentó llevándose una mano a la nuca y desviando ligeramente su mirada hacía un lado.
Un ninja no es ningún payaso de circo como para estar dando entretenimiento barato a la gente...
Según su criterio, la chica había estado bien, si hubiese sido cualquier otro incluso le daba un par de tortazos a los responsables como parte del combo.
Aunque el actuar guiado por la rabia no sea lo mejor... Una falta de respeto como esa no merecía un menor castigo, Ayame-dono.
Al final de todo se le terminó escapando un honorifico, no podía evitarlo, era más fuerte que él.
Con un gesto de su cabeza la kunoichi lo enfrentó para hacerle un comentario seguido de una pregunta.
Sería poco probable que nos conozcamos de antes. Permita que me presente, mi nombre es Manase Mogura, nieto de Manase Dōsan.
Junto a su presentación fue acompañada una muy formal y respetuosa reverencia, todo parte de su tan etiquetado comportamiento el cual solía verse remarcado cuando conocía a alguien.
Fuese como fuese, un tópico mas importante ocupó sus pensamientos en cuanto la muchacha se quiso disculpar por su colérica acción.
No hay necesidad de sentirlo...
Comentó llevándose una mano a la nuca y desviando ligeramente su mirada hacía un lado.
Un ninja no es ningún payaso de circo como para estar dando entretenimiento barato a la gente...
Según su criterio, la chica había estado bien, si hubiese sido cualquier otro incluso le daba un par de tortazos a los responsables como parte del combo.
Aunque el actuar guiado por la rabia no sea lo mejor... Una falta de respeto como esa no merecía un menor castigo, Ayame-dono.
Al final de todo se le terminó escapando un honorifico, no podía evitarlo, era más fuerte que él.
Con un gesto de su cabeza la kunoichi lo enfrentó para hacerle un comentario seguido de una pregunta.
Sería poco probable que nos conozcamos de antes. Permita que me presente, mi nombre es Manase Mogura, nieto de Manase Dōsan.
Junto a su presentación fue acompañada una muy formal y respetuosa reverencia, todo parte de su tan etiquetado comportamiento el cual solía verse remarcado cuando conocía a alguien.