16/01/2017, 00:05
Andaba yo tan a gusto dormido aquella mañana en la que no tenía ningún deber que atender, por eso mismo, el día anterior llegué a la conclusión después de un duro entrenamiento de que hoy me daría un homenaje disfrutando un poco más de la compañía de morfeo. Pues vaya tu por donde, estaba completamente equivocado.
-¡Yoshi! ¡Yoshi!. Llamó Ayaka como nunca antes me había llamado, con un verdadero tono de preocupación y angustia. -Por favor, ¿Podrías bajar?
¡Joder! ¿Pero que...? Parecía que la cosa era sería, por lo que bajé de inmediato, tan pronto pude abrir mis ojos que estaban sellados por las legañas.
-Bajo enseguida madre...¡Me cago en todo! Con lo bien que estaba durmiendo...
Una vez me reuní con Ayaka, que se encontraba en el sofá del salón. Se veía como temía preocupada, y a mi me invadió el ansia de saber que cojones pasaba.
-¿Que pasa Ayaka? Hoy tenía día libre ¿No? Ya dudaba de aquello, cuando se me metía una cosa en la cabeza con firmeza...a veces se me montaba un cacao...
-Si hijo si, pero hay un pequeño problema de reparto... Me confesó cabizbaja, como si se sintiera culpable por haberme interrumpido mi descanso.
-¿No jodas? ¿Que ha pasado? Ahora ya que si que me había intrigado con aquello.
-Pues que llevamos dos entregas que no llegan al Paraje del Bambú Dijo de sopetón -Mashao me ha comentado que hay unos indeseables que les roban la mercancía que les viene en gana y que lo demás lo destrozan...
Madre mía, era peor de lo que pensaba. Habían unos tíos que querían un pasaporte al hospital y han ido a buscar a la persona más indicada...Osea servidor...
-Ostras pues has hecho bien en avisarme. Yo personalmente me encargo del tema. La próxima entrega la haré yo. Dije con ganas de entrar en acción, pensando jocoso la de hostias que iba a repartir. -¿Cuándo voy para allá? Pregunté intrigado.
-Gracias hijo, pues deberías salir hoy mismo. Ten en cuenta que ya son dos días con el reparto interrumpido, y los templos necesitan suministros para los monjes y turistas.
-¡Muy bien! Dije decidido. -Me adecento un poco y me pongo en marcha. Sentencié orgulloso de que mi madre contara conmigo para estas cosas.
-Perfecto. Así cuando estés listo. Tendré preparado todo para que vayas para allá. Y por cierto, no digas muchas palabrotas delante de los monjes... Imploró por lo último.
-Tranquila, me portaré como un monaguillo...
Y así fue, sin perder más tiempo tomé el camino que llevaba directo a los templos del Paraje del Bambú. Deseoso de encontrarme a esos capullos que estaban tocando los huevos literalmente a mi madre. En esta ocasión mi madre cargó todo el reparto sobre una de nuestras mulas, pues ya eran tres repartos acumulados...
Cuando pille a esos mierdas, van a cagar dientes durante dos semanas...
-¡Yoshi! ¡Yoshi!. Llamó Ayaka como nunca antes me había llamado, con un verdadero tono de preocupación y angustia. -Por favor, ¿Podrías bajar?
¡Joder! ¿Pero que...? Parecía que la cosa era sería, por lo que bajé de inmediato, tan pronto pude abrir mis ojos que estaban sellados por las legañas.
-Bajo enseguida madre...¡Me cago en todo! Con lo bien que estaba durmiendo...
Una vez me reuní con Ayaka, que se encontraba en el sofá del salón. Se veía como temía preocupada, y a mi me invadió el ansia de saber que cojones pasaba.
-¿Que pasa Ayaka? Hoy tenía día libre ¿No? Ya dudaba de aquello, cuando se me metía una cosa en la cabeza con firmeza...a veces se me montaba un cacao...
-Si hijo si, pero hay un pequeño problema de reparto... Me confesó cabizbaja, como si se sintiera culpable por haberme interrumpido mi descanso.
-¿No jodas? ¿Que ha pasado? Ahora ya que si que me había intrigado con aquello.
-Pues que llevamos dos entregas que no llegan al Paraje del Bambú Dijo de sopetón -Mashao me ha comentado que hay unos indeseables que les roban la mercancía que les viene en gana y que lo demás lo destrozan...
Madre mía, era peor de lo que pensaba. Habían unos tíos que querían un pasaporte al hospital y han ido a buscar a la persona más indicada...Osea servidor...
-Ostras pues has hecho bien en avisarme. Yo personalmente me encargo del tema. La próxima entrega la haré yo. Dije con ganas de entrar en acción, pensando jocoso la de hostias que iba a repartir. -¿Cuándo voy para allá? Pregunté intrigado.
-Gracias hijo, pues deberías salir hoy mismo. Ten en cuenta que ya son dos días con el reparto interrumpido, y los templos necesitan suministros para los monjes y turistas.
-¡Muy bien! Dije decidido. -Me adecento un poco y me pongo en marcha. Sentencié orgulloso de que mi madre contara conmigo para estas cosas.
-Perfecto. Así cuando estés listo. Tendré preparado todo para que vayas para allá. Y por cierto, no digas muchas palabrotas delante de los monjes... Imploró por lo último.
-Tranquila, me portaré como un monaguillo...
Y así fue, sin perder más tiempo tomé el camino que llevaba directo a los templos del Paraje del Bambú. Deseoso de encontrarme a esos capullos que estaban tocando los huevos literalmente a mi madre. En esta ocasión mi madre cargó todo el reparto sobre una de nuestras mulas, pues ya eran tres repartos acumulados...
Cuando pille a esos mierdas, van a cagar dientes durante dos semanas...