17/01/2017, 21:52
Aquel día, como el anterior, había sido especialmente perfecto. El cielo azul cubría su villa haciendo que los rayos del sol iluminasen cada tejado con mimo y calor, realzando su rojizo color, y la temperatura animaba a los más jóvenes de la academia a salir en sus entrenamientos junto con sus sensei. Era un día tan bello que incluso podía a llegar a pensar que había algo parecido a paz en su villa.
Ese pensamiento había sido tal que casi nadie de la villa -a parte de los normalmente trabajadores- había pasado por allí disfrutando de aquel sol de primavera. Volvió a subirse las gafas mientras miraba con algo de rencor el papel frente al que se encontraba. Una frase más para ese informe, y acabaría redactado.
Entonces una voz sacó a aquel hombre de sus pensamientos e hizo que sus ojos ambarinos se levantasen, mirando a la chica que acababa de llamar su atención por encima de sus gafas cuadriculadas.
— Buenos días, Sakamoto Noemi. — Esperó su turno de hablar atento a la voz de la joven, y por su tono podía deducir que era un poco autoritaria, aunque no le sostuvo gran importancia, hoy era un maravilloso día. — Entiendo, espera un momento aquí. — Respondió a las demandas de la kunoichi con tono amable para levantarse tranquilamente, enrollar el informe recién acabado de redactar y estamparle un sello con una espiral grabada en rojo sangre justo en el centro; y dirigirse hacia las escaleras, perdiéndose por la larga caminata hasta lo que había tras ellas.
Ese pensamiento había sido tal que casi nadie de la villa -a parte de los normalmente trabajadores- había pasado por allí disfrutando de aquel sol de primavera. Volvió a subirse las gafas mientras miraba con algo de rencor el papel frente al que se encontraba. Una frase más para ese informe, y acabaría redactado.
Entonces una voz sacó a aquel hombre de sus pensamientos e hizo que sus ojos ambarinos se levantasen, mirando a la chica que acababa de llamar su atención por encima de sus gafas cuadriculadas.
— Buenos días, Sakamoto Noemi. — Esperó su turno de hablar atento a la voz de la joven, y por su tono podía deducir que era un poco autoritaria, aunque no le sostuvo gran importancia, hoy era un maravilloso día. — Entiendo, espera un momento aquí. — Respondió a las demandas de la kunoichi con tono amable para levantarse tranquilamente, enrollar el informe recién acabado de redactar y estamparle un sello con una espiral grabada en rojo sangre justo en el centro; y dirigirse hacia las escaleras, perdiéndose por la larga caminata hasta lo que había tras ellas.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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