22/01/2017, 15:31
Shiona permanecía quieta frente al gran ventanal que se alzaba a espaldas de su escritorio, sus manos reposaban en el alfeizar mientras que el viento primaveral jugaba con su largo y rojizo cabello. Tenía trabajo y estaba dispuesta a acabarlo aquella misma mañana, pero quería permitirse un poco de aire de vez en cuando. Se apartó por inercia un par de mechones que se habían posado sobre sus pestañas, entorpeciendo su vista, hasta que un par de golpes la sacaron de sus pensamientos.
Sus ojos violáceos viraron junto con su cuerpo, aunque no se alejó de la ventana quería encontrarse con aquella gennin que había pedido una audiencia con ella. Así fue como por la puerta entró una joven de cabellos dorados encontrándose cara a cara con la líder de su villa. Recelosa, la muchacha se acercó al escritorio pero Shiona no movió ni un dedo, solo la seguía con la mirada y el semblante serio, sin embargo no denotaba miedo, sino respeto.
— Buenos días, Sakamoto. — Saludó con voz profunda para comenzar a moverse hacia su silla y buscar por su bien ordenado escritorio un pergamino que hace bien poco había redactado después de una petición. — No se preocupe, tengo la tarea adecuada.
»Es una misión encargada por una mujer que ha servido a nuestras filas durante mucho tiempo.
Buscó con mimo entre sus pergaminos perfectamente enrollados hasta que delineó el sello de la espiral en uno de ellos, el cual segundos más tarde tomó con delicadeza para entregárselo a la joven.
— Espero que todo vaya bien. — Añadió mientras se acomodaba en su silla para seguir con sus tareas.
Sus ojos violáceos viraron junto con su cuerpo, aunque no se alejó de la ventana quería encontrarse con aquella gennin que había pedido una audiencia con ella. Así fue como por la puerta entró una joven de cabellos dorados encontrándose cara a cara con la líder de su villa. Recelosa, la muchacha se acercó al escritorio pero Shiona no movió ni un dedo, solo la seguía con la mirada y el semblante serio, sin embargo no denotaba miedo, sino respeto.
— Buenos días, Sakamoto. — Saludó con voz profunda para comenzar a moverse hacia su silla y buscar por su bien ordenado escritorio un pergamino que hace bien poco había redactado después de una petición. — No se preocupe, tengo la tarea adecuada.
»Es una misión encargada por una mujer que ha servido a nuestras filas durante mucho tiempo.
Buscó con mimo entre sus pergaminos perfectamente enrollados hasta que delineó el sello de la espiral en uno de ellos, el cual segundos más tarde tomó con delicadeza para entregárselo a la joven.
— Espero que todo vaya bien. — Añadió mientras se acomodaba en su silla para seguir con sus tareas.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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