6/02/2017, 11:35
Agradecí que Toshio accediera a entablar conversación con aquellos tipejos, que a decir verdad, tenían caras de pocos amigos...como yo a decir verdad, por eso ya sabía que serían los capullos que buscábamos. Como Toshio parecía tan simpático a primera vista, quizás el consiguiera apaciguar un poco las cosas. Que joder, todo el mundo tiene derecho a una jodida oportunidad.
-De acuerdo, prepárate para atacar en caso de que sean las personas que buscamos-
-Gracias colegui, yo es que soy un poco brusco y la gente se suele asustar y jodo todo antes de empezar Contesté a Toshio agradecido, me gustaba zurrar a la gente pero aprendí que si era con una causa era mejor, más civilizado.
Toshio se adelantó con pose genial y fue él quien rompió el hielo, y cabe decir que hice bien en pedirle que hablara, si hubiera sido yo...ya estaría repartiendo mamporros a diestro y siniestro.
-¡Vosotros! ¿Quienes sois? ¿No sabéis que este camino es peligroso?-
Toshio empleó un tono autoritario como buen shinobi acreditado que era, y remató la faena advirtiendo como que no quiere la cosa, que el lugar era algo peligroso. Como si se preocupara por aquella gente que tenían pinta de ser convictos a la fuga. Yo no era una eminencia en la observación, pero esos tipos vestían como auténticos asaltantes de caminos que eran, ropas cómodas para pelear de tela y pieles. ¡Y joder! Llevaban armas, armas que sostenían con sus manos, como si las fueran a desenfundar de un momento a otro.
-Vaya no lo sabía... Se adelantó uno de ellos, el que llevaba una kodachi. Se veía que era el líder de aquella cuadrilla. Un tipo delgado, con una larga melena oscura a juego con una perilla un tanto excéntrica. -Es cierto que hoy en día la seguridad ya no es lo que era. Comentó el tipo como si estuviera lamentándose por aquello. -Pero ya sabes lo que dicen, no hay mal que por bien no venga...¿No crees?
Los otros tres parecían risueños ante las palabras de su compinche, uno de ellos era un gordito y calvo que sostenía un bastón de madera. El otro, era un tipo de piel morena y delgado que portaba una pequeña maza y el otro, un chico joven como nosotros que sostenía un pequeño arco con su carcaje de flechas.
-Nosotros por ese mismo motivo, decidimos asegurarnos de la seguridad del camino. Pero claro está, la seguridad tiene un precio. Comentaba el tipo extraño mientras ojeaba desde su posición a la pobre mula que nada tenía que ver con el asunto.
Yoshimitsu no le gustaba nada de lo que estaba oyendo, pero estaba haciendo esfuerzos por contenerse. Apretaba los nudillos de tal forma, que sonaban como cuando una cuerda se tensa en demasía.