Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#11
—¿En serio que no hay nada entre vosotros? ¿Entonces por qué querría matarte? —preguntó el de Kusagakure.

—No, ¡te juro que no! Creo que sólo le he mojado con agua al caerme de allá —dijo, señalando el precipicio—. Pero esta reacción es totalmente exagerada para lo que le he hecho.

¿O quizás es que me he perdido algo entre vuestras aldeas?

—Que no, que no, que las aldeas tampoco tienen nada en con...

Pero el rubio se había vuelto a abalanzar contra él. Tres shuriken, lanzados con rabia, sin apuntar, porque apuntar es de cobardes. Daruu ladeó el cuerpo y dejó que dos pasaran al lado de él, y bloqueó otro con un kunai. Metió la mano en su portaobjetos...

—¡BIEN! ¡ENTONCES TENDRÉ QUE MATARTE! —gritó lo más alto y fuerte que pudo. Y arrojó la bomba de humo al suelo.

Una polvareda inmensa se tragó al Kusareño y a Daruu. Tras un instante, éste último salió disparado como una flecha hacia Nabi, por sorpresa desde la nube de humo.


···


Entre tanto, el verdadero Daruu hacía todo lo contrario de TENER QUE MATARTE saltando de rama en rama. Se había escabullido por detrás y subido al árbol más cercano. Ahora sólo quería volver a casa y no volver a cruzarse con nadie de Uzushiogakure nunca más.

«Lo siento por ese chaval de Kusagakure. Espero que el hijoputa aquél no sacie su sed de sangre con él.»
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
RE: La tierra, el ciego y el relámpago - por Amedama Daruu - 8/02/2017, 16:27


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