14/02/2017, 03:39
Ni bien llegó al parque y recorrió un pequeño tramo del sendero, Noemi pudo divisar al otro lado un letrero indicando la existencia de una tienda allí mismo, justamente la que ella tenía que visitar para comprar el barniz con el que llevaría a cabo la tarea que se le asignó y con un poco de suerte le tomaría tan solo un par de horas. Con suerte.
Sin dudarlo, la rubia se acercó a la puerta de entrada que estaba entreabierta y despacio la abrió para asegurarse de no darle de lleno a alguien si es que había alguien del otro lado, claro.
—Buen día. —Saludó cordial en lo que ingresaba al local y se acercó al mostrador.
Justo para cuando entró lo primero que escuchó fue la despedida de otro cliente por lo que, a falta de gente a la vista dedujo que sería la siguiente. Lo que sí, tendría que depender de la opinión de aquel hombre ya que ella de pinturas y barnices no sabía, a no ser que fuesen cosméticos para las uñas, ahí la cosa cambiaba.
—Hola, necesitaría barniz para un vallado. ¿Alguna recomendación? —Serían las palabras que la kunoichi escogería manteniendo una sonrisa alegre que acompañaba al tonito que utilizó.
Siendo sincera, no tenía ni la más mínima idea de cuánto dinero le había dejado Tamako, pero la diferencia fuese cual fuese la podría pagar ya ella sin problemas. El único asunto era que necesitaba un buen barniz o probablemente la anciana terminase dejando alguna queja en los próximos días. «Aunque no me sorprendería que la oveja tuviese algo que ver con esos daños. »Pensó por un instante en lo que esperaba que el moreno la atendiese o lo que fuese.
Sin dudarlo, la rubia se acercó a la puerta de entrada que estaba entreabierta y despacio la abrió para asegurarse de no darle de lleno a alguien si es que había alguien del otro lado, claro.
—Buen día. —Saludó cordial en lo que ingresaba al local y se acercó al mostrador.
Justo para cuando entró lo primero que escuchó fue la despedida de otro cliente por lo que, a falta de gente a la vista dedujo que sería la siguiente. Lo que sí, tendría que depender de la opinión de aquel hombre ya que ella de pinturas y barnices no sabía, a no ser que fuesen cosméticos para las uñas, ahí la cosa cambiaba.
—Hola, necesitaría barniz para un vallado. ¿Alguna recomendación? —Serían las palabras que la kunoichi escogería manteniendo una sonrisa alegre que acompañaba al tonito que utilizó.
Siendo sincera, no tenía ni la más mínima idea de cuánto dinero le había dejado Tamako, pero la diferencia fuese cual fuese la podría pagar ya ella sin problemas. El único asunto era que necesitaba un buen barniz o probablemente la anciana terminase dejando alguna queja en los próximos días. «Aunque no me sorprendería que la oveja tuviese algo que ver con esos daños. »Pensó por un instante en lo que esperaba que el moreno la atendiese o lo que fuese.