14/02/2017, 19:20
(Última modificación: 14/02/2017, 19:23 por Inuzuka Nabi.)
Eri se quedó un poco pillada cuando vio lo que le pagaba al buen capitán. Al contrario que el marinero que no dudo en llevarselo a la boca, el gusano, los ryos se los guardó.
—¡Gracias, grumete! ¡Hacía tiempo que no probaba una de estas gominolas!
— ¡Hombre! Pues si lo llego a saber le traigo más. Tengo un montón en casa, pero no iba yo preparado para hacer una merienda precisamente.
Poco despues de zamparse aquel bicho, que algún biologo catalogara con algún nombre extraño diciendo que en verdad no es un insecto sino un estompifoide o una cosa de esas, soltó un eructo que casi consigue despeinarme. Eri se quedó un momento más en shock por el eructo, era como si cada acción la aturdiera y se fueran sumando los segundos conforme la aturdían.
—Ah, ¡mejor fuera que dentro! ¡Levantad amarras, muchachos! . ¡Es hora de volver a casa! ¡Es hora de volver a la mar!
Finalmente, la hermosa moza que iba agarrada a mi brazo salió de su trance y subimos al barco. Y nos dirigimos a nuestros compañeros, aunque yo no lo hubiera recomendado. Noemi, a pesar de su belleza y su más que notable físico, siempre era muy arrogante y autoritaria, resumiendo, siempre estaba cabreada. Vivía como si tuviera que matar a todo el mundo con la mirada, lo cual se contraponía a la bondad que desprendía Eri.
Y Haskoz parecía estar sufriendolo en sus carnes, en sus pobres y poco sensuales carnes. No sabía con certeza que le habría dicho a Noemi, pero sus efectos iban a perdurar en el tiempo. Puedes ofender a un hombre y en un par de hostias tenerlo todo olvidado para siempre. Ofende a una mujer y preparate para una eternidad antes de que siquiera se plantee olvidarlo. Encima te comes las hostias sin devolverlas, porque como las devuelvas sí que te puedes despedir, de todo, pero de todo todo.
Los Uchiha se lo tenían muy subido. Eran muy orgullosos y eso muchas veces les llevaba a menospreciar al resto del universo. Como si ser Uchiha les hiciera ya importantes. Sin embargo, no podía evitar compadecer a Haskoz, quien me sorprendió no acabando tirado por la borda.
Esperaba poder tardar lo máximo posible en acercarnos a ellos, pero Eri se fue directa. Y yo la seguí diligentemente sin intención alguna de hacer nada que pareciera remotamente que me quisiera soltar de ella. Ir así de pegados daba una sensación... pareciamos como... A ver, eramos un tonto y una tia buena, y así seguramente lo viera todo el mundo. Aún así, ese contacto alimentaba a mi dragón interno.
— B-buenos días, Sakamoto-san, Uchiha-san.
— Hey.
Sí, he dicho Hey. ¿Algún problema? Tengo del brazo a la kunoichi más sexy del puto planeta. Jodete Haskoz. Buscaba la mirada del Uchiha, una mirada complice, porque... fuere como fuere... estabamos él y yo con las dos chicas más atractivas de nuestra generación shinobi. No sabía ni cómo lo había conseguido él ni cómo lo había hecho yo, pero estaba pasando.
—¡Gracias, grumete! ¡Hacía tiempo que no probaba una de estas gominolas!
— ¡Hombre! Pues si lo llego a saber le traigo más. Tengo un montón en casa, pero no iba yo preparado para hacer una merienda precisamente.
Poco despues de zamparse aquel bicho, que algún biologo catalogara con algún nombre extraño diciendo que en verdad no es un insecto sino un estompifoide o una cosa de esas, soltó un eructo que casi consigue despeinarme. Eri se quedó un momento más en shock por el eructo, era como si cada acción la aturdiera y se fueran sumando los segundos conforme la aturdían.
—Ah, ¡mejor fuera que dentro! ¡Levantad amarras, muchachos! . ¡Es hora de volver a casa! ¡Es hora de volver a la mar!
Finalmente, la hermosa moza que iba agarrada a mi brazo salió de su trance y subimos al barco. Y nos dirigimos a nuestros compañeros, aunque yo no lo hubiera recomendado. Noemi, a pesar de su belleza y su más que notable físico, siempre era muy arrogante y autoritaria, resumiendo, siempre estaba cabreada. Vivía como si tuviera que matar a todo el mundo con la mirada, lo cual se contraponía a la bondad que desprendía Eri.
Y Haskoz parecía estar sufriendolo en sus carnes, en sus pobres y poco sensuales carnes. No sabía con certeza que le habría dicho a Noemi, pero sus efectos iban a perdurar en el tiempo. Puedes ofender a un hombre y en un par de hostias tenerlo todo olvidado para siempre. Ofende a una mujer y preparate para una eternidad antes de que siquiera se plantee olvidarlo. Encima te comes las hostias sin devolverlas, porque como las devuelvas sí que te puedes despedir, de todo, pero de todo todo.
Los Uchiha se lo tenían muy subido. Eran muy orgullosos y eso muchas veces les llevaba a menospreciar al resto del universo. Como si ser Uchiha les hiciera ya importantes. Sin embargo, no podía evitar compadecer a Haskoz, quien me sorprendió no acabando tirado por la borda.
Esperaba poder tardar lo máximo posible en acercarnos a ellos, pero Eri se fue directa. Y yo la seguí diligentemente sin intención alguna de hacer nada que pareciera remotamente que me quisiera soltar de ella. Ir así de pegados daba una sensación... pareciamos como... A ver, eramos un tonto y una tia buena, y así seguramente lo viera todo el mundo. Aún así, ese contacto alimentaba a mi dragón interno.
— B-buenos días, Sakamoto-san, Uchiha-san.
— Hey.
Sí, he dicho Hey. ¿Algún problema? Tengo del brazo a la kunoichi más sexy del puto planeta. Jodete Haskoz. Buscaba la mirada del Uchiha, una mirada complice, porque... fuere como fuere... estabamos él y yo con las dos chicas más atractivas de nuestra generación shinobi. No sabía ni cómo lo había conseguido él ni cómo lo había hecho yo, pero estaba pasando.
—Nabi—
![[Imagen: 23uv4XH.gif]](https://i.imgur.com/23uv4XH.gif)

![[Imagen: tumblr_ommjidew2V1qfq1l5o1_500.gif]](https://68.media.tumblr.com/ea746ec91aab78fea28479588ed7ca0a/tumblr_ommjidew2V1qfq1l5o1_500.gif)
![[Imagen: B9D.gif]](http://k30.kn3.net/taringa/0/D/D/6/7/1/marianov4/B9D.gif)
![[Imagen: z223646398_large_large.gif]](http://data.whicdn.com/images/30014799/z223646398_large_large.gif)
![[Imagen: giphy.gif]](https://media.giphy.com/media/l0MYMqyYBRYdW1itW/giphy.gif)