29/03/2017, 22:52
Dos figuras asomaban a la entrada de la villa. A Kushiro debía de no importarle, pues todo se mantuvo igual de impávido. La única novedad fue que se escuchó alto y claro el aullido de un lobo, a pesar de que esa noche no había luna llena. Al contrario, estaba naciente, apenas una rendija en el cielo.
Extraño, sin lugar a dudas.