25/04/2017, 01:27
La mezcla de barniz y pintura al fin y al cabo había sido genial, el trabajo de Noemi se reducía considerablemente con eso ya que con solo dar una sola mano de aquella sustancia ya podría irse y dejar que todo se seque sin necesidad de estar al pendiente. Puede que otro día la chica se pase por la casa para comprobar el resultado de su trabajo, o puede que no, pero la cuestión era que su primera misión parecía que sería un éxito a final de cuentas.
Quedaba relativamente poco, un par de tablones y ya podría dar el trabajo por finalizado si es que no se sentaba a mirar la pintura secar y fue allí cuando la anciana salió nuevamente de su hogar aunque con un semblante melancólico que le generó un escalofrío a la rubia en cuanto la vio.
—¿Sí...? —Preguntó esbozando una sonrisa nervisa.
Se temía lo peor y al final le llegaron agradecimientos, probablemente Tamachin estaría en castigo dentro de la vivienda de la mujer, a saber por cuánto tiempo pero seguramente no pasaría nada, al menos si Noemi mantenía las distancias con el animal. «Espero que no la saque a pasear seguido. »Pensaba la kunoichi dedicando una que otra mirada de reojo a las ventanas por si vislumbraba algo pero por suerte nada.
—No se preocupe, con las mascotas nunca se sabe. —Respondió la menor aunque no estaba segura de haber elegido las mejores palabras.
De cualquier manera, no tenía sentido arrepentirse ahora así que simplemente regresó a su trabajo una vez que Tamako así se lo permitió, aunque claro, no iba a despreciar la oferta y decidió llenar el vaso con agua y beber un par de tragos. No le hacía tanta falta pero comenzaba a notar la boca un tanto reseca y eso siempre es malo para su supuesta perfección.
El lado positivo de todo esto era que poco después de que la mujer se retirase y le entregase un pergamino, Noemi ya podría retirarse sin más, el vallado simplemente tenía que secarse y no tardaría demasiado, así que si nada se lo impedía debería de poder retirarse una vez más al edificio de la Uzukage a entregar los pergaminos. «Al menos tendré un punto positivo en mi historial. »Pensó sonriendo de medio lado aunque no dirigió su mirada a absolutamente nadie, después de todo, estaba completamente sola.
Quedaba relativamente poco, un par de tablones y ya podría dar el trabajo por finalizado si es que no se sentaba a mirar la pintura secar y fue allí cuando la anciana salió nuevamente de su hogar aunque con un semblante melancólico que le generó un escalofrío a la rubia en cuanto la vio.
—¿Sí...? —Preguntó esbozando una sonrisa nervisa.
Se temía lo peor y al final le llegaron agradecimientos, probablemente Tamachin estaría en castigo dentro de la vivienda de la mujer, a saber por cuánto tiempo pero seguramente no pasaría nada, al menos si Noemi mantenía las distancias con el animal. «Espero que no la saque a pasear seguido. »Pensaba la kunoichi dedicando una que otra mirada de reojo a las ventanas por si vislumbraba algo pero por suerte nada.
—No se preocupe, con las mascotas nunca se sabe. —Respondió la menor aunque no estaba segura de haber elegido las mejores palabras.
De cualquier manera, no tenía sentido arrepentirse ahora así que simplemente regresó a su trabajo una vez que Tamako así se lo permitió, aunque claro, no iba a despreciar la oferta y decidió llenar el vaso con agua y beber un par de tragos. No le hacía tanta falta pero comenzaba a notar la boca un tanto reseca y eso siempre es malo para su supuesta perfección.
El lado positivo de todo esto era que poco después de que la mujer se retirase y le entregase un pergamino, Noemi ya podría retirarse sin más, el vallado simplemente tenía que secarse y no tardaría demasiado, así que si nada se lo impedía debería de poder retirarse una vez más al edificio de la Uzukage a entregar los pergaminos. «Al menos tendré un punto positivo en mi historial. »Pensó sonriendo de medio lado aunque no dirigió su mirada a absolutamente nadie, después de todo, estaba completamente sola.