27/04/2017, 23:51
—¿Cómo? —Preguntó estupefacta ante aquella exclamación.
Lo que menos se esperaba era aquello, ahora resultaba ser que estaba metida en un lío en cuanto a posesiones en este caso, una maldita mascota que se pasea de lado a lado y seguramente haya pasado desapercibido como un callejero y en realidad se trataba de la mascota de alguien y claro, ahora tenía dos dueños, cosa que seguramente traería infinidad de problemas.
Pero la prueba estaba en la nota que la mujer le había facilitado a la pelirroja que todavía era incapaz de concebir la situación en la que había terminado.
—¿Tanto por un gato? —Se preguntó en voz baja en un susurro.
Ella al menos, hubiese dejado ir al gato como si nada. Pero su opinión no importaba en ese preciso instante, necesitaba al maldito gato para terminar la maldita misión.
—Iré a ver qué pasa, pero antes de devolver al gato voy a tener que averiguar unas cuantas cosas. —Respondió la kunoichi tras lo cual suspiró pesadamente y devolvió todo a su portaobjetos y la nota a la Yoshikage. —Vendré más tarde… —Soltó a modo de despedida antes de voltearse dispuesta a ir en dirección al lugar mencionado.
Pero al voltearse se encontró cara a cara con el fanático de los gatos, su compañero improvisado que puede tuviese algo más de información sobre el bendito gato que los propios dueños pero tampoco podía pretender arrastrarle a ese asunto teóricamente peligroso.
—¿Vienes? —Preguntó antes de volver a sacar el pañuelo para sonarse la nariz. Suponía que había escuchado absolutamente todo.
Lo que menos se esperaba era aquello, ahora resultaba ser que estaba metida en un lío en cuanto a posesiones en este caso, una maldita mascota que se pasea de lado a lado y seguramente haya pasado desapercibido como un callejero y en realidad se trataba de la mascota de alguien y claro, ahora tenía dos dueños, cosa que seguramente traería infinidad de problemas.
Pero la prueba estaba en la nota que la mujer le había facilitado a la pelirroja que todavía era incapaz de concebir la situación en la que había terminado.
—¿Tanto por un gato? —Se preguntó en voz baja en un susurro.
Ella al menos, hubiese dejado ir al gato como si nada. Pero su opinión no importaba en ese preciso instante, necesitaba al maldito gato para terminar la maldita misión.
—Iré a ver qué pasa, pero antes de devolver al gato voy a tener que averiguar unas cuantas cosas. —Respondió la kunoichi tras lo cual suspiró pesadamente y devolvió todo a su portaobjetos y la nota a la Yoshikage. —Vendré más tarde… —Soltó a modo de despedida antes de voltearse dispuesta a ir en dirección al lugar mencionado.
Pero al voltearse se encontró cara a cara con el fanático de los gatos, su compañero improvisado que puede tuviese algo más de información sobre el bendito gato que los propios dueños pero tampoco podía pretender arrastrarle a ese asunto teóricamente peligroso.
—¿Vienes? —Preguntó antes de volver a sacar el pañuelo para sonarse la nariz. Suponía que había escuchado absolutamente todo.