13/05/2017, 20:58
Estaban de vuelta en el comedor, sentados frente a frente. A Ayame le había resultado algo incómodo volver, consciente de las miradas que se volcaban sobre ellos después del espectáculo que habían formado hacía apenas unos minutos. Sin embargo, intentó por todos los medios olvidarse de aquella sensación y centrarse en el plato que tenía delante. Dos piezas de cordero bañadas en salsa de naranja y acompañadas por una porción de arroz y verduras al vapor como guarnición la esperaban. Jamás había probado algo así. Y se le estaba haciendo la boca agua con el delicioso aroma que despedía.
—Joder, pero que bueno que está. Pruébalo, pruébalo —La instigó Kaido, que había sido el primero en llevarse la carne a la boca.
Y ella no se hizo de rogar. Cortó una porción y cuando se lo llevó a la boca se sorprendió a sí misma relamiéndose. Definitivamente, nunca había probado algo semejante. Aunque no estaba segura de si la acidez de la salsa de naranja terminaba de convencer a su paladar. Sin embargo, siguió comiendo con gusto y apetito.
—Nunca había comido cordero. Cerdo sí, pero cordero no.
—Yo tampoco. El cordero no parece ser algo muy habitual en los menús de Amegakure —afirmó ella.
—Y bueno, dime algo. ¿Cómo te trata la vida de genin? ¿ya has hecho alguna misión? —indagó su compañero—. Porque yo sí, y ha sido una puta mierda. Esas mierdecillas de misiones rango D son la cosa más inútil que puede haber en la vida. Lo único bueno que rescato es que me ha tocado un sensei cojonudo. El tipo está lleno de tatuajes y parece que usa alguna clase de ninjutsu que le permite darles vida a esas figuras desde su cuerpo. Mola un huevo y medio.
Ayame se había quedado con la boca abierta.
—¿De verdad? ¿Eso es posible? —preguntó, francamente sorprendida de que pudiera existir tal habilidad. Dar vida a la tinta dibujada en la piel... era increíble se mirara como se mirara—. A mí me ha tocado formar equipo con Daruu-san, no sé si lo conoces; y de sensei tenemos a Kōri, un auténtico maestro en el dominio del hielo y mi hermano mayor —dijo, hinchando el pecho con orgullo—. Y sobre las misiones... sí, yo también he tenido varias tareas sencillas de esas. Pero ya sabíamos a lo que nos atenemos con las misiones de rango D. Somos novatos, tenemos que habituarnos al ritmo de trabajo —sonrió, apurada, y después se llevó otro trozo de cordero a la boca.
—Joder, pero que bueno que está. Pruébalo, pruébalo —La instigó Kaido, que había sido el primero en llevarse la carne a la boca.
Y ella no se hizo de rogar. Cortó una porción y cuando se lo llevó a la boca se sorprendió a sí misma relamiéndose. Definitivamente, nunca había probado algo semejante. Aunque no estaba segura de si la acidez de la salsa de naranja terminaba de convencer a su paladar. Sin embargo, siguió comiendo con gusto y apetito.
—Nunca había comido cordero. Cerdo sí, pero cordero no.
—Yo tampoco. El cordero no parece ser algo muy habitual en los menús de Amegakure —afirmó ella.
—Y bueno, dime algo. ¿Cómo te trata la vida de genin? ¿ya has hecho alguna misión? —indagó su compañero—. Porque yo sí, y ha sido una puta mierda. Esas mierdecillas de misiones rango D son la cosa más inútil que puede haber en la vida. Lo único bueno que rescato es que me ha tocado un sensei cojonudo. El tipo está lleno de tatuajes y parece que usa alguna clase de ninjutsu que le permite darles vida a esas figuras desde su cuerpo. Mola un huevo y medio.
Ayame se había quedado con la boca abierta.
—¿De verdad? ¿Eso es posible? —preguntó, francamente sorprendida de que pudiera existir tal habilidad. Dar vida a la tinta dibujada en la piel... era increíble se mirara como se mirara—. A mí me ha tocado formar equipo con Daruu-san, no sé si lo conoces; y de sensei tenemos a Kōri, un auténtico maestro en el dominio del hielo y mi hermano mayor —dijo, hinchando el pecho con orgullo—. Y sobre las misiones... sí, yo también he tenido varias tareas sencillas de esas. Pero ya sabíamos a lo que nos atenemos con las misiones de rango D. Somos novatos, tenemos que habituarnos al ritmo de trabajo —sonrió, apurada, y después se llevó otro trozo de cordero a la boca.