Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#50
La chica, confiada o quizás fascinada por el nombre del perfume, no notó nada raro —mas de lo plausible— en el frasco o su contenido. Tenía un color curioso, eso si, ¿pero qué menos para una fragancia creada para inmortales? Sonaba tan... acertado o casual, que casi era surrealista. Sin embargo, ahí fue la inocente a rociarse con la colonia para cuando Juro se sobresaltó. Éste se quejó, y le dio un manotazo a la chica, haciendo que ésta terminase lanzando el frasco al suelo. La cara de la chica esbozó una clara mueca de sorpresa, y quizás indignación.

«¿Por qué? ¿POR QUÉ?»

Aiko miró al chico, y para cuando lo hizo, éste alegó que no se trataba de ningún tipo de perfume, que se trataba de una toxina paralizante. Los ojos de Aiko se abrieron como platos, y reaccionó poniéndose en pié bruscamente. Desvió la mirada hacia el vendedor, y alzó la guardia, dispuesta a dar guerra.

Sin embargo, el vendedor no era un luchador nato, se podía ver en sus carnes y acciones. Éste había emprendido una leve carrera hacia el carro, buscando cobertura con el mismo ante una represalia por parte de la kunoichi o Juro. Al flanco de los chicos, una leve nube del supuesto veneno paralizante aún se mantenía en el sitio. Entre tanto, el vendedor ambulante gritaba a una tal Kaede que era hora del plan B.

Gracias, Juro.

Sin bajar la guardia, buscó en pos de encontrar a la posible ayuda del maldito gordo cobarde. Pensaba darles un buen escarmiento, a ambos...

Maldito cobarde... ¡da la cara tu y tus amiguitos! —inquirió la chica al hombre.
[Imagen: 2UsPzKd.gif]
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RE: ¡Cuidado con los desprendimientos! - por Aiko - 9/08/2017, 23:04


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