29/08/2017, 17:29
—Volveré tan rápido como pueda —espetó Koko, haciéndole honor a las fábulas de farándula sobre las rubias y lo tontas que pueden llegar a ser. ¿Cómo es que teniendo a alguien frente a ella, vistiendo exáctamente las mismas prendas que Yuriko, y aún así; sin lucir para nada como ella, no se detuviese por un segundo a preguntarse qué coño estaba pasando?
La mujer alzó la mano, y luego su voz; que afligida, se rompió en mil pedazos.
—¡No! n-no te v-vayas —la mano se abrió, y dejó caer la piedra sobre la cama, aunque ésta ya no lucía tan viva y luminosa como antes. Su color púrpura era ahora opaco, y sin vida—. Soy yo, Yuriko. Sé que es difícil de creer, pero todo tiene una explicación, te lo prometo.
Aún debilitada, Saritama Yuriko se levantó del suelo y se recompuso por sobre el colchón. Luego miró fijamente a Kageyama Koko, y con ese cara a cara bastó para que la genin comprendiera, al menos, que se trataba de la que hubiese sido alguna vez una hermosa mujer. El cómo y el por qué lucía tan diferente aún era un misterio que además tendría que ayudar a resolver.
Yuriko vio el reloj. Quedaba una hora para el desfile.
—Necesito que busques a Uzumaki Yonji y le hagas venir, debe estar ya entre los invitados en el Anfiteatro de los Cerezos. Dile que la belleza perpetua se ha roto. Pero sólo a él, y a nadie más que a él. ¿Lo entiendes?
La mujer alzó la mano, y luego su voz; que afligida, se rompió en mil pedazos.
—¡No! n-no te v-vayas —la mano se abrió, y dejó caer la piedra sobre la cama, aunque ésta ya no lucía tan viva y luminosa como antes. Su color púrpura era ahora opaco, y sin vida—. Soy yo, Yuriko. Sé que es difícil de creer, pero todo tiene una explicación, te lo prometo.
Aún debilitada, Saritama Yuriko se levantó del suelo y se recompuso por sobre el colchón. Luego miró fijamente a Kageyama Koko, y con ese cara a cara bastó para que la genin comprendiera, al menos, que se trataba de la que hubiese sido alguna vez una hermosa mujer. El cómo y el por qué lucía tan diferente aún era un misterio que además tendría que ayudar a resolver.
Yuriko vio el reloj. Quedaba una hora para el desfile.
—Necesito que busques a Uzumaki Yonji y le hagas venir, debe estar ya entre los invitados en el Anfiteatro de los Cerezos. Dile que la belleza perpetua se ha roto. Pero sólo a él, y a nadie más que a él. ¿Lo entiendes?