Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#36
— Vale, está bien, soy una tumba, pero no entiendo tanto secretismo, ¿Por qué mentiste? —la kunoichi infló los cachetes, y también miró a MouKou cuando Yota le increpó con la mirada—. ¿Y tú?

—Él no mintió, sólo omite todo tan efusivamente como puede debido a que no puede hablar. Y yo, pues, sólo estoy tratando de ayudarlo. Vamos, sígueme, viéndolo lo entenderás mejor.

. . .

Los tres personajes caminarían hasta dos cuadras para llegar, finalmente, a otro paraje. Un paraje similar al de donde vivía Tokaro, pero al otro extremo de la aldea y ligeramente más poblado por un par de casas más. Yiruchi se acercó a una de estas y tomó la delantera, increpando a Yota a que la siguiera. MouKou, sin embargo, le cogió la seña y tomó una ruta diferente, una por donde nadie le iba a ver.

La morena se movió sigilosa y se acercó hasta el extremo más derecho de la granja, hacia un inmenso granero de madera gris con enormes puertas de astilla. Se adentró a su interior, en donde Yota pudo ver inmensos costales de pastizal, algunas gallinas y herramientas de siembra. A lo lejos, se veía a un perro del tamaño de MouKou, aunque con un pelaje blanquecino y una bufanda rosa adornándole el lomo. Parecía hembra.

Ella ladró, hasta que MouKou apareció por un agujero detrás de uno de los costales. Se sentó al lado de la can, y miró a Yota fijamente.

—Ella es Kiriya, el ninken compañero de mi madre. Y, al parecer, también la novia del don juan llamado MouKou.

Sonrió, inocente y sonrojada. Como si aquel aparente amor perruno le diera esperanzas de encontrar, algún día, a su príncipe azul.
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RE: [Misión D] Las aventuras de MouKou - por Moyashi Kenzou - 24/09/2017, 22:59


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