Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#58
— Esto.. supongo que es algo que tenía que pasar. Además, Tokaro-san no ha tenido nada que ver en esto. Se ha enterado hoy mismo, tal y como lo hizo usted.

Y aunque la mujer tenía sus ojos fijamente predispuestos sobre el viejo Tokaro, con la mirada asesina de un depredador que, de entre tantas presas; ya ha elegido a la que iba a morir bajo sus fauces esa tarde, no pudo evitar tener que voltear hacia la dirección de aquel muchacho, evidentemente desconocido para ella. Lo miró con rostro enervado y Yota pudo sentir en ese instante el cómo con su sola presencia, aquella Inuzuka causaba sensaciones encontradas.

Fueran por sus garras rebosantes, o aquellos colmillos perrunos que galantemente vestía su dentadura. A esa mujer había que tenerle cuidado, y Tokaro lo sabía.

—Y tú, ¿quién cojones eres? ¿qué mierdas pintas en todo ésto?

—Madre, ¡por favor!

Una soberana bofetada, y el rostro de Yiruchi voló.

—Deténgase, Inuzuka Yachara. Si necesita descargar su furia, hágalo conmigo, un cuerpo viejo y malogrado. No con la flor retoña de su hija, que aún tiene tanto por vivir. ¿Quiere matarme? hágalo, y veamos si después de todo, puedes vivir tranquila. Porque, a fin de cuentas, el rencor nunca desaparece.

—Tú lo has pedido.

Yachara voló a cuatro patas, y con dos zancadas caninas, se encontró muy cerca de Tokaro. Sus filosas garras más que dispuestas a darle el arañazo de su vida.

¿Qué haría Yota?
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Mensajes en este tema
RE: [Misión D] Las aventuras de MouKou - por Moyashi Kenzou - 2/12/2017, 16:50


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