Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#62
Yiruchi, entre todo, no se lo podía creer. Pero estaba enormemente agradecida. Con Yota, y con Kotaro. Porque sin ellos, probablemente nunca hubiese podido revelar la verdad y quitarse aquel peso de los hombros.

Aceptó la mano de Yota, y se levantó del suelo aún con la cara roja.

—Te estaré siempre agradecida, Yota-kun. Sin tu ayuda, no habríamos podido lograrlo.

Yachara se acercó a ella, y le sobó la cabeza. Gruñó para sus adentros, y bastó una mirada entre madre e hija para perdonarse mutuamente. Era la primera vez que la tocaba, y desde entonces iba a proponerse que fuese la última. Kiriya también se acercó a ellos, y se acicaló entre las piernas de su familia.

MouKou, al lado de Tokaro, observaba aquella linda escena, satisfecho.

El viejo sonrió, tumbándose en el suelo, e inquirió a Yota.

—Oh, Yota-nii. Entonces: ¿qué es lo que le sucede a MouKou? —bromeó, como si no hubiesen podido descubrir el por qué de las actitudes de su perro, que en teoría, era la razón de aquella misión.

. . .

Ambas familias volvieron a casa, por separado. Aún necesitaban tiempo, tiempo para acostumbrarse y para reparar esas heridas y rencillas del pasado. Pero el primer paso para una reconciliación entre familias rivales ya estaba dado y todo gracias a Yota, quien actuó apropiadamente a lo largo de la misión. Tomó decisiones correctas y ayudó, nuevamente, a que la aldea continuase en paz.

Por eso, y sólo por eso, su misión había resultado: Exitosa.

Fin de la misión. Puedes pedir recompensa. Un placer y hasta otra ocasión en donde pueda matarte a gusto.
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RE: [Misión D] Las aventuras de MouKou - por Amekoro Yui - 2/12/2017, 22:38


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