Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Un sonido de cristalización se escuchó potente luego de que mi ola de agua fuese a su dirección, la respuesta era más que obvia, había congelado el líquido, realmente esa era mi intención, distraerle; miré a mi compañero y entonces blandió nuevamente su espada. "Espero que esté lo suficientemente cerca para que no lo pueda esquivar." Me dije mientras miraba en dirección a la cortina de humo .

Un gruñido desde el interior se manifestó y una ráfaga gélida se alzó para el encuentro con la técnica del peliblanco, hubo una gran colisión que hizo sacudir la tierra, la nieve y temblar mis pies, para luego sentir una capa de escarcha en mi cuerpo, había bastantes copos níveos descendiendo lentamente.

"Fallamos" Maldije por dentro, mi idea lejos de ser eficaz había fracasado.

Repentinamente el guerrero salió expelido hacia Koutetsu como una flecha y fue en cuestión de segundos que clavó su rodilla en el cuerpo del moreno, enviandolo varios metros atrás por la fuerza de su ataque. Me moví rápidamente hacia su encuentro, para apoyarle antes de que muriese ante las manos de la parca de las nieves...

¡Es tu oportunidad, Keisuke-san! —gritó.

Entonces un pequeño pitido llegó a mis oidos, pero no era nada comparado con la sensación que debió sentir nuestro enemigo que tuvo que llevar sus manos a sus orejas para tratar de calmar el dolor y bloquear la onda sonora.

"Bien" Me acerqué más rápido haciendo unos sellos manuales y fue en cuestión de segundos que otro chorró de agua salio de mi boca, pero este era pegajoso y viscoso, caería directamente en la posición en donde estaba el pálido, dejando sus pies adheridos a su superficie.

"Ahora verás!" Después de usar mi técnica, corrí directamente a su posición por su retaguardia y una vez estuvimos lo suficientemente cerca alcé mi puño para encajarlo directamente en su nuca, pero no era un puñetazo normal y corriente, no, iría potenciado con toda la fuerza de chakra que podía imprimirle al mismo. Tal golpe debía hacerlo volar unos cuantos metros de distancia.

Luego me acerqué al peliblanco. —¿Estás bien?— Pregunté al ver la herida en su abdomen.
Hablo - "Pienso" - Narro
Color de diálogo: Limegreen
Byakugo no In: Inicio 19/04/2018

[Imagen: 5b744fac64c6fe9ec924f3cf50c4417fo.jpg]
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RE: La muerte es blanca y tiene los ojos azules - por Keisuke - 28/01/2018, 17:47


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