1/02/2018, 23:54
Ralexion se sintió como si tuviese frente a si a un gato asustado. No supo muy bien cómo proceder, nunca se había visto en una situación así. Sabía que podía atraer a un animal con comida, era de lógica básica, pero no iba a aplicar algo así a Ritsuko... ¿o quizás sí?
Con un rápido ademán de diestra tomó una de las pastas que la mujer le había servido para complementar el té. La sostuvo con índice y corazón, presentándola frente a la pelirroja. Quedó con su extremidad frente a la silla, entonces sonrió como un idiota, como si fuese un mercader que intentaba venderle el mayor timo del siglo.
—¿Quieres una galletita, Ritsuko-chan? —meneó la pasta un par de veces.
Quizás se había tomado demasiado literalmente lo del gato asustado...
Con un rápido ademán de diestra tomó una de las pastas que la mujer le había servido para complementar el té. La sostuvo con índice y corazón, presentándola frente a la pelirroja. Quedó con su extremidad frente a la silla, entonces sonrió como un idiota, como si fuese un mercader que intentaba venderle el mayor timo del siglo.
—¿Quieres una galletita, Ritsuko-chan? —meneó la pasta un par de veces.
Quizás se había tomado demasiado literalmente lo del gato asustado...