2/02/2018, 01:16
No, si aquel chico esperaba que la pelirroja reaccionase como un animalillo hambriento estaba muy mal, más teniendo en cuenta que regresaban juntos de haber estado comiendo, y que aquellas galletas las había tenido guardadas ella en uno de los muebles de su casa. En palabras sencillas, eran unos dulces que tuvo a su alcance en el mismo instante en que los compró y a pesar de ello todavía existían y no como un trozo de mierda en un pozo.
Por tanto, la de ojos blancos permaneció en su lugar, con la mirada lastimosa fija en los ojos del contrario y no en la galleta que no paraba de menearse frente a ella y que en cualquier momento dejaba caer alguna migaja sobre sus ojos.
Por tanto, la de ojos blancos permaneció en su lugar, con la mirada lastimosa fija en los ojos del contrario y no en la galleta que no paraba de menearse frente a ella y que en cualquier momento dejaba caer alguna migaja sobre sus ojos.