21/08/2015, 13:45
Tras el final de la entrega de bandanas, el jonnin que presidía el acto lo finalizo con un breve discurso en el que felicitaba a los graduados de nuevo. Una vez acabado y tras una última ovación, los asistentes al evento comenzaron a levantarse y buscar a sus conocidos, en poco tiempo se iban formando más y más corrillos de conocidos y familiares, alrededor de los graduados, entre felicitaciones y animadas conversaciones. En medio de uno de ellos se encontraba Sayaka, junto con su abuelo habían acudido multitud de "amistades" deseosas de felicitar a la recién graduada. La pequeña atendía y agradecía a todos y cada uno, e incluso mantenía alguna que otra animada conversación. Aunque por dentro estuviese apunto de mandar todo a la mierda, debía de fingir pues aquellas personas eran muy importantes en las altas esferas y siempre era bueno tenerlas de tu lado, eso era algo que su abuelo le había inculcado desde muy pequeña
"Esto no acaba nunca" se quejaba la muchacha pare sí. Sin embargo, estaba de suerte, la llegada de un nuevo invitado un poco incómodo disperso aquella marabunta. Ataviado con una larga gabardina marrón de mangas anchas y una máscara, se acerco hasta ellos. Su "nombre" era Ashida, o al menos así le conocían, era difícil saber si se llamaba así verdaderamente. La presencia de un tipo así siempre era incómoda para personas que ostentaban el poder social pues percibían que los hombres como Ashida, tenían un poder mucho más real que uno apoyado tan sólo en premisas sociales
—Menos mal que has llegado Conejito— agradeció a su forma la pequeña pelirrubia —Creía que me tendrían todo el día aquí...—
—Es un gato...— replicó Ashida señalando su máscara —Es un puto gato...— el anbu había perdido la cuenta de las veces que le había dicho que era un gato, sin embargo, parecía no hacer ningún efecto
—Pues yo que tú mataría al que te dibujo eso, porque te engaño claramente— señaló la pequeña con una sonrisa burlona
—...— el shinobi decidió pasar de la pequeña, era una guerra perdida y fue directo al grano —Tengo que hablar con usted en privado, señor— pidió al anciano que asintió mientras se colocaba un pequeño bombín
—Sayaka, tengo que irme— revolvió el cabello de su nieta a modo de despedida —Te daré tu regalo más tarde...—
—No es justo, llevo esperando todo el día...—
—Pues esperarás un poco más— el anciano le dedicó una mirada, con eso le bastó para acallar a su nieta que sabía muy bien que en sus actuales circunstancias pelearse con su abuelo sería una estúpidez. Así que simplemente asintió mientras se marchaba acompañado por Ashida
"¿Y ahora que hago yo?" por suerte o desgracia, un jounnin se acercó informarle de que debía de reunirse con el resto de graduados. Al parecer, les informarían sobre lo que harían a partir de ahora e incluso si entrarían a formar parte de algún equipo "Solo espero que no me toque con inútiles" la muchacha se resignó a cumplir órdenes y dirigió sus pasos hacía el lugar de la reunión sin ánimo alguno.
"Esto no acaba nunca" se quejaba la muchacha pare sí. Sin embargo, estaba de suerte, la llegada de un nuevo invitado un poco incómodo disperso aquella marabunta. Ataviado con una larga gabardina marrón de mangas anchas y una máscara, se acerco hasta ellos. Su "nombre" era Ashida, o al menos así le conocían, era difícil saber si se llamaba así verdaderamente. La presencia de un tipo así siempre era incómoda para personas que ostentaban el poder social pues percibían que los hombres como Ashida, tenían un poder mucho más real que uno apoyado tan sólo en premisas sociales
—Menos mal que has llegado Conejito— agradeció a su forma la pequeña pelirrubia —Creía que me tendrían todo el día aquí...—
—Es un gato...— replicó Ashida señalando su máscara —Es un puto gato...— el anbu había perdido la cuenta de las veces que le había dicho que era un gato, sin embargo, parecía no hacer ningún efecto
—Pues yo que tú mataría al que te dibujo eso, porque te engaño claramente— señaló la pequeña con una sonrisa burlona
—...— el shinobi decidió pasar de la pequeña, era una guerra perdida y fue directo al grano —Tengo que hablar con usted en privado, señor— pidió al anciano que asintió mientras se colocaba un pequeño bombín
—Sayaka, tengo que irme— revolvió el cabello de su nieta a modo de despedida —Te daré tu regalo más tarde...—
—No es justo, llevo esperando todo el día...—
—Pues esperarás un poco más— el anciano le dedicó una mirada, con eso le bastó para acallar a su nieta que sabía muy bien que en sus actuales circunstancias pelearse con su abuelo sería una estúpidez. Así que simplemente asintió mientras se marchaba acompañado por Ashida
"¿Y ahora que hago yo?" por suerte o desgracia, un jounnin se acercó informarle de que debía de reunirse con el resto de graduados. Al parecer, les informarían sobre lo que harían a partir de ahora e incluso si entrarían a formar parte de algún equipo "Solo espero que no me toque con inútiles" la muchacha se resignó a cumplir órdenes y dirigió sus pasos hacía el lugar de la reunión sin ánimo alguno.