Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
—La verdad, tengo muchas más fuerzas que antes —respondió él, encogiéndose de hombros—. Pero también mucho sueño. Supongo que no sabré si puedo aguantar hasta que lo intente. Porque, la posibilidad de dormir en una cama cómoda está totalmente descartada, ¿no? —añadió, prácticamente derritiéndose sobre la mesa del restaurante.

Kōri suspiró y dejó que su mirada vagara a través de la ventana. Fuera era de noche, y, aunque ahora algo más renovados después de comer, los tres estaban terriblemente cansados. Volvió a mirar a sus dos pupilos. Ayame seguía concentrada en aquella técnica suya tan particular y Daruu prácticamente yacía sobre el tablero de la mesa. Pero ambos compartían las mismas ojeras, ambos compartían el mismo gesto de agotamiento (físico y mental). Y él, seguramente, no debía presentar un aspecto mucho mejor. Desde luego, no eran las mejores condiciones para viajar durante una noche cerrada como aquella. Y menos si debían volar.

—Supongo que no pasará nada si descansamos esta noche —concluyó al final, y Ayame debió escuchar aquel mensaje de salvación por encima de su concentración, porque le dirigió una mirada cargada de alivio y agradecimiento—. Pero mañana partiremos con la primera luz del alba.

Alzó una mano, y el muchacho rubio, que no estaba tocando con la banda, se acercó con pasos nerviosos.

—¿Sí, señor?

—¿Conoces algún lugar donde poder pasar esta noche?

—Oh, nosotros mismos, señor. Tenemos habitaciones libres en el piso de arriba si lo desea, señor.

—Entonces resérvanos una habitación para los tres, por favor.

—Muy bien, señor, enseguida le traeré la llave, señor.

Y, tal y como había venido, se marchó.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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Mensajes en este tema
(C) Al otro lado del papel - por Aotsuki Ayame - 15/01/2018, 11:45
RE: (C) Al otro lado del papel - por Sama-sama - 12/03/2018, 00:17
RE: (C) Al otro lado del papel - por Aotsuki Ayame - 23/03/2018, 19:54


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