17/04/2018, 16:47
A pesar del cansancio, que tornaba pesada cada parte de su cuerpo, Shikanori avanzó hasta el sitio que le indicaron. Estaba de pie frente a un árbol que a simple vista era como cualquier otro del bosque. Para el observador casual, no poseía ningún rasgo característico. Pero para quien sabía que buscar, para un Nara, había un detalle que les permitía activar cierto mecanismo. A través de este, se accedía a un compartimiento secreto en el que se hallaba escondido el rollo. Fue de esta manera que el joven Nara logró tener el pergamino entre sus manos. Tras prepararse mentalmente para memorizarlo todo de un vistazo, lo abrió. Esperaba encontrarse con grandes secretos que debería esconder otra vez de forma inmediata para mantenerlos a salvo. Sin embargo, las palabras escritas en el papel merecían ser destruidas y caer en el olvido. « Desgraciado... » Cada fibra de su ser se tensó. Se escuchó el crujir de sus dientes. A duras penas resistió el impulso de desgarrar la idílica tranquilidad del bosque con un grito a pleno pulmón. No podía creerlo, después de tantos días de viaje... « "Confiarte secretos de nuestro clan sería problemático. Regresa a casa." » Supo enseguida de que se trató todo. Fue una lección, un castigo. Supuso que la mente maestra detrás del plan fue su madre y que el ingenio detrás de la pluma pertenecía a su padre. « Bien, ya comprendí... » A partir de ese momento, Shikanori estaba dispuesto a cumplir con el mínimo esfuerzo. Con los dientes aún apretados se guardó el pergamino en la cintura y emprendió el camino de regreso.
Se alejó del árbol con la mandíbula tensa, los puños apretados y un paso apresurado. No elevó la mirada hacia las copas ni una sola vez. Canceló la búsqueda de la rama perfecta para una siesta. La furia y la indignación espantaron al cansancio. Se sentía tan molesto que creyó que el enojo lo acompañaría durante todo el viaje. Pero no fue así. El ceño fruncido desapareció ante la visión de un hermoso cervatillo que asomaba la cabeza entre unos arbustos. El animal despertó una gran ternura en el corazón de Shikanori, quién no pudo evitar sonreír e intentar acercarse. Lo hizo con cautela, despacio, sin realizar movimientos bruscos. El cervatillo tembló, retrocedió un poco hacia atrás y miró hacia los lados, sin embargó no huyó. Era un Nara, parte de un clan que crió ciervos por mucho tiempo, contaba con un vínculo natural entre la fauna y él. Extendió lentamente el brazo derecho hacia el frente, con la palma de la mano apuntando hacia el cielo. Por su parte, el cervatillo estiró con cautela el cuello y olfateó al joven. Tras esta prueba, se atrevió a lamer ligeramente la punta de sus dedos. Al poco tiempo ambos se paseaban por el bosque como si fueran amigos de toda la vida, uno junto al otro, con Shikanori acariciando suavemente la cabeza del cervatillo.
Se alejó del árbol con la mandíbula tensa, los puños apretados y un paso apresurado. No elevó la mirada hacia las copas ni una sola vez. Canceló la búsqueda de la rama perfecta para una siesta. La furia y la indignación espantaron al cansancio. Se sentía tan molesto que creyó que el enojo lo acompañaría durante todo el viaje. Pero no fue así. El ceño fruncido desapareció ante la visión de un hermoso cervatillo que asomaba la cabeza entre unos arbustos. El animal despertó una gran ternura en el corazón de Shikanori, quién no pudo evitar sonreír e intentar acercarse. Lo hizo con cautela, despacio, sin realizar movimientos bruscos. El cervatillo tembló, retrocedió un poco hacia atrás y miró hacia los lados, sin embargó no huyó. Era un Nara, parte de un clan que crió ciervos por mucho tiempo, contaba con un vínculo natural entre la fauna y él. Extendió lentamente el brazo derecho hacia el frente, con la palma de la mano apuntando hacia el cielo. Por su parte, el cervatillo estiró con cautela el cuello y olfateó al joven. Tras esta prueba, se atrevió a lamer ligeramente la punta de sus dedos. Al poco tiempo ambos se paseaban por el bosque como si fueran amigos de toda la vida, uno junto al otro, con Shikanori acariciando suavemente la cabeza del cervatillo.