Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#12
Gritó.

Gritó improperios, insultos, amenazas. Llamó a aquél hijoputa con todos los obscenos sustantivos que había aprendido a lo largo de su corta pero intensa vida de ninja. Aquella persona era una rata inmunda. La examinadora era otra rata inmunda.

Lejos, muy lejos de allí, en otro lugar de su mente en trance, la voz de Aotsuki Zetsuo resonaba. Resonaba con una fuerza adquirida bajo una dura y fría disciplina. Pero los gritos tapaban aquella resonancia haciéndola ser sólo un quedo murmullo.

Se sintió liberado de las cadenas en un último tirón. Por desgracia, los resortes de metal no habían cedido. No había golpeado con fuerza en la puta boca a aquél puto desgraciado.

Por desgracia, los resortes de metal no habían cedido. No había golpeado con fuerza en la puta boca a aquella puta desgraciada.

En su lugar, se vio impulsado hacia adelante y cayó de rodillas sobre la improvisada piscina de sangre, que ahora inundaba la habitación blanca de antes. Las letras de la pared, antes una pintada, ahora parecían un manantial.

Daruu apretó los dientes y mostró una sonrisa enloquecida.

No tenía justificación alguna. No la tenía. Pero aquello era un examen, y tenía que, al menos, inventarse una.

—Mi justificación es tratar de proteger a los genin. Al menos tratar de hacerlo, pese a que tu mente enferma haya decidido que ese hijo de perra le cortase la pierna igualmente.

—Vamos, dame lo siguiente. ¡No tengo todo el día!
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.


Mensajes en este tema
RE: [Examen de Chunin] Segunda prueba: Amedama Daruu - por Amedama Daruu - 7/08/2018, 02:08


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