10/09/2018, 03:29
—No —respondió. Sí, era sencillo—. mira, no sé quién cojones eres, ni por qué piensas que dos jodidos ninja de una aldea extranjera van a ayudarte con tus problemas cuando ya tenemos bastante con lo nuestro. Lo que hagan o dejen de hacer los putos kusajin de los cojones me sabe a mierda, siempre y cuando sea algo ajeno al examen, donde probablemente tenga la chance de patearle el culo a alguno de ellos. Pero —miró a Karamaru con disconformidad—. ni él, ni yo, vamos a hacer nada por vosotros. Ni por la recompensa más generosa de todo Oonindo.
¿Se había entendido?
Bajo la mesa, sus manos jugaban al subterfugio.
¿Se había entendido?
Bajo la mesa, sus manos jugaban al subterfugio.
