21/09/2018, 10:00
El hombre de la gorra levantó suavemente la mirada para encarar la de Reiji, ésta era de un color amarillo verdoso, algo bastante extraño pero aún así precioso, aunque eso no era la razón por la que el genin estaba allí.
—Buenas tardes ¿Es usted Mido? Si no...¿Sabe donde puedo encontrarlo?
—No, hijo, no hace falta que lo busques más —tenía la voz grave, áspera—. Yo soy Mido, el encargado de la limpieza semanal de la academia, ¿y usted? Es de malos modales no presentarse antes de preguntar.
Aunque pareció que le reprochaba a Reiji su actitud, en verdad solo estaba bromeando con él, ya que había adoptado una actitud algo más calmada: se había despegado de la pared y se había encorvado para quedar cerca de la altura del chico, esperando por su respuesta.
—Buenas tardes ¿Es usted Mido? Si no...¿Sabe donde puedo encontrarlo?
—No, hijo, no hace falta que lo busques más —tenía la voz grave, áspera—. Yo soy Mido, el encargado de la limpieza semanal de la academia, ¿y usted? Es de malos modales no presentarse antes de preguntar.
Aunque pareció que le reprochaba a Reiji su actitud, en verdad solo estaba bromeando con él, ya que había adoptado una actitud algo más calmada: se había despegado de la pared y se había encorvado para quedar cerca de la altura del chico, esperando por su respuesta.
