Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#56
Zetsuo quedó paralizado ante el abrazo de Ayame como si realmente fuese alérgico a una demostración de amor que fuera más allá de una palmadita en la espalda. Luchó contra el abrazo revolviéndose, aunque al final terminó por aceptarlo con los brazos caídos y un nuevo suspiro desganado.

—Gracias... por hacer esto por mí.

No hay nada que agradecer. Era mi deber como padre y como jounin de Amegakure. Hice lo que debía de hacer. Eso es todo.

Ayame se separó de Zetsuo y le dedicó unas dubitativas palabras que le hicieron entrecerrar los ojos. Formuló el sello del Pájaro y... se convirtió en uno de ellos. Zetsuo alzó las cejas, sorprendido, y dio un paso atrás mientras su hija se elevaba.

Claro, cómo no. Ese entrometido.

¡Eso significa que has estado destinando esfuerzos a este entrenamiento con otro distinto a mis espaldas! Maldita niña, siempre igual —se quejó bufando, pero sin embargo con una media sonrisa—. ¿De qué te iban a servir esas alas si no podías salir de la aldea? O es que acaso... ¿estabas planeando escaparte? —Sus ojos registraron la verdad y supieron que no. Suspiró y se llevó la mano a la frente—. Bien. Ahora baja aquí y vámonos a casa, estoy terriblemente cansado.

»Hasta ahora, esta era la prioridad. Pero más te vale que entrenes bien duro con tu hermano y con ese... Houzuki —dijo esta última palabra con un deje de desprecio—. Porque no soporto ver a ese Amedama paseándose por ahí con su placa de chuunin mientras tú sigues estancada bajo su sombra. ¿Entendido?
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
La fortaleza de Amegakure - por Aotsuki Ayame - 16/09/2018, 22:49
RE: La fortaleza de Amegakure - por Amedama Daruu - 28/09/2018, 15:02


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