Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#32
Como no podía ser de otra manera, la provocación de Ayame pinchó a Daruu como una abeja en el culo. El muchacho entrecerró los ojos y soltó una risa sardónica ensombrecida por la rabia. Durante un instante, aquella sonrisa le recordó a otra persona: una mucho más azul.

—No me recuerdes nada, no hace falta —le espetó—. Cuando vuelvas de ese examen con la placa plateada, volveremos a tener un combate. A ver si para cuando te patee el culo sigues fanfarroneando conmigo de esa manera. ¡Jum!

Y con aquel último desafío, el chico se fue con la bandeja bajo el brazo. Ayame lanzó un largo y tendido suspiro. En menudo lío se acababa de meter. Se le estaban acumulando los desafíos.

—Dios, ni se te ocurra perder contra ese imbécil, Ayame —dijo su padre entonces, y ella le miró durante unos segundos por encima de su copa de chocolate, a la que había vuelto sin demora.

—Lo intentaré. Si no, tendré que soportarle durante varias semanas como mínimo —se rio entre dientes. Sin embargo, de un momento a otro su rostro volvió a esgrimir un gesto serio. Terriblemente serio—. —Y, cuando tenga esa placa plateada, tú y yo también ajustaremos cuentas.

Aotsuki Zetsuo clavó sus iris aguamarina en los de ella, y la kunoichi le abrió todas las puertas. Entonces, la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa y el hombre cerró los ojos con una sola risa, seca.

—Ya veremos, niña —respondió, antes de girar el cuello—. ¡Kiroe! ¡Ponme una jodida taza de café solo! ¡Sin azúcar y oscuro como una medianoche sin luna!

Ayame, con una risilla, se llevó otro bollito a la boca. El negro pasado de la pastelera se había disuelto y ahora el futuro se abría brillante, cargado de posibilidades y desafíos para todos los allí presentes.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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RE: La asombrosa reapertura de un par de cosas importantes - por Aotsuki Ayame - 22/10/2018, 23:19


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