25/10/2018, 21:59
—Señorita, disculpe que la interrumpa pero me gustaría invitarla a una velada inolvidable. - De momento Akasha no le había hecho caso porque estaba pendiente a los adornitos góticos que traía la otra encima. Tenía que obtener esos adornos a como de lugar. ¡Aaagh! Se veían tan monos, bellos, hermosos, ¡apapachables! ¡Estaba segura que le quedarían bien en su cabeza! No, Akasha. Calma. Ya no estabas en las Tierras Nevadas para hacer ese tipo de cosas. Tenías que aguantar tus instintos cavernícolas. No robarás. ¡No robarás! Quizás podías ir a una tienda de arte y comprar los materiales para hacerlos... ¿Verdad, verdad? ¡O quizás podías hacer los mismos adornitos con tus propias sombras! ¡Kyaaaaaaaaaa! ¡Era tan tentador!
—. ¿Esto? - ¡Aaah! ¡Ahí estaban, en sus manos! ¡De cerca,de cerca! La baba se le salía un poquito como si de comida se tratase, y acercó su dedo índice a los esqueletos para pokearlos una y otra vez. "¡Así que así se siente tenerlos tan cerca!" - Sus vacíos ojos estaban brillando un poquito por haberlos tocado. — Fue un regalo, no estoy segura del todo en dónde lo compraron, pero creo que fue en Yamiria.
¿Yamiria? ¿Y dónde demonios quedaba eso? Tenía que buscar en el mapa para viajar allá e investigar sobre los criminales y los... adornos. "Yamiria. Yamiria." - Se repetía en la mente una y otra vez ese nombre para asegurarse de no olvidarlo. -Ya veo. - Mencionó con una sonrisa leve en el rostro. -Muchas gracias. - Y esperaba que no fueran costosos. Bueno, ya tenía un nuevo destino a donde ir en el futuro.
La cuestión es que ahora estaba preguntando por sus adornos y... ¿Qué decir? Compró varios de ellos en tiendas. Ponía ahorros de sus misiones para comprar chucherías de vez en cuando. -Los compré cuando viajé a Amegakure. Otros me los regaló mi madre. - Aunque no entró en detalles sobre su muerte. Akasha señaló una tienda a espaldas de Mei. -Por allá venden kimonos muy bonitos. - Y con "bonitos" se refería a kimonos góticos del estilo de ambas. Así que es probable que la fémina también haya conseguido adornos en el País del Fuego.
-Espera... - Y ahora cayó en cuenta que le dieron un volante el cual miró. -¿Dijiste velada? - Arqueó la ceja y miró al tipo... -¿Velada? Velada de comida, ¿verdad? No velada de cuando se muere alguien... Sino de comida. De comida... ¿Romántica? - Se quedó pensativa. Nunca antes le habían invitado a una velada. Se sonrojó levemente, como buena estúpida. No, no se había enamorado del hombre, pero le dió vergüenza la invitación.
-¿Tu vas a pagarlo todo? ¿Lo pagarás todo, en verdad? - No tenía razones para rechazar comida. -Y no será algo romántico, ¿verdad? ¡Mira que no quiero nada romántico con nadie! Una velada donde tu estarás al extremo y yo al otro extremo, nada de tocarme las manos como las parejas, ¿verdad? ¿Solo la comida y yo, verdad? ¿Sin costo alguno? ¡Mira que no tengo dinero para pagar nada! - Mentía. Si tenía dinero pero no iba a gastar lo poco que tenía en algo muy costoso. Si la invitaban a comer aceptaba la invitación pero solo asegurándose de que no se iba a pasar de listo con ella. -¿Cómo funciona la velada? ¿Me comprarás la comida y comeré? ¿Me ayudarás comprándome comida para llevar? - Definitivo. La idea de la comida era... Tentadora. Pero tenía que asegurarse de que no le fueran a dejar con todo el gasto porque no tenía para... Costearlo todo. Tenía que ser honesta.
—. ¿Esto? - ¡Aaah! ¡Ahí estaban, en sus manos! ¡De cerca,de cerca! La baba se le salía un poquito como si de comida se tratase, y acercó su dedo índice a los esqueletos para pokearlos una y otra vez. "¡Así que así se siente tenerlos tan cerca!" - Sus vacíos ojos estaban brillando un poquito por haberlos tocado. — Fue un regalo, no estoy segura del todo en dónde lo compraron, pero creo que fue en Yamiria.
¿Yamiria? ¿Y dónde demonios quedaba eso? Tenía que buscar en el mapa para viajar allá e investigar sobre los criminales y los... adornos. "Yamiria. Yamiria." - Se repetía en la mente una y otra vez ese nombre para asegurarse de no olvidarlo. -Ya veo. - Mencionó con una sonrisa leve en el rostro. -Muchas gracias. - Y esperaba que no fueran costosos. Bueno, ya tenía un nuevo destino a donde ir en el futuro.
La cuestión es que ahora estaba preguntando por sus adornos y... ¿Qué decir? Compró varios de ellos en tiendas. Ponía ahorros de sus misiones para comprar chucherías de vez en cuando. -Los compré cuando viajé a Amegakure. Otros me los regaló mi madre. - Aunque no entró en detalles sobre su muerte. Akasha señaló una tienda a espaldas de Mei. -Por allá venden kimonos muy bonitos. - Y con "bonitos" se refería a kimonos góticos del estilo de ambas. Así que es probable que la fémina también haya conseguido adornos en el País del Fuego.
-Espera... - Y ahora cayó en cuenta que le dieron un volante el cual miró. -¿Dijiste velada? - Arqueó la ceja y miró al tipo... -¿Velada? Velada de comida, ¿verdad? No velada de cuando se muere alguien... Sino de comida. De comida... ¿Romántica? - Se quedó pensativa. Nunca antes le habían invitado a una velada. Se sonrojó levemente, como buena estúpida. No, no se había enamorado del hombre, pero le dió vergüenza la invitación.
-¿Tu vas a pagarlo todo? ¿Lo pagarás todo, en verdad? - No tenía razones para rechazar comida. -Y no será algo romántico, ¿verdad? ¡Mira que no quiero nada romántico con nadie! Una velada donde tu estarás al extremo y yo al otro extremo, nada de tocarme las manos como las parejas, ¿verdad? ¿Solo la comida y yo, verdad? ¿Sin costo alguno? ¡Mira que no tengo dinero para pagar nada! - Mentía. Si tenía dinero pero no iba a gastar lo poco que tenía en algo muy costoso. Si la invitaban a comer aceptaba la invitación pero solo asegurándose de que no se iba a pasar de listo con ella. -¿Cómo funciona la velada? ¿Me comprarás la comida y comeré? ¿Me ayudarás comprándome comida para llevar? - Definitivo. La idea de la comida era... Tentadora. Pero tenía que asegurarse de que no le fueran a dejar con todo el gasto porque no tenía para... Costearlo todo. Tenía que ser honesta.