5/11/2018, 17:11
—¿Recuerda cuando le pedí poder salir de la aldea hace un tiempo para entrenar? Fue después del Torneo de los Dojos. Permitame mostrarle lo valioso que fue aquel viaje.
Kenzou asintió. Lo recordaba, claro que lo recordaba. Había sido justamente después de la misión de rango S que había realizado junto a Yubiwa y Taeko, en el momento en que habían venido a reportar la misión.
El Morikage observó, curioso, la tanda de sellos que realizaba y la palmada final sobre el tatami. Aquello solo podía significar una cosa: una invocación. Una enorme nube de humo blanca invadió el tatami, tras la que se vio una araña de al menos tres metros de color azabache.
La sonrisa de Kenzou se hizo más grande. Parecía que, después de todo, sí que iba a poder estirar los músculos.
—Un placer conocerle, Kumokichi-san —saludó, inclinando brevemente la cabeza de manera respetuosa—. Oh, solo quería estirar los músculos. Hoy ha sido un día estresante. —Entre otras cosas, se había graduado una nueva camada de genins. Creyó que ya sabía que primera misión D encomendarles…
… Reparar el Tatami del Morikage. No era mal título para el encargo, no señor.
—¡Vamos, chicos! ¡Que me coge el frío! —Kenzou seguía con los brazos cruzados y el mismo aire calmado que antes.
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Kenzou asintió. Lo recordaba, claro que lo recordaba. Había sido justamente después de la misión de rango S que había realizado junto a Yubiwa y Taeko, en el momento en que habían venido a reportar la misión.
El Morikage observó, curioso, la tanda de sellos que realizaba y la palmada final sobre el tatami. Aquello solo podía significar una cosa: una invocación. Una enorme nube de humo blanca invadió el tatami, tras la que se vio una araña de al menos tres metros de color azabache.
La sonrisa de Kenzou se hizo más grande. Parecía que, después de todo, sí que iba a poder estirar los músculos.
—Un placer conocerle, Kumokichi-san —saludó, inclinando brevemente la cabeza de manera respetuosa—. Oh, solo quería estirar los músculos. Hoy ha sido un día estresante. —Entre otras cosas, se había graduado una nueva camada de genins. Creyó que ya sabía que primera misión D encomendarles…
… Reparar el Tatami del Morikage. No era mal título para el encargo, no señor.
—¡Vamos, chicos! ¡Que me coge el frío! —Kenzou seguía con los brazos cruzados y el mismo aire calmado que antes.
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