7/11/2018, 23:47
Estaba aliviado y preocupado a la vez. Aliviado, de que no tendría que subir la montaña a toda velocidad. Preocupado, por la salud mental de la kunoichi, "¿Pero qué clase de incoherencias dice esta tipa? ¿Qué planea? Por el amor de Ame no Kami. Es más, ¿qué carajos se supone que haga ahora? Para colmo sigue insultándome... En serio, ¿EN SERIO?" Estaba preparado para cualquier cosa, menos para una niña gorda intentando aplastarlo. "Vamos lobo, esto no es nada. Te estás mortificando de más." Sin el peso de la mochila, pudo ponerse de pie y saltar un par metros para atrás y así esquivar por segunda vez a la muchacha.
—¡Así que al fin muestras tu verdadera cara, villana!— Le señaló con el dedo índice, enseñando los dientes de paso. —Necesitarás más que eso si quieres amedrentar a King Rōga— Giró sobre si mismo trescientos sesenta grados, para finalizar en una pose extendiendo el brazo derecho mientras daba un pisotón al suelo, levantando algo de polvo. —Tus palabras no me engatusarán, me subestimas. ¡Estos músculos han derrotado grandes enemigos!— La imagen de cierto peliverde se le vino a la cabeza, encendiendo el fuego en sus ojos. —¡Estás mal si crees que vas a atraparme!— Una vez más, la sonrisa volvió a sus labios.
¿Qué demonios estaba pasando con él? ¿Qué era aquella pantomima? ¿Un desafío entre shinobis? No. Aquello era mucho más simple de lo que aparentaba. Claro, si intentabas razonarlo desde la perspectiva de un adulto, no había explicación válida ni lógica. Pero a ojos ignorantes aquello pasó a algo que probablemente se le negó por mucho tiempo: Un juego de niños.
Sí, ahí, dos shinobis de dos aldeas ocultas enemistadas por dilemas políticos, se habían olvidado de los problemas que azotaban el mundo y de las enseñanzas inculcadas, comportándose acorde a una inocencia que debían haber enterrado hace mucho. No lo quería admitir, pero se estaba divirtiendo.
—¡Así que al fin muestras tu verdadera cara, villana!— Le señaló con el dedo índice, enseñando los dientes de paso. —Necesitarás más que eso si quieres amedrentar a King Rōga— Giró sobre si mismo trescientos sesenta grados, para finalizar en una pose extendiendo el brazo derecho mientras daba un pisotón al suelo, levantando algo de polvo. —Tus palabras no me engatusarán, me subestimas. ¡Estos músculos han derrotado grandes enemigos!— La imagen de cierto peliverde se le vino a la cabeza, encendiendo el fuego en sus ojos. —¡Estás mal si crees que vas a atraparme!— Una vez más, la sonrisa volvió a sus labios.
¿Qué demonios estaba pasando con él? ¿Qué era aquella pantomima? ¿Un desafío entre shinobis? No. Aquello era mucho más simple de lo que aparentaba. Claro, si intentabas razonarlo desde la perspectiva de un adulto, no había explicación válida ni lógica. Pero a ojos ignorantes aquello pasó a algo que probablemente se le negó por mucho tiempo: Un juego de niños.
Sí, ahí, dos shinobis de dos aldeas ocultas enemistadas por dilemas políticos, se habían olvidado de los problemas que azotaban el mundo y de las enseñanzas inculcadas, comportándose acorde a una inocencia que debían haber enterrado hace mucho. No lo quería admitir, pero se estaba divirtiendo.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
