La Akimichi sonrio, no borluna, solo fue una sonrisa diferente a las que ya habia mostrado - Disculpas aceptadas, aunque no entiendo tu pregunta - confeso, dirigiendole la mirada en espera de alguna aclaracion. Tomo una de las correas de su maleta y se acerco al de Ame - Creo que soy asi porque no puedo ser de otra forma - se rio apenas - Hay que tomarse la vida con calma de vez en cuando, no siempre debes ser ese ninja perfecto que todos esperan que seas - Agrego la muchacha con el mismo semblante tranquilo - al menos no aqui - susurro divertida. Ella sabia cuan molesta podia llegar a ser su actitud en ocasiones, pero, preferia ser fiel asi misma y no pretender ser alguien mas.
Giro su propio eje y se dio vuelta, dandole la espalda por algunos minutos a Roga - Dejando esa profunda conversacion de lado... -algunas gotitas rodaron por su rostro, la lejana vista de esa cima inalcanzable le hizo torcer los labios y fruncir el ceño - Aun queda una montaña que subir - agrego con devil voz, irritada por la idea - sigo pensando que es una locura subir alli, pero palabra es palabra asi que - respiro hondamente y giro el rostro rapidamente para ver a quien estaba ttras suyo - ¿Va a aconpañarme en tan peligrosa travesia? - solo queria darle algo dramatisml a sus palabras, que resultara interesante (al menos para ella).
Extendio una mano entonces, invitandolo a acompañarla por segunda vez. El muchacho le agradaba, era facil alterarlo y le resultaba divertidas sus muchas reacciones y sobre todo, no era el arrogante y orgulloso que pintaba ser.
Giro su propio eje y se dio vuelta, dandole la espalda por algunos minutos a Roga - Dejando esa profunda conversacion de lado... -algunas gotitas rodaron por su rostro, la lejana vista de esa cima inalcanzable le hizo torcer los labios y fruncir el ceño - Aun queda una montaña que subir - agrego con devil voz, irritada por la idea - sigo pensando que es una locura subir alli, pero palabra es palabra asi que - respiro hondamente y giro el rostro rapidamente para ver a quien estaba ttras suyo - ¿Va a aconpañarme en tan peligrosa travesia? - solo queria darle algo dramatisml a sus palabras, que resultara interesante (al menos para ella).
Extendio una mano entonces, invitandolo a acompañarla por segunda vez. El muchacho le agradaba, era facil alterarlo y le resultaba divertidas sus muchas reacciones y sobre todo, no era el arrogante y orgulloso que pintaba ser.