18/12/2018, 17:18
—¿Cómo es que fue un simple entrenamiento?— comentó por enésima vez con tono irritado, sí hubiera sido un simple Akito no se encontrase en el hospital en la habitación de su hija mientras esperaba a que terminasen de darle el resultados de los análisis.
—Ya te lo he dicho...— no tenía porque repetir toda la explicación de nuevo —Además ya me pusieron un analgésico, no me duele nada— salté de la cama y quedé de pie, demostrando que estaba en perfectas condiciones.
—Que terca eres, la médica ha dicho que debes guardar reposo, así que acuéstate y levántate cuando sea estrictamente necesario— regañó mientras retiraba sus lentes negros y me lanzaba una mirada de pocos amigos. Con eso bastó para que me devolviese a la comodidad de la cama y me resignase a pasar el resto de las horas hasta mi alta.
—Tu mamá no podrá venir a buscarte y yo estaré ocupado mañana— comentó mientras abría la ventana para que corriera el aire —Y como al parecer te sientes tan bien imagino que no tendrás ningún problema en volver sola a casa.
—Estoy bien, no tienen porque preocuparse, llegaré sin ningún problema— respondí con una sonrisa en mi rostro.
—Cuídate, por favor— pidió para luego acercarse a mi y besar mi frente —Nos vemos mañana.
Temprano por la mañana ya me encontraba con mi vestimenta habitual, la enfermera me había puesto la última dosis del analgésico y alivió las pocas molestias que pudieron haber surgido, agradecí por los servicios y tomé rumbo a la salida.
«Espero no volver pronto al hospital.» Me dije mientras acariciaba mi glúteo, aquella última inyección me había dolido más que las anteriores. Atravesé el portal del hospital y tras dar unos cuantos pasos noté que en uno de los bancos aledaños se encontraba Nabi y su perro.
—Buenos días, ¿qué hacen tan temprano por aquí?
—Ya te lo he dicho...— no tenía porque repetir toda la explicación de nuevo —Además ya me pusieron un analgésico, no me duele nada— salté de la cama y quedé de pie, demostrando que estaba en perfectas condiciones.
—Que terca eres, la médica ha dicho que debes guardar reposo, así que acuéstate y levántate cuando sea estrictamente necesario— regañó mientras retiraba sus lentes negros y me lanzaba una mirada de pocos amigos. Con eso bastó para que me devolviese a la comodidad de la cama y me resignase a pasar el resto de las horas hasta mi alta.
—Tu mamá no podrá venir a buscarte y yo estaré ocupado mañana— comentó mientras abría la ventana para que corriera el aire —Y como al parecer te sientes tan bien imagino que no tendrás ningún problema en volver sola a casa.
—Estoy bien, no tienen porque preocuparse, llegaré sin ningún problema— respondí con una sonrisa en mi rostro.
—Cuídate, por favor— pidió para luego acercarse a mi y besar mi frente —Nos vemos mañana.
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Temprano por la mañana ya me encontraba con mi vestimenta habitual, la enfermera me había puesto la última dosis del analgésico y alivió las pocas molestias que pudieron haber surgido, agradecí por los servicios y tomé rumbo a la salida.
«Espero no volver pronto al hospital.» Me dije mientras acariciaba mi glúteo, aquella última inyección me había dolido más que las anteriores. Atravesé el portal del hospital y tras dar unos cuantos pasos noté que en uno de los bancos aledaños se encontraba Nabi y su perro.
—Buenos días, ¿qué hacen tan temprano por aquí?
Hablo (Aquamarine)
«Pienso»
Akito (Teal)
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