21/12/2018, 16:09
Juro paseaba por Kusagakure. A esas horas de la mañana, no había casi nadie en la calle: el sol brillaba y los pájaros cantaban. Era un bonito espectáculo. Lo malo es que había tenido que tomarse una taza de café para aguantar. Odiaba madrugar, y desde luego, odiaba esta clase de cosas.
Estas últimas semanas, se había sentido como en un arrestro domiciliario. No podía salir de la villa. Era horrible. Exceptuando en caso de que tuviera una misión, claro está. Y aun así, no podía irse muy lejos. Ese era el caso de hoy. Tenía un encargo, y el objetivo era llegar hasta Tane-Shigai, la cual ni si quiera estaba a más de un día de camino. Practicamente no podría saborear la libertad.
Pero aún le quedaba ir a buscar a su acompañante, el cual ni si quiera estaba informado hasta ahora.
El marionetista suspiró. Incluso saliendo tan poco de la aldea, tenía miedo de la posibilidad de encontrarse con uno de esos generales. Su alumno no contaba precisamente como un acompañante de la aldea muy diestro.
« Pero Morikage-sama dijo que debía continuar con mi crecimiento como ninja » — Juro suspiró, y apretó los nudillos, dispuesto a avanzar.
Tras varios intentos fallidos, llegó a la que creía ser la casa de su alumno. Supuso que estaría en casa, o durmiendo.
Con dos sonoros toques, llamó a la puerta con sus nudillos.
— ¿Kazuma-kun? — preguntó, esperando una respuesta afirmativa.
Estas últimas semanas, se había sentido como en un arrestro domiciliario. No podía salir de la villa. Era horrible. Exceptuando en caso de que tuviera una misión, claro está. Y aun así, no podía irse muy lejos. Ese era el caso de hoy. Tenía un encargo, y el objetivo era llegar hasta Tane-Shigai, la cual ni si quiera estaba a más de un día de camino. Practicamente no podría saborear la libertad.
Pero aún le quedaba ir a buscar a su acompañante, el cual ni si quiera estaba informado hasta ahora.
El marionetista suspiró. Incluso saliendo tan poco de la aldea, tenía miedo de la posibilidad de encontrarse con uno de esos generales. Su alumno no contaba precisamente como un acompañante de la aldea muy diestro.
« Pero Morikage-sama dijo que debía continuar con mi crecimiento como ninja » — Juro suspiró, y apretó los nudillos, dispuesto a avanzar.
Tras varios intentos fallidos, llegó a la que creía ser la casa de su alumno. Supuso que estaría en casa, o durmiendo.
Con dos sonoros toques, llamó a la puerta con sus nudillos.
— ¿Kazuma-kun? — preguntó, esperando una respuesta afirmativa.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60