27/03/2019, 17:08
Mientras avanzaba y Kumopansa lanzaba su ataque sorpresivo, pude ver como Daigo se había lanzado al más puro estilo Daigo. sin miedo y sin pensarselo dos veces se plantó delante de esos 2 como si fuera el más temible de los shinobi.
—Ya es suficiente
Bajo aquellas 3 palabras lanzaba una sencilla directriz con la que amedrentar a los matones de aquel callejón. Yo no tardaría en llegar a su altura, sonriente de ver que por el momento habíamos logrado evitar que le amputasen su preciado dedo. Kumopansa, estaba justo a la espalda de los matones, junto al yonki, quién parecía estar más muerto de miedo de lo que humanamente fuese posible, congelado ante todo lo que se cernía sobre él. O quizás fuesen las drogas los que lo habían dejado en ese estado de congelación.
— Oye, tronco, ¿todo bien? — dijo Kumopansa en busca de alguna que otra respuesta por parte del tipo.
Mientras tanto, los dos matones nos encararon tanto a Daigo como a mí.
—¡Hijos de puta! —maldijo Ashi—. ¡Vuestro monstruito me ha picado! ¿Es venenoso? ¿Es venenoso, eh? ¿Lo es? ¿Qué queréis, ¡matarme!? ¿¡Es eso!?
No pude evitar mostrar una sonrisa traviesa. de pronto recordé que aquello ya lo había vivido con Umikiba Kaido en Uzushiogakure, pero algo me decía que aquella ocasión iba a ser más divertida.
—Ashi, cierra la jodida boca. Déjame hablar con estos ninjas.
—¡Vete a tomar por culo, gordo cabrón! —replicó el alto—. ¡Aquí no hay nada que hablar, hostia! Somos del Dedo Amarillo, ¿me oís, ninjas de los cojones? ¡Esta ciudad es nuestra! ¿Os creéis que os vamos a tener miedo? —probablemente lo tenían, pero sabían bien que en el mundo del hampa mostrar temor era buen equivalente de darse por muerto—. ¿Y además, a vosotros qué mierda os importa este yonki?
Lo que había quedado claro y confirmado era que la organización que tenían ese par brillaba por su ausencia. Seguramente se trataba de un par de listillos que se sentían algo así como la autoridad por meterse con gente a la sentían inferior. Pero ahora las tornas habían cambiado.
— Habéis cometido un grave error al meteros con mi hermano y ahora pagaréis las consecuencias. Y si, yo que tu iba cagando leches hasta el hospital si no quieres quedarte tieso — nunca pensé que me inventaría un bulo así en aquellas circunstancias — El único problema es que antes vas a tener que matarme. O eso o disculparte con mi hermano y besarle los pies
Tan solo rezaba por que Daigo me siguiese el juego.
—Ya es suficiente
Bajo aquellas 3 palabras lanzaba una sencilla directriz con la que amedrentar a los matones de aquel callejón. Yo no tardaría en llegar a su altura, sonriente de ver que por el momento habíamos logrado evitar que le amputasen su preciado dedo. Kumopansa, estaba justo a la espalda de los matones, junto al yonki, quién parecía estar más muerto de miedo de lo que humanamente fuese posible, congelado ante todo lo que se cernía sobre él. O quizás fuesen las drogas los que lo habían dejado en ese estado de congelación.
— Oye, tronco, ¿todo bien? — dijo Kumopansa en busca de alguna que otra respuesta por parte del tipo.
Mientras tanto, los dos matones nos encararon tanto a Daigo como a mí.
—¡Hijos de puta! —maldijo Ashi—. ¡Vuestro monstruito me ha picado! ¿Es venenoso? ¿Es venenoso, eh? ¿Lo es? ¿Qué queréis, ¡matarme!? ¿¡Es eso!?
No pude evitar mostrar una sonrisa traviesa. de pronto recordé que aquello ya lo había vivido con Umikiba Kaido en Uzushiogakure, pero algo me decía que aquella ocasión iba a ser más divertida.
—Ashi, cierra la jodida boca. Déjame hablar con estos ninjas.
—¡Vete a tomar por culo, gordo cabrón! —replicó el alto—. ¡Aquí no hay nada que hablar, hostia! Somos del Dedo Amarillo, ¿me oís, ninjas de los cojones? ¡Esta ciudad es nuestra! ¿Os creéis que os vamos a tener miedo? —probablemente lo tenían, pero sabían bien que en el mundo del hampa mostrar temor era buen equivalente de darse por muerto—. ¿Y además, a vosotros qué mierda os importa este yonki?
Lo que había quedado claro y confirmado era que la organización que tenían ese par brillaba por su ausencia. Seguramente se trataba de un par de listillos que se sentían algo así como la autoridad por meterse con gente a la sentían inferior. Pero ahora las tornas habían cambiado.
— Habéis cometido un grave error al meteros con mi hermano y ahora pagaréis las consecuencias. Y si, yo que tu iba cagando leches hasta el hospital si no quieres quedarte tieso — nunca pensé que me inventaría un bulo así en aquellas circunstancias — El único problema es que antes vas a tener que matarme. O eso o disculparte con mi hermano y besarle los pies
Tan solo rezaba por que Daigo me siguiese el juego.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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