Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#42
Sin embargo, no parecía que Calabaza estuviese en condiciones de poder responder. Quisiera o no hacerlo, aquel golpe en aquel punto tan crítico le había dejado para el arrastre y ahora, encogido de dolor como estaba, apenas era capaz de hacer algo más que gimotear.

Ayame lanzó un pesado suspiro, cargado de pesar. ¿Qué demonios estaba haciendo? No sólo se había atrevido a separar al drogadicto de su fuente de deseo, sino que además le había incapacitado buscando unas respuestas que era muy probable que sólo estuviesen en la mente enferma de un pobre loco consumido por su adicción.

¿Uh?

Fue entonces cuando lo oyó. Pasos. La muchacha buscó con sus ojos el origen del sonido y no tardó en encontrarlo: dos personas, una de porte alto y escuchimizado y la otra completamente lo opuesto, se acercaban desde el final del callejón. Sus voces no tardaron en llegar hasta sus oídos, pero desde su posición no consiguió entender sus palabras. Fuera como fuera, la presencia de aquellas dos espontáneos sólo significaba una cosa: problemas. No podía dejar a Calabaza allí tirado, encogido de dolor, lo primero que pasaría sería que llamaría la atención de los desconocidos y no podía prever lo que sucedería después.

Por eso, y tras agacharse un momento, Ayame descendió de nuevo al callejón de un salto y se acercó al indigente.

Vámonos —susurró, mientras intentaba cargarse el cuerpo de Calabaza sobre sus hombros.



1 AO
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
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RE: ¡Don Prodigio y su compañía están en la ciudad! - por Aotsuki Ayame - 6/04/2019, 13:46


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