22/05/2019, 01:00
Utage sintió el verdadero terror, pero luego se dejó caer al suelo, para arrastrarse hasta el cuarto dónde estaba su hermana.
Arashi, tenía cara de pánico, tanto que no importaba que el corte en su abdomen se hubiese abierto de nuevo.
—¡Nononono!— Quiso detenerle, pero no pudo evitar que el Uchiha saliera. Su plan de por din deshacerse de su hermanastro estaba por irse al caño.
Ya afuera, vería a un Shunsuke con una furia en su mirada. Nada quedaba de su apacible rostro. Tenía los brazos tensos, cruzados. Escuchó la pregunta, y entonces parpadeó con la mayor cara de incredulidad de su vida. No podía creerlo, pero aparentemente la teoría de la araruana era cierta y se había topado ya sea con un clon o con el original en el desierto. ¿Cuál de los dos tenía enfrente? No le importaba demasiado, más quería saber que estaba pasando en realidad. Obviamente, iba a responder con toda la claridad del mundo.
—Te entregué al chico malherido, junto a la yegua de la pelirroja, para que lo cuidases. Pero veo que tu yo con el que me encontré, tenía otros asuntos que tratar para no regresar aquí a atender a tu amigo— Se mantenía firme en su sitio. —Además, me mentiste, para que no pudiese regresar aquí al pueblo. Kukulkán tuvo que guiarme aquí encontrando el rastro desde la altura...— El azul metálico de su mirar estaba recio.
Mano Cortada escuchó todo, pero no daba crédito a nada de lo que decía.
—Espera. ¿Mandaste uno de tus clones ninja al desierto para algo?— Parpadeó.
No pasaría mucho tiempo para que el Uchiha explicase, cuando un relincho muy familiar se haría presente.
Arashi se exaltó, creyendo que el rubio estaba libre. No, pero fue el susto al ver que el caballo que estaba llegando corriendo tenía otro jinete, uno contra el cuál no podría lidiar.
Shunsuke giró el cuello con alerta, observando al recién llegado pero sin dejar que el Uchiha saliese de su reducido rango de visión. Era uno de los dos de los que debían exterminar en caso de problemas para asaltar el templo, pero ahora que el arma estaba sepultada, no era su enemigo.
Un gran salto para bajarse del caballo, haciendo entrada dramático.
—No puede ser posible... ¿¡Por qué has vuelto ahora!?— La quijada le quedó colgando.
—No, después de tanto tiempo—. Arashi cayó de rodillas. —¿¡Que ha pasado para que estés aquí!?—.
Mantenía el chakra ardiendo desde que huyó en primer lugar. Su bandana tachada era lo único que permanecía sobre su parte superior. El ardor parecía no importarle demasiado. Observó a todos los presentes, echándole un ojo principalmente al clon y al tuerto.
—¿Quién le ha hecho esto al pueblo?— Dijo exigente, imponiendo todo el terror posible a su aspecto.
—Hokkai Kid...— Susurró Shunsuke.
Arashi, tenía cara de pánico, tanto que no importaba que el corte en su abdomen se hubiese abierto de nuevo.
—¡Nononono!— Quiso detenerle, pero no pudo evitar que el Uchiha saliera. Su plan de por din deshacerse de su hermanastro estaba por irse al caño.
Ya afuera, vería a un Shunsuke con una furia en su mirada. Nada quedaba de su apacible rostro. Tenía los brazos tensos, cruzados. Escuchó la pregunta, y entonces parpadeó con la mayor cara de incredulidad de su vida. No podía creerlo, pero aparentemente la teoría de la araruana era cierta y se había topado ya sea con un clon o con el original en el desierto. ¿Cuál de los dos tenía enfrente? No le importaba demasiado, más quería saber que estaba pasando en realidad. Obviamente, iba a responder con toda la claridad del mundo.
—Te entregué al chico malherido, junto a la yegua de la pelirroja, para que lo cuidases. Pero veo que tu yo con el que me encontré, tenía otros asuntos que tratar para no regresar aquí a atender a tu amigo— Se mantenía firme en su sitio. —Además, me mentiste, para que no pudiese regresar aquí al pueblo. Kukulkán tuvo que guiarme aquí encontrando el rastro desde la altura...— El azul metálico de su mirar estaba recio.
Mano Cortada escuchó todo, pero no daba crédito a nada de lo que decía.
—Espera. ¿Mandaste uno de tus clones ninja al desierto para algo?— Parpadeó.
No pasaría mucho tiempo para que el Uchiha explicase, cuando un relincho muy familiar se haría presente.
Arashi se exaltó, creyendo que el rubio estaba libre. No, pero fue el susto al ver que el caballo que estaba llegando corriendo tenía otro jinete, uno contra el cuál no podría lidiar.
Shunsuke giró el cuello con alerta, observando al recién llegado pero sin dejar que el Uchiha saliese de su reducido rango de visión. Era uno de los dos de los que debían exterminar en caso de problemas para asaltar el templo, pero ahora que el arma estaba sepultada, no era su enemigo.
Un gran salto para bajarse del caballo, haciendo entrada dramático.
—No puede ser posible... ¿¡Por qué has vuelto ahora!?— La quijada le quedó colgando.
—No, después de tanto tiempo—. Arashi cayó de rodillas. —¿¡Que ha pasado para que estés aquí!?—.
Mantenía el chakra ardiendo desde que huyó en primer lugar. Su bandana tachada era lo único que permanecía sobre su parte superior. El ardor parecía no importarle demasiado. Observó a todos los presentes, echándole un ojo principalmente al clon y al tuerto.
—¿Quién le ha hecho esto al pueblo?— Dijo exigente, imponiendo todo el terror posible a su aspecto.
—Hokkai Kid...— Susurró Shunsuke.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
