5/06/2019, 19:04
Hikaru avanzó a un buen ritmo saltando de tejado en tejado, apoyando suavemente los pies antes de proyectarse hacia delante otra vez hacia delante tal y como le habían indicado sus maestros, aprovechando la misma inercia de sus movimientos para perder velocidad. Al fin y al cabo no era un mal entrenamiento para alguien que necesitaba mejorar su velocidad, tan solo…
Detuvo bruscamente la marcha sobre uno de los contenedores de agua de la ciudad, dejando que su pelirroja melena al fin alcanzara su rostro al acabar la carrera. - ¿Quedaría muy lejos la mansión de los Yako? - se preguntó llevando su mano a uno de los pliegues de su kimono, sacando el pergamino de los pliegues de su kimono y abriéndolo de nuevo ante ella. Si alguien pudiera ver la cara de la joven en aquel momento habría visto una mezcla de incredulidad, frustración y hastío compartir su cara durante unos pocos segundos - ¿No pone la dirección? – se preguntó a si misma visiblemente enfadada ¿Cuántas cosas se podían hacer mal en una misión tan sencilla? Respiró profundamente hasta en tres ocasiones intentando controlar su enérgico carácter antes de descender del tejado hasta una de las concurridas calles de la aldea.
Se había acercado bastante al centro de la aldea y seguro que alguien sabía dónde se encontraba la dichosa hacienda. “ ¿Así nadie tenía que saber que había ido en busca de su primera misión sin saber siquiera dónde realizarla” se dijo a sí misma más animada, con intención de preguntar a todo tendero de la calle si conocía la situación de la hacienda con su característica y ensayada sonrisa.
Detuvo bruscamente la marcha sobre uno de los contenedores de agua de la ciudad, dejando que su pelirroja melena al fin alcanzara su rostro al acabar la carrera. - ¿Quedaría muy lejos la mansión de los Yako? - se preguntó llevando su mano a uno de los pliegues de su kimono, sacando el pergamino de los pliegues de su kimono y abriéndolo de nuevo ante ella. Si alguien pudiera ver la cara de la joven en aquel momento habría visto una mezcla de incredulidad, frustración y hastío compartir su cara durante unos pocos segundos - ¿No pone la dirección? – se preguntó a si misma visiblemente enfadada ¿Cuántas cosas se podían hacer mal en una misión tan sencilla? Respiró profundamente hasta en tres ocasiones intentando controlar su enérgico carácter antes de descender del tejado hasta una de las concurridas calles de la aldea.
Se había acercado bastante al centro de la aldea y seguro que alguien sabía dónde se encontraba la dichosa hacienda. “ ¿Así nadie tenía que saber que había ido en busca de su primera misión sin saber siquiera dónde realizarla” se dijo a sí misma más animada, con intención de preguntar a todo tendero de la calle si conocía la situación de la hacienda con su característica y ensayada sonrisa.