20/12/2019, 01:38
A veces las palabras tienen mas poder del que uno desearía. Había cambiado el tigre blanco de Katsudon por un samurái enfadado, y pum, como por arte de magia, lo que había tras los setos era un samurái bastante cabreado.
Katsudon enseguida saco su brazo gigante a relucir, yo simplemente llevé la mano izquierda a empuñadura de la espada, listo para él combate.
Pero resultó que el tipo iba con la espada envainada y ademas, con el casco quitado. Era un hombre algo mayor, con el pelo negro como la noche, pero ya con las canas de la edad. Sus ojos eran verdes, mas oscuros que los mios. Pero el detalle mas llamativo era la cicatriz que le cruzaba la cara.
—¡Idiotas! ¡Al caer la noche! ¡Al caer la noche! —Menudo saludo, y ademas, desde las celdas no se veía la luz del sol, ¿Como cojones íbamos a saber cuando era de noche? ¿Por ciencia infusa?—. ¡Además...! ¿¡Tú estás chalado!? —Bueno, diagnósticado por un psicólogo no. Pero seguro que se estaba refiriendo a mi cagadita con la llave—. ¿¡No podías esperar a averiguar lo que teníamos que decirte!? ¡Te di la llave para ayudarte a escapar, y tenías que montar todo ese espectáculo!
—También me guiaste al sitio donde nos atacaron, tenía mis motivos para dudar.
Además, que yo era solo un ninja novato y al mismo tiempo, un novato de la vida.
—Ya vale, Yamato —Ah, la inconfundible voz de Yuuna. Ya iba siendo hora de que apareciera en escena—. De todas maneras, no tenemos ninguna posibilidad.
—¡Yuuna-san! —Katsudon deshizo su técnica y yo relaje mi postura, aunque no alejé mucho la mano de la empuñadura, no fuera a ser que...—. ¿Me puedes explicar de qué va todo esto? ¡Hemos tenido una relación excelente con el País del Hierro todos estos años! ¡También con Koichi-dono!
Pues si que nos encerraran por defenderlos de los hombres de Kurama era una "Excelente relación"...
—Puede que antes. Pero la mujer que gobierna Sanrō-yama no es mi madre.
!BOOOM! Mi teoría de la madrastra maligna empezaba a cobrar sentido. Quizás a parte del peor pirata, también debía convertirme en el peor novelista de Oonido. Me estaba ganando el titulo.
—Creo que, pese al temita de la llave que seguro me vas a recordar durante el resto de mis días, — Dije mirando al samurái cabreado y luego a Yuuna. —Nos merecemos una explicación un poquiiiiiito mas extensa que esa.
Katsudon enseguida saco su brazo gigante a relucir, yo simplemente llevé la mano izquierda a empuñadura de la espada, listo para él combate.
Pero resultó que el tipo iba con la espada envainada y ademas, con el casco quitado. Era un hombre algo mayor, con el pelo negro como la noche, pero ya con las canas de la edad. Sus ojos eran verdes, mas oscuros que los mios. Pero el detalle mas llamativo era la cicatriz que le cruzaba la cara.
—¡Idiotas! ¡Al caer la noche! ¡Al caer la noche! —Menudo saludo, y ademas, desde las celdas no se veía la luz del sol, ¿Como cojones íbamos a saber cuando era de noche? ¿Por ciencia infusa?—. ¡Además...! ¿¡Tú estás chalado!? —Bueno, diagnósticado por un psicólogo no. Pero seguro que se estaba refiriendo a mi cagadita con la llave—. ¿¡No podías esperar a averiguar lo que teníamos que decirte!? ¡Te di la llave para ayudarte a escapar, y tenías que montar todo ese espectáculo!
—También me guiaste al sitio donde nos atacaron, tenía mis motivos para dudar.
Además, que yo era solo un ninja novato y al mismo tiempo, un novato de la vida.
—Ya vale, Yamato —Ah, la inconfundible voz de Yuuna. Ya iba siendo hora de que apareciera en escena—. De todas maneras, no tenemos ninguna posibilidad.
—¡Yuuna-san! —Katsudon deshizo su técnica y yo relaje mi postura, aunque no alejé mucho la mano de la empuñadura, no fuera a ser que...—. ¿Me puedes explicar de qué va todo esto? ¡Hemos tenido una relación excelente con el País del Hierro todos estos años! ¡También con Koichi-dono!
Pues si que nos encerraran por defenderlos de los hombres de Kurama era una "Excelente relación"...
—Puede que antes. Pero la mujer que gobierna Sanrō-yama no es mi madre.
!BOOOM! Mi teoría de la madrastra maligna empezaba a cobrar sentido. Quizás a parte del peor pirata, también debía convertirme en el peor novelista de Oonido. Me estaba ganando el titulo.
—Creo que, pese al temita de la llave que seguro me vas a recordar durante el resto de mis días, — Dije mirando al samurái cabreado y luego a Yuuna. —Nos merecemos una explicación un poquiiiiiito mas extensa que esa.
