Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#86
Se quedó mirando sin decir nada. Ahora necesitaba saber quién era la tal kunoichi y entonces le llevaría al médico. Sabía que una rotura de tobillo no le mataría, solo le iba a doler un buen rato y en cuanto los ninja médicos hiciesen su trabajo, aquella desgarradora sensación desaparecería en un instante. Su filosofía era clara. Solo aquellos que habían conocido el dolor, la frustración y la tristeza eran dignos. Lástima ser un mindundi y no poder imponerla con mano de hierro en todo el mundo ninja. Le miró y esbozó una sonrisa que, en su ojeroso rostro se traducía en algo macabro.

-Muy bien... Ahora dime como se llamaba esa kunoichi. Entonces, te llevaré al médico y declararás ante las autoridades pertinentes. Tu testimonio servirá como confesión de una serie de crímenes y tanto tú como tu cómplice recibiréis el castigo que las autoridades shinobi crean conveniente para vuestro caso. -Recitó, como si de un procedimiento establecido se tratase, aunque lo cierto es que no distaba demasiado del modus operandi oficial de la aldea.

Se acercó a él y le agarró de la ropa, con motivo de ayudarle a caminar. Si, le iba a ayudar a caminar, pero no iba a dejarle llegar al hospital sin una confesión. Muy posiblemente el estruendo de su técnica habría alertado a algún transeunte o ciudadano. Sabía perfectamente que no podría cargarle hasta el hospital pues su potencia física era tan limitada, que a veces pensaba que no existía. Una vez le hiciera la confesión, y solo si la hacía, trataría de interceptar a un transeúnte de la calle para pedirle, a este si, con suma educación que le hiciese el favor de ayudarle a llevar a aquel chico al hospital.
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Mensajes en este tema
(D) La Maldición de Malkav - por Uchiha Akame - 22/09/2019, 18:01
RE: (D) La Maldición de Malkav - por Taka Kisame - 26/04/2020, 20:21


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