19/06/2020, 16:03
— S-Si, pero démonos prisa. Ahora me has metido todo el miedo en el cuerpo...
De nuevo, donde ella pensaba que flaqueaba, Ren le daba veinte vueltas en cuanto a flaquear. Si ella pensaba que era tonta, Ren lo era más, si ella pensaba que era una miedica, Ren lo era más. En parte, lo agradecía. Verla tan nerviosa que hasta el crujir de la madera de Nantonoya la hacía saltar tranquilizaba a Hana.
La llevó de la mano todo el camino y cuando llegaron a Nantonoya y la histeria de Ren era casi palpable, se pegó aún más a ella, intentando tranquilizarla pero sin perder la leve sonrisa que se le había quedado en cuanto ella había empezado a ponerse nerviosa por la historia de fantasmas, y eso que ni siquiera se la había contado.
Una vez en la habitación, parecía que la amejin se tranquilizaba, estando en territorio seguro. Aunque para nada conocido, si Hana no recordaba mal, nunca había estado allí. Lo cual era algo embarazoso para la uzujin. ¿Y si no le gustaba? Es decir, casi todo lo que tenía era colores pastel, estaba el peluche de panda por ahí, también uno de una especie de gota sonriente que había "comprado" en el mismo Sendoshi.
Por suerte no había ropa por el suelo, la había recogido el día anterior. Se quedó en la puerta esperando que Ren acabase de evaluar el lugar.
— ¿Quieres... algo? Creo que hay té abajo, puedo hacer un par de tazas en un momento. O igual queda algo de picar por aquí, si quieres creo que también hay chocolate. — de repente estaba nerviosa.
No tenía ni la más mínima idea de cuales eran las expectativas de Ren. ¿Y si quería un chocolate caliente y que se contasen historias de miedo entre las sabanas? ¿Y si quería algo más entre esas sabanas? ¿Y si ella no era capaz de ofrecerle lo que quería? ¿Se enfadaría? Al fin y al cabo, era ella la que había ofrecido su habitación a su hermana.
De nuevo, donde ella pensaba que flaqueaba, Ren le daba veinte vueltas en cuanto a flaquear. Si ella pensaba que era tonta, Ren lo era más, si ella pensaba que era una miedica, Ren lo era más. En parte, lo agradecía. Verla tan nerviosa que hasta el crujir de la madera de Nantonoya la hacía saltar tranquilizaba a Hana.
La llevó de la mano todo el camino y cuando llegaron a Nantonoya y la histeria de Ren era casi palpable, se pegó aún más a ella, intentando tranquilizarla pero sin perder la leve sonrisa que se le había quedado en cuanto ella había empezado a ponerse nerviosa por la historia de fantasmas, y eso que ni siquiera se la había contado.
Una vez en la habitación, parecía que la amejin se tranquilizaba, estando en territorio seguro. Aunque para nada conocido, si Hana no recordaba mal, nunca había estado allí. Lo cual era algo embarazoso para la uzujin. ¿Y si no le gustaba? Es decir, casi todo lo que tenía era colores pastel, estaba el peluche de panda por ahí, también uno de una especie de gota sonriente que había "comprado" en el mismo Sendoshi.
Por suerte no había ropa por el suelo, la había recogido el día anterior. Se quedó en la puerta esperando que Ren acabase de evaluar el lugar.
— ¿Quieres... algo? Creo que hay té abajo, puedo hacer un par de tazas en un momento. O igual queda algo de picar por aquí, si quieres creo que también hay chocolate. — de repente estaba nerviosa.
No tenía ni la más mínima idea de cuales eran las expectativas de Ren. ¿Y si quería un chocolate caliente y que se contasen historias de miedo entre las sabanas? ¿Y si quería algo más entre esas sabanas? ¿Y si ella no era capaz de ofrecerle lo que quería? ¿Se enfadaría? Al fin y al cabo, era ella la que había ofrecido su habitación a su hermana.