24/07/2020, 01:32
—Como notaras, estamos un poco perplejos. Estábamos investigando el área y de pronto aparece tu sujeto muerto, una nota escabrosa y una mujer salida de un pergamino.
»Básicamente, esa es la situacion… Así que si tienes alguna información que puedas o quieras compartir con nosotros…
—V-Violeta-san… N-nos mandaron a investigar aquí p-para buscar a-algo robado. P-pero dimos con Violeta-san. N-no buscamos m-más que recuperar e-el encargo . ¿P-p-puedo preguntar c-cómo acabó Violeta-san s-sellada?
Escuchó a ambos con atención. Era importante recabar toda la información que pudiese. Si bien el muchacho podía decir que ellos estaban perplejos. ¿Y ella? Acababa de salir de un puto pergamino. Ni siquiera sabía donde estaba. ¡Ni siquiera sabía cuando estaba! Eso del Fuinjutsu era una locura de cuidado. Algo en el tal Kazuma le hacía rechinar los dientes, era él el que había deshecho el sello, pero en vez de sentir gratitud sentía más bien desasosiego. Al fin y al cabo, él conocía el mismo Fuinjutsu que la había metido en ese pergamino.
En cambio, Ranko parecía una joven inocente y casi, y solo casi, pacifica. Porque sus palabras y sus manos decían que quería hablar, incluso su mirada era pacifica. Pero con una rápida ojeada al cuerpo de la kunoichi, Violeta supo que esas piernas no eran para la paz. Sin embargo, si buscaba la concordia con sus palabras y sus actos, ella no era quien para quitársela.
— Os puedo contar lo que sé, a cambio de que contestéis un par de preguntas. Pero no os va a ayudar demasiado. Me encontré con una Uzumaki que no pudo vencerme de forma legitima así que urdió un macabro plan y acabó sellándome en un pergamino. Así es como acabé sellada en el pergamino, lo que hizo ella con el pergamino tras sellarme, no tengo ni la menor idea. Y cómo ha llegado aquí, igual. Ahora mis preguntas. — levantó a la altura de su cara su puño y fue sacando un dedo por cada pregunta empezando por el indice. — ¿En qué año estamos? ¿Dónde estamos? Y... ¿la moneda sigue siendo el ryo?
Solo esperaba estar en una época parecida a la suya y que aquello no se convirtiese en la típica historia futurista que leía de niña y pensaba en la cantidad de clichés que había. No soportaría vivir un cliché.
»Básicamente, esa es la situacion… Así que si tienes alguna información que puedas o quieras compartir con nosotros…
—V-Violeta-san… N-nos mandaron a investigar aquí p-para buscar a-algo robado. P-pero dimos con Violeta-san. N-no buscamos m-más que recuperar e-el encargo . ¿P-p-puedo preguntar c-cómo acabó Violeta-san s-sellada?
Escuchó a ambos con atención. Era importante recabar toda la información que pudiese. Si bien el muchacho podía decir que ellos estaban perplejos. ¿Y ella? Acababa de salir de un puto pergamino. Ni siquiera sabía donde estaba. ¡Ni siquiera sabía cuando estaba! Eso del Fuinjutsu era una locura de cuidado. Algo en el tal Kazuma le hacía rechinar los dientes, era él el que había deshecho el sello, pero en vez de sentir gratitud sentía más bien desasosiego. Al fin y al cabo, él conocía el mismo Fuinjutsu que la había metido en ese pergamino.
En cambio, Ranko parecía una joven inocente y casi, y solo casi, pacifica. Porque sus palabras y sus manos decían que quería hablar, incluso su mirada era pacifica. Pero con una rápida ojeada al cuerpo de la kunoichi, Violeta supo que esas piernas no eran para la paz. Sin embargo, si buscaba la concordia con sus palabras y sus actos, ella no era quien para quitársela.
— Os puedo contar lo que sé, a cambio de que contestéis un par de preguntas. Pero no os va a ayudar demasiado. Me encontré con una Uzumaki que no pudo vencerme de forma legitima así que urdió un macabro plan y acabó sellándome en un pergamino. Así es como acabé sellada en el pergamino, lo que hizo ella con el pergamino tras sellarme, no tengo ni la menor idea. Y cómo ha llegado aquí, igual. Ahora mis preguntas. — levantó a la altura de su cara su puño y fue sacando un dedo por cada pregunta empezando por el indice. — ¿En qué año estamos? ¿Dónde estamos? Y... ¿la moneda sigue siendo el ryo?
Solo esperaba estar en una época parecida a la suya y que aquello no se convirtiese en la típica historia futurista que leía de niña y pensaba en la cantidad de clichés que había. No soportaría vivir un cliché.