Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#2
¿Como iba a reaccionar Hanabi ante la información de que uno de sus ninjas llevaba meses con ma localización de uno de los enemigos de Oonindo? Bueno, en realidad... Había dejado un reporte para que me hiciera llamar, pero claro... Quizás para algo tan importante tenia que haberme presentado en su despecho de inmediato.

En fin, si había hecho mal, ya nada se podía hacer. Solo quedaba contarle todo, y soltarle la idea de Gyūki y confiar en Hanabi. De momento, había ido todo bien, y seguramente, si confiaba, las cosas seguirían así. O eso esperaba.

Aquél dia era un poco gris, las nubes aún cubrían el cielo y apenas se veía la luz del sol. Quizás el ambiente también estaba gris, habían pasado muchas cosas. Pero no podía dejar que el cielo ni el ambiente apagado me nublasen a mí. Datsue y Hanabi se habían esforzardo por sacar mi lado bueno, y no podía permitirme ensombrecerme cuando más se necesitaba algo de positividad.

Así que ante todo, me dirigí al edificio del Uzukage como si fuese un dia cualquiera, sonriente. Obviamente, como siempre iba bien de tiempo. Odiaba llegar tarde, y ademas, estaba acostumbrado a madrugar. Aunque para guando llegué, pude ver que Datsue ya estaba allí, apoyado sobre la pared junto a la puerta.

Me acerqué hasta él y le saludé.

Buenos días. ¿Listo para sujetar a Hanabi? Seguro que se cae de la silla cuando sepa que el enemigo se esconde en el territorio de Yui.

Aunque después de la historia del viajecito hasta la tierra de los samuráis, que no pareció sorprenderle tanto, no sabía si algo así podría sorprenderle. Igual el sorprendido era, de nuevo, yo.
[Imagen: ksQJqx9.png]
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RE: La flor del cerezo se viste de negro - por Sasaki Reiji - 29/08/2020, 19:09


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