Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#59
Mientras oía el discurso de Gyūki a Datsue le entraron unos picores en el antebrazo y se rascó, allí donde se podía ver el kanji de la Hermandad con un número pequeño al lado. El número siete. Había tratado en innumerables ocasiones de preguntarle a Juro, de conocer su versión. Pero el exkusajin nunca había respondido a su llamada. Ni una sola vez.

Escuchó, muy interesado, sobre la faceta oculta del antiguo Morikage. Datsue apenas lo había visto en un par de ocasiones, y solo una de cerca. Recordaba su sonrisa. A decir verdad, parecía un viejo de lo más entrañable. Parecía.

¿Cuál era la máscara de Kintsugi? ¿Qué la movía? Datsue no tenía ni la menor idea, pero trató de que las palabras de Gyūki no cayesen en saco roto. Trató de absorberlas. Trató de memorizarlas. Quizá algún día le hiciese falta acudir a ellas.

Guau. —Datsue no lo hubiese resumido mejor. Guau. Ya veréis cuando se entere Katsudon.

La última vez quería hacer con el Bijuu unas cuantas recetas de pulpo, no te extrañe que algun dia lo veas aparecer por el puerto con un tenedor y un cuchillo gigante dispuesto a hacer Takoyaki.

Joder, mira que me gusta el pulpo, pero… —dijo, sin poder evitar reírse al imaginárselo—. Oye, Eri, ¡tienes que quedar un día de estos! ¿Mañana a la noche? Reiji, Yuuna, pasaos por mi casa si queréis también, joder. Que os hago una cena de puta madre y nos ponemos al día. —Se dio cuenta que estaba dejando a alguien de lado—. Si quiere también puede pasarse, Hanabi —añadió, pese a intuir la respuesta.

¡Datsue! —Shukaku se había quedado mirando el remolino de agua que había formado Gyūki al sumergirse. Sus ojos se posaron en el Uchiha con una mirada extraña—. Tenemos un fūinjutsu que perfeccionar. Basta de hacer el vago.

Oh, sí… Aquel fūinjutsu. Datsue miró a Hanabi.

Bueno, pues si no hay noticias de que ningún bijū más vaya a presentarse de improvisto en el puerto… —Él se iba marchando, con su permiso. Después de todo, el principal motivo por el que habían acudido a él había sido resuelto por sí mismo y de la manera más inimaginable.
[Imagen: ksQJqx9.png]

¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado



Grupo 0:
Datsue y Uchiha Raito, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80

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Datsue y Reiji, (Ascua, 220), Poder 80 e Inteligencia 80

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Datsue y Uzumaki Kaia, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80
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RE: La flor del cerezo se viste de negro - por Uchiha Datsue - 30/09/2020, 22:44


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