8/01/2021, 20:56
Séis días, había dicho Datsue. Séis días para reunirse y así poder hablar finalmente, después de tantísimo tiempo. Kaido tenía mucho que decirle al Uzujin, y en víspera de que ahora mismo era una época de perdón y reconciliación —consigo mismo, con sus amigo, con su Kage, y por último, con su Aldea—. incluso antes de que Datsue se ofreciera a Liberarle de las ataduras del Dragón, ya pensaba en no sólo disculparse y hacer las paces, sino también había decidido tenderle una mano. Ahora, que conocía más a profundidad su vínculo con Suzaku, y de las viscicitudes que envolvieron el exilio de Akame, Kaido sentía cierta responsabilidad hacia ellos dos. Sobre todo con éste último, que a diferencia del propio escualo, nunca contaría con alguien que realmente desease su vuelta a casa, a no ser que el gyojin ayudase a esclarecer el aura oscura alrededor de su figura, y de los acontecimientos que no sólo le llevaron a Dragón Rojo, sino a participar también en la desdicha causada en el Torneo de los Dojos. No fueron seís días, no obstante, sino casi un mes, que pasaron para que éste encuentro diera lugar, finalmente, en el Valle del Fin.
Por eso estaba ahí. A pesar del frío. A pesar de los vientos gélidos que se arremolinaban allá hacia el Oeste donde las tierras de la Llovizna daban indicios de qué tan fuerte había llegado el invierno del 220. Kaido observaba el horizonte desde la cabeza de Kouta, un horizonte que se perdía tras las llanuras, y que escondía —sin él saberlo—. su próximo destino, uno que le aguardaba una difícil tarea, a él y Ayame. Pero eso compañeros, es otra historia.
Ésta, una distinta, llamada Ofrenda de Paz; esconde también un importantísimo mensaje, que podría cambiar el destino de muchos.
Por eso estaba ahí. A pesar del frío. A pesar de los vientos gélidos que se arremolinaban allá hacia el Oeste donde las tierras de la Llovizna daban indicios de qué tan fuerte había llegado el invierno del 220. Kaido observaba el horizonte desde la cabeza de Kouta, un horizonte que se perdía tras las llanuras, y que escondía —sin él saberlo—. su próximo destino, uno que le aguardaba una difícil tarea, a él y Ayame. Pero eso compañeros, es otra historia.
Ésta, una distinta, llamada Ofrenda de Paz; esconde también un importantísimo mensaje, que podría cambiar el destino de muchos.
